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¿Cuánto tiempo más seremos engañados?

El régimen comunista chino no escatimó recursos para controlar las apariencias de los Juegos Olímpicos, sin embargo la gente china no creyó las mentiras


Por Zhang Tianliang - La Gran Época
28.08.2008 13:58


Brigada de policía militar patrullando la plaza de Tiananmen ( Ted Aljibeapp/Getty Images)

Cuando la estrella olímpica Liu Xiang salió cojeando del campo y abandonó el estadio Nido de Pájaro, miles de fans quedaron tristes y pasmados. Esta atlética súper estrella era el favorito para ganar el oro en la prueba de 110 metros con obstáculos, pero una lesión después de una salida en falso causada por otro corredor lo apresuró a salir y le dio un panorama diferente.

Hay todo un candente debate en China acerca de si la salida de Liu fue parte de una conspiración o verdaderamente se debió a que se lesionó. Xi Jinping, uno de los nueve miembros del comité del politiburó del Partido Comunista Chino (PCCh), demostró su simpatía a Liu, según la Agencia de noticias del estado chino Xinhua.

Mientras que Ming Pao de Hong Kong reportó que el departamento central de propaganda de China envió un comunicado de prensa a todas las organizaciones de noticias estipulando que “uno no debería especular sobre la salida de Liu Xiang y que todas las noticias (de este evento) deberían acatar un standard unificado. Aun cuando él (Liu) se lesionó en el campo, todavía es un héroe”.

El departamento central de propaganda y la actitud mostrada por Xi Jinpin solo parecen haber exacerbado la teoría de la conspiración, sin embargo no intento sugerir que Liu Xiang botó la carrera a propósito, pero la popularidad de esta teoría de conspiración revela la profunda desconfianza que la gente china tiene hacia el Partido Comunista.

Y con razón, ya que el pueblo chino ha sido terriblemente engañado por su gobierno muchas veces. Por ejemplo cuanto más la agencia de noticias Xinhua y el periódico People Daily promueven noticias acerca de que la bolsa de valores es estable, más incertidumbre manejan los corredores de bolsa. Asimismo cuanto más el PCCh habla sobre la lesión de Liu Xiang, la gente cree con mayor firmeza que fue un evento orquestado por el PCCh.

Aun cuando el PCCh demostró que tuvo los Juegos Olímpicos bajo control, y aun cuando los falsos juegos pirotécnicos desplegados en la ceremonia de inauguración funcionaron, ellos todavía tienen el reto de ganarse la confianza de la gente china.

Lógicamente el pueblo chino no confía en el régimen, y tiene razón en tener semejante descontento. Hasta ahora entre una población de mil trescientos millones de habitantes, no ha sido vista una sola manifestación en ninguna de las áreas que se dispusieron para las protestas de la gente china.

El 18 de agosto, el buró policial de Beijing reveló que había recibido 77 solicitudes de manifestación, según la agencia de noticias Xinhua. Entre estos casos, 74 fueron supuestamente resueltos de manera que las solicitudes fueron retiradas. Entre los 3 casos restantes, 2 estaban a la mitad de ser procesadas y 1 caso fue rechazado. En otras palabras el buró policial de Beijing no aprobó una sola de las solicitudes para conceder permiso de  manifestarse. Así que las solicitudes de las personas a quienes les demolieron sus casas debido a las construcciones olímpicas, o de Wang Wenjin, hombre de negocios de Hong Kong, no fueron aprobadas. Otros solicitantes fueron acosados, detenidos, arrestados o puestos en custodia en campos de trabajos forzados. Estos asuntos jamás fueron resueltos.

La popularidad de la teoría de conspiración por la lesión de Liu Xiang, muestra cómo la gente china no confía en el régimen. Pero también la ausencia de manifestaciones en los Juegos Olímpicos de Beijing muestra la falta de confianza que el régimen tiene en su pueblo. ¿Por cuánto tiempo más puede un gobierno permanecer estable usando la violencia en contra de un pueblo cada vez más y más desconfiado?

Un emperador de la antigua China sabía que “reprimir la voz del pueblo es peor que enfrentar un diluvio”. Las sociedades democráticas de occidente permiten a la gente manifestarse o protestar para dar voz a sus inconformidades y descontento, solo después de que la gente se expresa, un gobierno es persuadido para tomar acción. Esta es la forma en la que una sociedad normal debería ser. El régimen chino ha revelado no ser diferente de aquellos líderes opresivos en la historia.

Sin conceder una sola protesta, el PCCh ha fracasado en el cumplimiento de su promesa de honrar los derechos constitucionales del pueblo chino. Además de fracasar tanto en la libertad de prensa como en la mejora de la situación de los derechos humanos que había prometido con tal de entrar a la puja por los pasados Juegos Olímpicos; el PCCh se las ha arreglado para engañar al mundo entero.

Los Norteamericanos tienen un dicho: “Engañarme una vez es una vergüenza para ti, engañarme dos veces es una vergüenza para mi”.

¿Cuánto tiempo más nos permitiremos ser engañados por el PCCh?