La controvertida banderita de China que apareció en la ceremonia inaugural de las Olimpiadas es producto de un campo de trabajo forzado, reveló un sitio web de derechos humanos de China continental.
El sitio web Shanghai Tyranny, de la edición china online de Boxun en el extranjero, reveló que los campos de trabajo en Shanghai tienen talleres especiales para producir banderas nacionales para muchos países. La bandera invertida, en la convención náutica internacional, significa “gran desastre”, y esta imagen parece transmitir el mensaje de “este país está en crisis”; conociendo el significado, los prisioneros produjeron a propósito algunas banderas rojas al revés para protestar por el sistema de campo de trabajo forzado.
El sitio web también da el nombre de otros campos de trabajo forzado en Shanghai –el Primer Campo de Trabajo Forzado de Mujeres Qingpu de Shanghai y el Campo de Trabajo de Granja Dafeng de Shanghai– que principalmente fabrican productos a gran escala, con ciclos cortos, procesos simples, bajas ganancias y de órdenes urgente, como los bolsos para cadáveres para las víctimas del tsunami en Indonesia, varias envolturas de regalo de las Olimpiadas, cajas para pasteles de luna, regalos de Navidad, pelotas de fútbol olímpicas, servilletas de papel, etc.
Los prisioneros en los campos de trabajo también producen cajas para el pollo frito de KFC, palillos descartables, chicles Doble Flecha, zapatos de cuero Daphne, bolígrafos de alta calidad, y envases para discos de software.
La señora Li Ying, practicante de Falun Gong que vive actualmente en Sydney, Australia, fue encerrada dentro del Primer Campo de Trabajo para Mujeres Qingpu de Shanghai durante dos años desde 1999. Según Li, el campo de trabajo fabrica muchos productos de exportación, como muñecos de peluche para Italia y ropa interior de la marca Three Guns. “Toda la ropa interior de la marca Three Guns con el número 16 de inspección de calidad es producto de este campo de trabajo”, afirmó Li.
Según el sitio web Shanghai Tyranny, estos productos son negociados a través de funcionarios de gobierno, mandos superiores de justicia y departamentos de investigación, o sus familiares. Es un negocio que deja muchas ganancias ya que los prisioneros trabajan en el campo de trabajo durante largas horas casi sin paga. La policía de Shanghai también está instruida para arrestar gente periódicamente y enviarlas a campamentos de trabajo con varios cargos para mantener la mano de obra.
Dentro de los campos de trabajo los prisioneros trabajan al menos 17 horas por día sin descanso. Quienes no cumplen las cuotas serán castigados, sacándoles tres privilegios: visitas familiares, llamadas familiares, y las compras de provisiones diarias. No cumplir la cuota también puede resultar en golpizas y menos comida.
Según la señora Li, los prisioneros empiezan a trabajar antes de las 7 am y a menudo terminan a la medianoche, a veces incluso trabajan hasta las 2 y 3 de la mañana, aunque la regulación del régimen establezca las 9 pm como la hora máxima en que un preso puede trabajar.
Con este ritmo de trabajo a Li se le hincharon los dedos y padeció extremo dolor al trabajar con sus manos. Con frecuencia el dolor la despertaba durante la noche. La señora Li recibió menos de 10 dólares por mes en el campo de trabajo. Con este mínimo ingreso los prisioneros deben solventar los gastos para sus necesidades básicas, como jabón, el cual es adquirido en la tienda del campo de trabajo.
La señora Zhang Ying pasó dos años y medio en el mismo campo de trabajo desde 2001. Zhang fue incapaz de terminar su cuota entonces recibió menos de 3 dólares para comprar provisiones para sus necesidades diarias; un paquete de fideos instantáneos se consideraba un lujo. El trabajo intensivo y la falta de comida nutritiva finalmente la desgastaron. Durante el curso de un año, su menstruación se ausentó y comenzó a ver doble.
El artículo publicado en el sitio web Shanghai Tyrannya apela a la comunidad internacional para seguir prestando atención a la deteriorada situación de derechos humanos de China, sobre todo la situación dentro de los campos de trabajo.









