Finalmente, comenzaron las Olimpiadas, con su tan esperada ceremonia inaugural. Con más de U$S40 millones gastados en su realización y más de mil cohetes lanzados al cielo para disipar las nubes de lluvia, la ceremonia ciertamente dio que hablar.
Dirigida por el director de cine Zhang Yimou, la ceremonia fue larga, compleja y multitudinaria, con la participación de 15.000 artistas. Aunque los primeros informes elogiaron el despliegue, las luces y la tecnología, los rasgos fascistas y la gran cantidad de antagonismos con la cultura china no pudieron esconderse de las críticas de los más atentos, tanto dentro como fuera de China.
Estética fascista
El crítico político Cao Changping describió a la ceremonia como “un trabajo de estética fascista”. Según Cao, el director Zhang Yimou imitó de varias formas la ceremonia inaugural de los Juegos Olímpicos de Berlín de 1936, dirigida por el infame director Leni Riefenstahl. En la ceremonia de Beijing, un mar de gente marchó uniformemente, lo que recuerda las masas reunidas en los films de propaganda de Riefentsahl.
Zhu Dake, de la Universidad de Tongji en China, comentó que el director Zhang Yimou “implementó una estética estatal combinada con tendencias fascistas del totalitarismo que recuerdan al despiadado primer Emperador Qin de hace más de 2.200 años”. De hecho, una de las películas de Zhang, llamada “Héroe”, retrataba positivamente al Emperador Qin, con el mensaje de que a pesar de ser tan cruel, la estabilidad del país era lo más importante.
¿Por qué entonces el régimen chino toma como referencia para la ceremonia a un emperador conocido por su crueldad? La respuesta está en esta cita de Mao Zedong: “Qin enterró a 460 eruditos, pero nosotros enterramos 46.000 eruditos. Algunos nos acusan de totalitarios y nos comparan con Qin. Lo reconocemos totalmente. Se ajusta a la realidad”.
Historia mal interpretada
La ceremonia mostró aspectos de la historia china, como la pintura, la escritura, la ópera y los tambores. Un observador desprevenido o que no conoce la verdadera cultura china, podría creer que se trató de un viaje al origen de esa cultura milenaria, pero en realidad, en la ceremonia se vieron algunas formas superficiales, pero nada de esencia.
Y las formas pueden engañar. Muchas personas dijeron que la cultura china se enfoca en lo colectivo más que en lo individual, tal como se vio en la ceremonia.
Y eso es cierto: la cultura tradicional china ubica al hombre no como individuo aislado sino en relación con los demás, y en relación con el Cielo y la Tierra. Eso deriva en relaciones centradas, humanas y humildes, buscando la armonía del hombre con su entorno.
Sin embargo, no hay que confundir el espíritu de pensarse uno en la comunidad, con la idea comunista de las “masas”. En las masas, el individuo solo es significativo en relación con la autoridad que dirige a la masa, no en relación con otros individuos, ni con el Cielo y la Tierra.
Las masas reunidas son un elemento de poder. La poderosa apertura con la secuencia de los tambores intentó dominar al espectador. La tecnología moderna trabajó junto con la masa de tambores para amplificar su poder y dar al sistema totalitario otro medio de control.
La esencia de la cultura china y su concepto de comunidad no es el despliegue de poder. Toda la “grandiosa” imagen desplegada en la ceremonia es una justificación el régimen comunista de que las masas deben someterse a su poder.
Muchos espectadores alabaron el despliegue de la ceremonia inaugural, olvidando por un momento la cruda realidad que se vive en China y sus violaciones de derechos humanos. Ellos, en un punto, se convirtieron en parte de la masa, sometiéndose al poder del régimen.
Luces escalofriantes
Gran parte del impacto buscado por el show dependió de los efectos lumínicos. Particularmente, llamó la atención la acentuada utilización de luces rojas y luces verdes. El color rojo, que tradicionalmente en China significa buena fortuna, desde hace más de medio siglo es identificado con el partido comunista, cuya bandera –según este- está “teñida con la sangre del pueblo”. Más de 80 millones de chinos han muerto de manera no natural durante su régimen, y la amplia utilización de este color en la ceremonia, es a la vez recordatorio y ostentación de toda la sangre derramada. El verde, por otro lado, siempre tuvo una connotación negativa para la cultura china. Según la tradición, el verde representa los fantasmas, el mundo inferior. Los chinos evitan pasar de noche por cementerios, porque creen que ver luces verdes les traerá infortunios. Para los chinos, ver todo el estadio iluminado de verde, y los actores de verde emitiendo luces de ese color, fue realmente aterrador.
Falsos fuegos y música sospechosa
A pesar de que los fuegos artificiales se originaron en China, los que se vieron durante la ceremonia se originaron en una computadora. Así lo admitió Gao Xiaolong, jefe del equipo de efectos visuales, detallando que solo los últimos 29 fuegos fueron reales. Para muchos, con esta animación falsa quedó al descubierto la habilidad del régimen chino para manipular la transmisión en vivo.
En cuanto al tema musical de las Olimpiadas, “Tú y yo”, la razón por la que no es tan popular en el mundo -como en juegos anteriores- quizás se deba a las sospechas de plagio que recaen sobre el mismo, ya que se denunció que tiene un gran parecido a “Camino al cielo”, del grupo suizo Bandari.
Marcas en la frente
La mayoría de los artistas en la ceremonia lucía diferentes marcas en la frente. Eso no es parte ni del arte ni de las tradiciones chinas. Por el contrario, varios estudiosos las han relacionado con la bestia mencionada en el libro Revelaciones de la Biblia.
De hecho, muchos de los más de 41 millones de chinos que han renunciado al partido comunista en los últimos años lo describen como “borrarse la marca de la bestia”. El mismo régimen chino también se identificó a sí mismo con esa bestia, por lo cual algunos críticos interpretan el uso de estas marcas en la frente como demostración de su dominación del pueblo chino.
Soldados de terracota
Los soldados de terracota se descubrieron enterrados cerca de la tumba del primer emperador de China, Qing Shihuang, de la dinastía Qin. Conocidos por la cantidad y calidad de las estatuas, fueron uno de los temas centrales representados en la ceremonia
de apertura.
Pero pocos saben que a los chinos les corre un escalofrío cuando los ven, ya que les recuerdan la tiranía de este emperador, conocido por su crueldad; de hecho, estos 8000 soldados fueron ofrecidos en sacrificio al emperador. Entre sus muchas crueldades, para asegurar la “estabilidad” luego de unificar China, el emperador Qin prohibió el confucianismo, y enterró vivos a muchos de los eruditos que lo estudiaban, también prohibió y quemó todos los libros excepto los aprobados por sus decretos.
También impuso altos impuestos para que el pueblo pagara sus inmensos proyectos arquitectónicos, lo que llevó a una gran pobreza general. Frente a la prohibición de pensamiento que se vive hoy en China, y el gran costo de estas Olimpiadas para un país con mayoría de pobres, la analogía que el régimen chino hace de sí mismo con este emperador, destaca lo peor de la historia y la actualidad de China.
Censuras en la transmisión
La TV estatal china excluyó de su transmisión las imágenes de Lopez Lomong, un refugiado de Darfur que fue elegido por la delegación olímpica de EEUU como portador de la bandera del país.
Lomong escapó de la violencia en Sudán para permanecer 10 años en un campo de refugiados en Kenia. De ahí fue tomado en adopción por una familia norteamericana. El corredor de 23 años fue elegido para liderar la delegación de EEUU luego de que China le negara la visa a Joy Cheek, ex medallista olímpico y defensor de Darfur.
Los medios chinos censuraron además la foto en la que se ve al basquetbolista Yao Ming encabezando la delegación china durante la ceremonia de apertura, acompañado por un niño que también llevaba su banderita china, sobreviviente del terremoto de Sichuan.
Lo que se recortó en la foto publicada en China fue la banderita del pequeño, que como se puede ver, está invertida. La bandera invertida, en la convención náutica internacional, significa “gran desastre”, y esta imagen parece transmitir el mensaje de “Este país está en crisis”. Los bloggers chinos creen que esto fue intencional, ya que ven a la bandera invertida como un pedido de ayuda al resto del mundo.















