La buena vida llega naturalmente
Más sobre
Reflexionando un poco, encontramos que nuestras mayores preocupaciones provienen de las cosas que perdemos, pero sobre todo del anhelo por ganar otras, o de los resentimientos provocados por ciertas circunstancias de la vida.
Hay una vieja fábula que cuenta la historia de un cachorro que daba vueltas y vueltas persiguiendo su propia cola, hasta que, ya exhausto, finalmente se detuvo y se echó en el suelo jadeando. Un perro más grande que pasaba le preguntó qué le había sucedido. El cachorro contestó: “Un amigo me dijo que si lograba atrapar mi propia cola obtendría felicidad y buena suerte por el resto de mi vida. De este modo, yo perseguí mi cola hasta que realmente no pude más”. El perro grande suspiró: “Cuando yo era joven, también oí que otros decían la misma cosa y también me agoté del mismo modo que tú. Aunque perseguí la felicidad, nunca llegó. ¡Pero cuándo dejé de buscarla intencionadamente y seguí el curso natural de las cosas sin forzar nada, cuando menos me di cuenta la buena suerte y la alegría comenzaron a seguirme día y noche!”
Se dice que cuando Yu Youren, un renombrado calígrafo de la antigua China, visitó una escuela primaria, un estudiante le preguntó inocentemente mientras tocaba su larga barba: “Abuelo Yu, cuando usted duerme por la noche, ¿pone su barba dentro de la manta o fuera de la manta?” Yu Youren se sintió desconcertado en ese momento y no supo qué responder. Cuando se fue a la cama esa noche, no importaba dónde ponía su barba, si dentro o fuera de la manta, se sentía muy incómodo y se angustió con este problema toda la noche. Pero finalmente encontró la mejor respuesta: “no debo prestar especial atención a este asunto en lo absoluto y sólo debo seguir el curso de la naturaleza, así que a veces la barba se quedará dentro y a veces fuera”.
En una ocasión a Yu Youren lo invitaron a un templo para escribir sobre un pergamino. Cuando estaba escribiendo, un estudiante molía tinta para él y al mismo tiempo le ofrecía muchas francas y directas críticas: “¡Esto está mal hecho!” le gritaba el estudiante. Cada vez que el calígrafo terminaba una línea, pensaba que no había demostrado su verdadero talento; del mismo modo el estudiante nunca estaba satisfecho: “¡Esta es aún peor!”, exclamaba el joven. Poniendo toda su paciencia, el calígrafo escribió un total de 84 líneas, y aún así no sabía cómo obtener el elogio de su estudiante. Por último, cuando el estudiante se fue al baño, pensó: “esta vez puedo evitar sus incisivos ojos, no me interesa sorprenderlo”. Así, pausada y calmadamente escribió otra línea. Cuando el estudiante volvió y vio su trabajo, dijo: “¡Ah, una obra maestra!”
La buena suerte y la alegría son en realidad parte de la vida, sin embargo, muchas personas en el mundo no saben cómo disfrutar de ellas. A menudo vemos cómo nuestros amigos, familiares y colegas buscan ser famosos, luchan por obtener un cierto status en la sociedad o viven en función de su propio interés y comodidad. Los vemos exhaustos, pero todavía no pueden encontrar la verdadera felicidad. ¿Por qué? Porque en el proceso de intentar sobresalir o querer algo desesperadamente perdieron la paz y serenidad que tenían al comienzo de sus vidas.
Nunca imaginamos que el bienestar no se obtenga buscándolo. En realidad si somos capaces de andar más relajadamente por la vida, satisfechos y complacidos en el lugar que estamos y con las cosas que tenemos, nuestra humanidad se elevará un reino más alto y cuando menos lo esperemos ¡la felicidad y la buena suerte nos estarán siguiendo por el resto de los días!
Te puede interesar
-
-
-
-
Los altos valores y la espiritualidad de la cultura tradicion ...
-





.jpg)


