TORONTO – “Las Olimpíadas y los crímenes contra la humanidad no pueden coexistir” fue el mensaje que unió a mas de una docena de organizaciones no gubernamentales (ONGs) en el Relevo Global de la Antorcha de los Derechos Humanos en Toronto. Representantes tibetanos, vietnamitas, sudaneses, birmanos, comunidades de uighur, entre otros activistas de derechos humanos, se hicieron presentes en el evento.
Mientras hablaba en la reunión inicial en el Queens Park, con más de 200 personas, la presidenta de la Asociación de mujeres tibetanas de Ontario pidió más libertad y unión.
“De parte de todos tibetanos dentro de Tibet como también aquí en el exilio, me gustaría decir que somos todas víctimas bajo el mismo PCCh (Partido Comunista Chino) y debemos luchar juntos, unir juntos las manos y nunca rendirnos”, manifestó Kalsang Tsomo.
Toronto fue la ciudad 118 en recibir el Relevo Global de la Antorcha de los Derechos Humanos desde que partiera de Atenas en agosto del año pasado para dar marcha a su gira de 12 meses. Iniciada por la coalición para investigar la persecución a Falun Gong (CIPFG), ha atraído a cientos de atletas, funcionarios públicos y ONGs a través de más de 30 países, que han pedido una mejora inmediata de los derechos humanos en China antes de las Olimpíadas 2008.
Entre quienes asistieron a al relevo en Toronto, Ron Baner, presidente de la Congreso Hindú de Canadá, disertó en el evento. En su discurso reclamó a las democracias occidentales participar en mayor “comercio compasivo” y no tolerar la opresión de China hacia la libertad y la democracia sólo porque es “una superpotencia emergiendo”. Según indicó Baner, “la nación India es un ejemplo de un país que abraza la democracia y mantiene actualizado el valor de los derechos humanos que es uno de los mejores en el mundo, y además aún disfruta de un rápido y fuerte crecimiento económico”.
“El modelo económico de la China comunista está relacionado con una infraestructura política imperfecta y tambaleante. Una infraestructura que resulta de la exportación de artículos y mercancías defectuosas que son exportadas alrededor del mundo. Medicina que mata, juguetes que envenenan, neumáticos que estallan”.
El Relevo de la Antorcha de los Derechos Humanos también atrajo a miembros de la asociación de Darfur, incluyendo el presidente de la Asociación de Darfur canadiense. Cuando se le preguntó por qué decidió asistir al evento, Adam Ismail citó las famosas palabras de Martin Luther King: “Injusticia en un lugar es injusticia en todos los lugares”.
Ismail llamó la atención por el apoyo continuo que el régimen chino ha ofrecido a Sudán a cambio de un contrato de mil millones de dólares en aceite.
“China compra el aceite de Sudán, ellos dan protección a Sudán. Cualquier tipo de decisión impuesta por Naciones Unidas, ellos [China] intentan impedir que ocurra”, señaló Ismail. “La segunda cuestión es que ellos suministran armas. . . el gobierno sudanés está usando dinero [de la venta de aceite] para comprar armas. Ellos usan estas armas para aplastar a las personas”, añadió e hizo referencia al desastre humanitario en la región de Darfur, en cuanto afirma que el gobierno sudanés no tiene interés de resolver.
Mientras tanto, otro representante de Darfur, Bakri Abdalla, arguyó que es “vergonzoso que sólo por la necesitar aceite uno cierre los ojos a lo que acontece allí”. El señor Abdalla emigró a Canadá hace 10 años y no ha visto a su familia desde entonces. Dice que ir a casa es todavía demasiado peligroso.
Pero fue Mehmet Tohti, miembro fundador de la asociación canadiense uighur, quien recordó a la audiencia que China sigue siendo uno de los pocos países que no han firmado la declaración de los derechos humanos de la ONU.
“Vayamos con un frente unificado. . . una política china unificada, empuja al régimen chino a aceptar y corregir la declaración Universal de Derechos Humanos”, indicó Tohti. “Muchos gobiernos y personas simplemente olvidaron que China todavía no reconoce la declaración universal. Si ellos no pueden comprenderlo…las atrocidades continuarán para los tibetanos, uighurs, practicantes de Falun Gong y disidentes chinos”.
Siguiendo con el acto se realizo un encendido simbólico de las antorchas de los derechos humanos, finalizando con una carrera de 7 km, a través del centro de la ciudad de Toronto.











