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La verdadera gente china en el desastre

Relato de primera mano del terremoto en Sichuan


Por Gao Ling – La Gran Época
23.05.2008 13:08


Residentes de la ciudad de Chengdu en la Provincia de Sichuan duermen en las calles por miedo a nuevas réplicas. (China Photos/Getty Images)

Cuando el terremoto golpeó, estábamos en el trabajo en el segundo piso de un edificio en el Parque Chengdu Hi-Tech Incubation. El edificio de repente empezó a agitarse más y más violentamente. Al principio, la mayoría de la gente no pudo comprender lo que estaba ocurriendo. Todos permanecieron de pie y se miraron unos a otros. Uno de los compañeros bromeó, “Es un terremoto, corran rápidamente”. La gente empezó a reaccionar y a correr. Cuando alcanzamos la escalera, una de las compañeras paró, yo la empujé para que corriera rápidamente, pero ella seguía mirando para atrás y esperando. Después supe que ella estaba esperando a su novio, quien es también un compañero nuestro. En ese momento de caos, entre la vida y la muerte, era inexpresablemente conmovedor.

Había mucha gente, empezando desde el quinto piso, todo el mundo estaba corriendo escaleras abajo. En la salida, un oficial de seguridad estaba manteniendo el orden, pidiendo a la gente que no cundiera el pánico y que nos juntáramos en el espacio vació en el medio de los edificios. En ese momento, el terremoto era todavía bastante fuerte, uno podía apenas caminar establemente. Las piezas de acero entre las altas columnas de los edificios estaban golpeando una con otra como si fueran cuerdas para saltar, haciendo ruidos. Yo estaba aturdido, la gente en todos los sitios trataba de hacer llamadas telefónicas, pero no se podía establecer conexión. Yo me di la vuelta para mirar a la salida, el oficial de seguridad estaba todavía manteniendo el orden, pidiendo a la gente ir al área del medio, no demasiado cerca del edificio.

Finalmente llegué a casa y encontré las cosas esparcidas por todo el piso. No teníamos tiempo de organizarnos porque estábamos todos temerosos de posteriores movimientos. Tomamos algunas ropas y alimento, y corrimos hacia el espacio vació en Sanhuan. Después de salir, vi que algunos pequeños autoservicios estaban todavía abiertos, yo ponderaba si venderían fideos instantáneos por 10 yuanes (US$ 1,43) ahora, pero ningún precio estaba puesto.

Nadie se atrevía a ir a casa, porque todos vivíamos en edificios altos y teníamos que depender de los ascensores. De manera que organizamos permanecer fuera toda la noche. Escuchamos la radio del coche juntos. La emisora de radio estaba pidiendo a la gente que donara sangre, pero solo había dos zonas y estaban todas relativamente lejos. Un vecino al lado mío me dijo “Vamos en triciclo”. Después de un rato, la persona regresó. Como el tráfico era demasiado, fue imposible atravesarlo. La emisora luego dijo que había mucha gente yendo allí, los donantes estaban haciendo cola. De repente quise llorar en ese momento.

Yo usaba mi teléfono móvil para ingresar al WAP, a QQ [el programa de chat mas popular de China], e intentaba llamar a todos los sitios. Una vez que encontré algunas noticias, no me atrevía a comunicarlas casualmente, las verificaba cuidadosamente porque temía causar pánico. Cuando supimos que cerca de 50 personas habían muerto en Chengdu, 400 en Deyang, y 7000 en Beichuan, una vecina lloraba. Sus ojos estaban rojos con lágrimas dentro, pero no hizo ni un sonido. Todo el mundo se calló para escuchar la radio 91.4, intentando conseguir noticias acerca de Wenchuan. Ese tipo de silencio es terrible, yo podía sentir mi propio corazón latir.

Todavía no teníamos conexión, de repente recibimos dos mensajes. Uno era de un amigo en Tianjin, y el otro era de un amigo de Guangxi, estaban preocupados acerca de nuestra seguridad. Yo respondí: “Estoy tan conmovido, nosotros estamos seguros.”

Continuamos escuchando la radio y supimos acerca de las situaciones en las áreas del desastre. Cuando escuchamos continuamente los crecientes números de víctimas, todos nosotros que estábamos sentados juntos permanecimos muy en silencio. Delante de los desastres naturales, la vida humana es tan insignificante. Un amigo dijo en voz baja, “Aunque mi salario no es elevado, esta vez yo definitivamente haré una donación”.

Escuchamos en la radio que una persona llamó afirmando ser el presidente del Club del Coche de Chengdu. Dijo que todos los vehículos en su club podían ser destinados a apoyar las áreas del desastre, ellos estaban esperando solo una orden del departamento del gobierno pertinente. La emisora de radio sugirió no hacer eso, porque la cosa más importante en tal momento es tener organizaciones de auto-ayuda efectiva. El presidente dejó su número de teléfono y dijo que esperaría nuevas noticias. Un rato después, el llamó de nuevo para decir, “Estamos listos para salir”.

El Hospital Popular Nº 1 de Dujiangyan tenía demasiados heridos y estaba pidiendo ayuda de emergencia. La emisora de radio llamó a los taxis para ayudar. En un breve tiempo, la emisora informó que las calles estaban cubiertas de autos verdes y más tarde de que ya había demasiados taxis allí. El hospital empezó a organizarlos para que vayan a otras áreas necesitadas. Un taxi llamó para describir la situación, ya había transportado a una persona herida a Chengdu e iba a hacer un segundo viaje.

Enfrente de la crisis, siempre hay muchos pequeños incidentes que tocan el corazón de la gente. Escuché muchas noticias, incluyendo a un oficial de policía de guardia llamando para pedir ayuda preguntando acerca de la seguridad de su ciudad ya que no podía dejar su puesto. Mucha gente quería darse prisa e ir a Wenchuan pasada la noche, y a Dujiangyan… Había tantos que no lo puedo recordar.

Cuando nos enfrentamos con desastres mayores, ¡la verdadera gente china son estas personas comunes!


Artículo original en chino