El ministro chino de educación está conduciendo un estudio piloto sobre los contenidos del programa de educación musical para las escuelas primarias y secundarias, que abarcará desde el mes de marzo hasta julio con 10 distritos escolares en Beijing involucrados en el estudio.
Las óperas de Beijing aplicadas a los contenidos de los programas escolares trajo aparejado un intenso debate en la sociedad china debido a que 9 de las 15 de las arias seleccionadas son copias de óperas de la Gran Revolución Cultural (1966-1976).
Zhang Yihe, una escritora y académica de ópera tradicional, expresó su confusión sobre el uso de las óperas de la era revolucionaria por parte del Ministerio de Educación.
La mujer de 66 años de edad, es la hija menor del “derechista” Zhang Baijun. Vivió en Hong Kong durante su niñez, luego se trasladó a Beijing. En 1960, fue admitida en el departamento de Teatro y Literatura en el Instituto de Ópera China (hoy Academia Nacional de Arte). Luego Zhang Yihe fue acusada de “criminal anti-revolucionario” y sentenciada a 20 años de prisión.
Zhang Yihe, comenzó a enseñar en 1979 en el Instituto de Ópera y se retiró en el 2001. El año pasado, la Administración General de Prensa y Publicaciones, prohibió ocho de sus libros, incluyendo El pasado del actor de ópera, que le ha traído fuertes repercusiones tanto en su país como en el extranjero.
La época de la propaganda revolucionaria vs las tradiciones clásicas
Se sabe que nueve de las 15 arias fueron tomadas de las llamadas “óperas modelo” de la Revolución Cultural, entre ellas “La linterna roja”, “La patrulla roja de mujeres” y “Purga en el regimiento del Tigre Blanco”.
Zhang Yihe comenta que “las óperas de la época de la Revolución Cultural fueron compuestas con intenciones políticas. El concepto era servir a los líderes políticos y los caracteres son conceptualizados”.
“Es confuso y extraño para mí brindar esas óperas como modelo en las clases”.
Ella dice que las operas tradicionales chinas como la ópera Beijing y Kunqu están basadas en repertorios tradicionales, y comprenden las tradiciones y las técnicas básicas que los niños deben aprender y asimilar.
“Ahora toda esta atención en las ópera contemporánea es algo que no puedo entender. En China, los funcionarios deciden todos los asuntos. Sin embargo, temo que ellos estén siendo parciales”.
“Siempre siento que China sufre de falta de educación estética” -continúa Zhang- “Desde 1949, la educación estética ha sido removida y las escuelas se han embarrado en educación política e ideológica para enseñar a los niños a adorar al partido comunista, a adorar a Mao, con los eslóganes como ‘Mao es la sangre más cercana’, ‘profundo aprecio y afecto para el partido’, y así. Tanto la cultura tradicional como la estética han estado ausentes los pasados 60 años”.
Generalmente, un programa de educación estética debe incluir temas como caligrafía china, pintura china, danza china, y arquitectura del paisaje. “Me opongo a dar pruebas” –manifiesta Zhang- “Estas clases son para permitir que los niños disfruten y aprecien las artes, para nutrir su alma así se vuelven gentiles y tienen la habilidad de distinguir entre la belleza y la fealdad. Las clases políticas no tienen ese impacto”.
Según Zhang, “hoy en día muchas cosas se tornaron feas y distorsionadas y esta caída está directamente relacionada con las artes perdiendo estética durante 60 años”.
Preocupada de que la cultura tradicional esté al borde de la extinción en China, Zhang reflexiona: “La cultura tradicional está cerca de extinguirse. De 1.300 millones de chinos en China, ¿cuántos de ellos saben algo sobre cultura tradicional? Siento que nuestra tradición se está muriendo”.
Ella cree que la sociedad se beneficiará cuando la moralidad y las artes tradicionales regresen porque entiende que “solamente las artes, las artes tradicionales, pueden entibiar los sentimientos de una persona y purificar el alma de una persona. Solamente las artes verdaderas conmoverán el corazón de toda la gente, incluyendo a la gente religiosa, instantáneamente”.
Hablando de cultura tradicional china, Zhang Yihe conversa sobre su propio entendimiento del Año Nuevo Chino en contraste con el programa de la CCTV. “El programa es malo, y no lo he mirado en 10 años, porque siento que es un entretenimiento que es forzado sobre mí. Estoy sola. Tenía una familia diez años atrás. Durante el Año Nuevo, me gustaría sentarme a conversar, cocinar, hablar sobre los viejos tiempos, y jugar con fuegos de artificio en el patio. Espero que podamos celebrar el Año Nuevo Chino de esa manera otra vez. La vida se ha convertido en una cosa uniforme. Mirar la TV se ha vuelto en una aceptación pasiva”.
Y continúa, “cada persona tiene un entendimiento propio del significado de las fiestas que no es el mismo que el que tiene la CCTV”.
CCTV es la principal cadena de televisión del régimen y uno de los medios de manipulación y propaganda política para el Partido Comunista Chino.









