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La actitud de China con el Dalai Lama no es inesperada

El PCCh enfrenta una grave crisis y siente que no tiene otro camino que el de ceder ante la presión


Por Zhang Tianling - La Gran Época
16.05.2008 14:11


(Kazhuiro Nogi/AFP/Getty Images)

Cuando la Agencia de Noticias Xinhua, portavoz oficial del Partido Comunista Chino (PCCh), informó que el PCCh estaba dispuesto a sostener conversaciones con el Dalai Lama. Muchos medios occidentales describieron este desarrollo como “inesperado”. En realidad, no fue para nada sorprendente.

Recientemente, el PCCh ha mostrado una vena complaciente ante las presiones. El ejemplo más llamativo podría ser el “Impuesto al Timbre” en las transacciones del mercado de valores en abril 23, seguido de cerca por el anuncio de la buena disposición de hablar con los edecanes del Dalai Lama. La causa para tal desarrollo yace parcialmente en la ilusión del éxito en los Juegos Olímpicos. Sin embargo, hay dos temas subyacentes aquí que podrían destacarse. Primero, el PCCh enfrenta una grave crisis y siente que no tiene otro camino sino el de ceder ante la presión.

Anteriormente en la historia, el PCCh ha cedido al enfrentar presión. En realidad a veces ha puesto especial cuidado en establecer una imagen más democrática y de miras amplias. Por ejemplo, después de ser derrotado por el ejército de Kuomintang en 1934, el ejército del PCCh escapó en un círculo de retirada que atravesó unos 12.500 kilómetros.

Durante la masiva retirada, el PCCh constantemente lanzó gritos con eslóganes tales como “Resistimos a Japón”, y “Todas las armas apuntan hacia el invasor extranjero”. Incluso en su propaganda, comenzaron a llamar a Jiang Kai-Shiek como el “General Jiang” en vez de su titulo oficial de “Jiang el ladrón”.

Antes de la guerra civil entre Kuomintang y el PCCh, el PCCh era una entidad inexperta. Para evitar deserciones inmediatas, el PCCh cantaba el eslogan “Paz y Democracia”, demostrando una voluntad para resolver sus problemas a través de la diplomacia. Sin embargo, una vez que el PCCh siente que tiene poder ya sea sobre un amigo o un enemigo, su naturaleza déspota emerge completamente. A pesar de este carácter feroz y rígido, durante su época de crecimiento, la flexibilidad era para el PCCh su única estrategia para sobrevivir.

Desde que el PCCh tomó el poder en China, escasamente ha sido flexible ya sea a las presiones nacionales o internacionales. Sin embargo, bajo la amenaza de 15 desesperados accionistas chinos, el PCCh decidió suprimir el impuesto al timbre. El PCCh estaba preocupado de que si la bolsa de valores continuaba colapsando, el vasto número de accionistas tomaría las calles para manifestar, fomentando aun más el cuestionamiento de las habilidades del PCCh para ser el anfitrión de los Juegos Olímpicos, ni mencionar para gobernar el país.

El PCCh acordó sostener conversaciones con los asistentes del Dalai Lama solo para apaciguar la creciente tendencia de boicotear las Olimpiadas en Beijing. Muchos líderes del mundo han anunciado explícitamente, que ellos no asistirán a la ceremonia de apertura los Juegos Olímpicos de Beijing. Ha sido un fuerte golpe para el PCCh, el que ha esperado con ansias coronar su imagen internacional con la aureola de los Juegos Olímpicos.

Enfrentando el masivo movimiento de chinos que renuncian al PCCh y a sus organizaciones afiliadas (ahora casi 37 millones), el PCCh se siente incluso más débil que durante el tiempo de la masiva retirada en 1935. Necesita desesperadamente un empuje, como aquel reflector internacional brillando sobre un anfitrión olímpico suele tener. Segundo, esas concesiones son sólo maniobras para comprar tiempo a corto plazo. No son sinceras y el PCCh, con toda certeza, no tiene intenciones de resolver estos temas.

Por ejemplo, el problema de la bolsa de valores de China no tiene raíces en un mero problema de impuesto al timbre. Recortar este impuesto sólo reduce el costo de transacciones de acciones, pero no resuelve el problema económico global de China. Un alto y creciente índice de inflación, la revalorización de la moneda china, los inversionistas extranjeros que abandonan China, la burbuja de las propiedades y la maliciosa corrupción, son las testarudas enfermedades congénitas de la bolsa de valores de China.

Para resolver el problema de la bolsa de valores y para construir un entorno saludable de inversión, China debe implementar políticas abiertas, justas y razonables. La ejecución de tales políticas depende tanto de la confianza en la libertad de prensa, en un sistema legal independiente y justo, como en la libertad de asociación, a la asamblea, y a manifestarse. Sin cambios fundamentales en estas áreas, reducir el impuesto al timbre no tendrá efectos reales. Algunas personas creen que el mercado de valores de China se desplomará después de un pequeño avance, con lo que estoy totalmente de acuerdo.

Las conversaciones con el Dalai Lama es fingir sinceridad por parte del PCCh. Ambas partes han sostenido conversaciones en el pasado, al menos cinco veces. Nada ha mejorado, ya que todas esas conversaciones se llevaron a cabo tras puertas cerradas. El PCCh usa eso meramente para comprar tiempo y suavizar las relaciones internacionales. La pregunta de que si el actual problema en el Tibet puede resolverse, depende de si el PCCh permite investigaciones independientes, por ejemplo de las Naciones Unidas, y hacer públicos los hechos.

En cuanto en largo plazo a la libertad de religión, la protección cultural y las relaciones étnicas entre el pueblo Han y el pueblo tibetano, si el PCCh puede permitir observadores internacionales que participen en negociaciones y supervisen la implementación de cualquier acuerdo, sería la verdadera prueba de la sinceridad del PCCh.

Resolver los temas religiosos y culturales del Tibet está ligado al cumplimiento de los derechos constitucionales de los ciudadanos chinos. La solución a este problema provocará los derechos constitucionales de miembros de la iglesia católica clandestina, de la iglesia cristiana familiar, y de practicantes de Falun Gong. Tiene el mismo efecto que “tirar del cabello de uno moverá todo el cuerpo”. Y todos estos temas son los que el PCCh ni siquiera se atreve a tocar.

En mi artículo del 11 de abril “¿Es sincero el PCCh en ser un buen anfitrión de los Juegos Olímpicos?”, yo predije que el PCCh cederá su posición en el problema del Tíbet, y propuse tres indicadores para probar la sinceridad del PCCh como huésped de los Juegos Olímpicos, “Abrir Internet, abolir las leyes que violan la Constitución, y liberar a todas las personas encarceladas por sus creencias”. Desde el impuesto al timbre, hasta el incidente del Tíbet, si cualquiera piensa que el PCCh ha mejorado, entonces él o ella ha sido engañado/a por el PCCh. Pero no tomen mis palabras para ello. Sólo recuerden los tres indicadores que recién mencione y observen de cerca las acciones del PCCh.


Artículo original en chino