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Petición de ayuda para Falun Gong en la Cumbre Parlamentaria de Ottawa

El pueblo canadiense se reúne para recordarle al mundo los millones de practicantes de la pacifica disciplina china que han perdido su vida, su trabajo, su casa, su educación y sus derechos fundamentales por no renunciar a su creencia

Por Noé Chartier - La Grande Época
13.05.2008 15:05

OTTAWA - La persecución a practicantes de la disciplina espiritual Falun Dafa en China, está muy cerca de cumplir los diez años y el acontecimiento de los próximos Juegos Olímpicos en Beijing se ha convertido en un pretexto para acelerar su eliminación. Este es el mensaje que entregaron cientos de manifestantes en la Cumbre Parlamentaria en Ottawa, el pasado 2 de mayo. El Representante de Amnistía internacional, un diputado liberal y un ex diplomático canadiense apoyaron las alegaciones, pidiendo una acción del gobierno canadiense y de la comunidad internacional.

Según un comunicado difundido por la Asociación Falun Dafa en Canadá (AFDC), al menos 1.878 practicantes de Falun Dafa han sido detenidos en China desde enero de 2008. Para llevar a cabo esta masiva ola de detenciones, el régimen ha puesto en acción un sistema de recompensas por el que, cualquier individuo que aporte información sobre practicantes de la disciplina, a cambio se le da una cantidad de dinero que ronda los 650 dólares.

Uno de estos casos de detención ha sido producido por el periódico británico Times. Yu Zhou, practicante de Falun Dafa y célebre músico de folk, fue detenido en China después de un concierto y sometido a torturas de tal calibre que falleció el pasado mes de enero. Las autoridades dijeron a su familia que había muerto por la diabetes y rápidamente procedieron a la incineración de su cuerpo. Según información de la familia él nunca había padecido de esta enfermedad.

El pretexto olímpico

Los Juegos Olímpicos fueron otorgados a China en 2001, momento en que la persecución contra Falun Gong estaba en su paroxismo. Mientras Beijing prometía el mejoramiento de los derechos humanos, sus dirigentes mantenían el objetivo de eliminar totalmente la disciplina espiritual para limpiar el país de los “enemigos del Estado”.

Últimamente, la campaña de propaganda masiva de la que son víctimas los tibetanos y el Dalai Lama, pretendiendo marginarlos y diabolizarlos, es semejante a lo que vienen sufriendo los practicantes de Falun Gong desde 1999. “Millones de practicantes han perdido su trabajo, su casa, su educación y sus derechos fundamentales, siendo encarcelados y torturados para obligarles a abandonar su creencia. Ningún abogado tiene el derecho a representarlos y los que han intervenido en su defensa, están sufriendo las consecuencias en el gulag chino”, señala la AFDC en su comunicado.

A pesar de esta represión, “el espíritu humano no puede ser aplastado”, expresa el diputado liberal en Ottawa, Borys Wrzesnewskyj. En su alocución pronunciada en el momento de la alianza, hizo ver que los protectores actuales de la antorcha olímpica, paramilitares chinos vestidos con monos azules, son la misma unidad responsable de la matanza de la Plaza Tiananmen en 1989. El clima es por lo tanto pernicioso y está impregnado de totalitarismo. Wrzesnewskyj espera que los Juegos sean un catalizador de la libertad en China.

Este diputado presentó recientemente un proyecto de ley privado que tenía como objetivo oponerse al tráfico de órganos. Un gesto que pretende, entre otras cosas, asegurar que los canadienses no puedan ir a China para recibir un trasplante de órgano, porque hoy todavía, los presos están siendo ejecutados incluido los practicantes de Falun Gong, y con esta nueva ley se evitaría alimentar el mercado.

Alex Neve, Secretario General de Amnistía Internacional en Canadá, trazó un sombrío retrato de la situación de los derechos humanos en China desde 2001, remarcando de una manera especial la época actual. Según él, los “avances en la mejora han sido mínimos y la situación es extremadamente inquietante”. Señala las violaciones que directamente se efectúan a causa de las Olimpiadas, como el encarcelamiento de militantes de los derechos humanos y el traslado forzoso y brutal de las personas para la construcción de las instalaciones. También ha señalado “los esfuerzos mínimos de la comunidad internacional” para mejorar las cosas.

El Sr. Neve acusa también a los responsables del Comité Olímpico canadiense, por cerrar todas las puertas a una discusión respecto a los derechos humanos, alegando que no era asunto de su incumbencia y que los Juegos Olímpicos no deben mezclarse con la política”. Pero Alex Neve considera que hay que notar la diferencia entre derechos humanos y política y recuerda que los principios de respeto de la dignidad humana están recogidos en la base del movimiento olímpico y en su Carta.

De Berlín 1936 a Beijing 2008

Diferentes analistas y políticos han subrayado similitudes entre los Juegos Olímpicos de Berlín 1936 y los de Beijing 2008. Regímenes totalitarios de propaganda masiva, persecuciones internas de toda clase a minorías étnicas, grupos religiosos y disidentes, movimiento desenfrenado de militarización, etc.

Con respecto a esta comparación, el diputado conservador Rob Anders, se hizo vilipendiar por diferentes defensores del régimen chino y de las relaciones comerciales que Canadá tiene con él.

Brian McAdam, un ex diplomático canadiense enviado de Hong Kong que ha perdido su puesto por revelar la corrupción de la misión canadiense, juzga la comparación de Anders de “absolutamente exacta”. Según él, la actitud complaciente de Canadá hacia el régimen chino proviene de una “larga historia de primeros ministros” tejiendo lazos con el Partido Comunista Chino (PCCh) y medios de comunicación que no producen la verdad. Subraya que Mao Zedong mató a mucha más gente que Hitler y Stalin juntos. Así por ejemplo, el ex primer ministro Pierre Elliott Trudeau, ¿no hacía culto de esta admiración a Mao, al haber fraternizado con él durante los años que estuvo en el poder?

Según la ubicación de Federal Accountability Initiative Reform, “la carrera de 30 años del Sr. McAdam en asuntos exteriores, se acabó precipitadamente en 1993 después de que éste revelara la corrupción del consulado canadiense en Hong Kong y la infiltración del crimen organizado, así como la existencia de los espías chinos en Canadá”.

Para Xun Li, presidente del AFDC, la persecución actual es una “violación del espíritu olímpico”. En cuanto a los mensajes del PCCh alegando que un acento puesto sobre los derechos humanos “politiza los Juegos”, el Sr. Li señala que es necesario “no dejarse engañar por esa propaganda”. Hizo ver que en 1936, la comunidad internacional se defendió diciendo que no sabía lo que estaba sucediendo en Alemania nazi, mientras que hoy, se sabe muy bien lo que pasa en China, pero aún así, nos negamos a actuar. “Canadá no debe arrastrar la vergüenza de negarse a ver a través del mal”, declaró en conferencia de prensa.

El Sr. Li y el Sr. Neve creen que Canadá debería tomar la delantera en este asunto. “No debería pasar un solo día más sin hacer algún tipo de presión a China sobre la cuestión de los derechos humanos”, sugiere Alex Neve. Según él, siempre es mejor promover un gesto político que permanecer silencioso sobre la cuestión.

 




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