La junta militar al poder en Birmania se sitúa como defensora de los intereses de la nación. Sin ella, todo se hundiría. Éste es un discurso muy presente en cualquier dictadura, pero al no ser una potencia económica ni política de envergadura, es golpeada por sanciones de los distintos gobiernos occidentales. Por otro lado, décadas de represión han empujado a la población a formar parte activa desde la oposición. De esta forma, para demostrar su “gran latitud”, pero sobre todo para contradecir los dilemas antes mencionados, los generales birmanos prometieron orientar al país que ellos dirigen, hacia el camino de la “democracia”.
Tengamos presente que el uso de la palabra “democracia” puede ser reemplazado adecuadamente por “dictadura” en cualquier momento. El proyecto de la Constitución, sobre el que van a votar por referéndum los birmanos el día de hoy, no hace más que consolidar la posición de los militares en la estructura oficial. Hecho que condenan tanto las organizaciones de los derechos humanos como otras organizaciones para la democracia.
El 1º de mayo, la ONG Human Rights Watch (HRW) publicó un informe donde refleja esta cuestión bajo el título Voto to Nowhere: The May 2008 Constitutional Referendum in Burma (Voto hacia ninguna parte: El referéndum Constitucional de mayo de 2008 en Birmania). En un apartado de este informe se puede leer: “Las condiciones para la celebración de un referéndum justo y libre son inexistentes en Birmania, debido a la gran represión y debido también a la detención de militantes que actúan desde la oposición”. Por otro lado, la censura de los medios de comunicación, la prohibición para poder celebrar encuentros y reuniones políticas, la ausencia de una comisión independiente y de tribunales para supervisar el voto y la presencia de un clima de miedo omnipresente creado por la junta del poder, están a la orden de día.
Asimismo Brad Adams, director de HRW en Asia señaló que “los generales birmanos muestran sus verdaderos colores que no dudan en aplicar para detener a cualquiera que se oponga a este simulacro de referéndum y rechazan todo derecho del ciudadano, a discutir públicamente los diferentes aspectos del proyecto de la Constitución”. Según Adams la aceptación internacional de este proceso “será un gran paso atrás”.
La celebración del referéndum está sólo a unos meses de los hechos sangrientos ocurridos por la represión del movimiento democrático en el cual los monjes budistas desempeñaron un papel en primer plano.
El proyecto de la Constitución es el fruto de varios años de la Convención Nacional, una conferencia infiltrada por el ejército y la gente más próxima al poder. Según HRW, una crítica a la misma, implicaba una obligada condena de veinte años de prisión. Es evidente que la Constitución propuesta deja un lugar dominante a los militares, en ella se puede ver entre otras, una cláusula que prohíbe al jefe de la Liga Nacional para la democracia y Premio Nobel de la Paz, Aung San Suu Kyi, presentarse a unas elecciones. Éste se encuentra todavía bajo control y vigilancia, ya que su fuerza y liderazgo, representa una amenaza no sólo para la dictadura del país sino también de cara al extranjero.
En Canadá
Los días 25 Y 26 de abril, los birmanos residentes en Canadá pudieron acercarse a su Embajada en Ottawa para votar por el referéndum. Los refugiados birmanos, que no podían ejercer su derecho al voto por haber huido del país, aprovecharon la ocasión para manifestar su oposición al proceso “democrático” tan antidemocrático.
“Queremos decir NO al régimen militar birmano. No queremos un Gobierno militar en nuestro país. Queremos solamente a gente elegida en el Parlamento”, declarba Yé Yint refugiado en Canadá desde hace diez años, después de haber huido primero a Tailandia. Sus padres que continúan en Birmania, todavía están siendo acosados por las autoridades que no dejan de preguntarles: “¿dónde están sus hijos?”
Htun Htun Oo, otro Birmano presente en el lugar, manifestó estar de acuerdo y dirigió unas palabras hacia su país natal: “Queremos enviar un mensaje al pueblo birmano, en nombre de todos los pueblos demócratas del mundo: Si el Gobierno militar celebra un referéndum ofreciendo una Constitución que no se basa en la democracia ni en el respeto por los derechos humanos, exhortamos a la gente en Birmania a votar “NO” en el referéndum. El Gobierno militar trata siempre de legitimizar la militarización de Birmania”.
Del lado del Gobierno canadiense, habíamos votado en 2007, la atribución de los honores más grandes a Aung San Suu Kyi, quien reunió a Nelson Mandela, al Dalai-lama y a Raoul Wallenberg recibiendo la ciudadanía canadiense honoraria. El pasado lunes 5 de mayo, Pecho Win, primer ministro del gobierno birmano en el exilio, recibió el título en nombre de la Sra Suu Kyi.
Campaña de información
Al mismo tiempo que la junta militar intenta dar una apariencia de legitimidad al referéndum, una campaña internacional resurge pidiendo la liberación de Aung San Suu Kyi, tal como se llegó a hacer en su día y con éxito, con Nelson Mandela.
Varios actores hollywoodienses se han reunido en torno a este tema. Una campaña de 30 días, que comenzó el 1 de mayo, presenta diariamente un nuevo clip con una estrella que pleitea para liberar a Suu Kyi y para la democracia en Birmania. Hasta ahora, se ha podido ver al cómico Will Ferrell, mezclando humor y seriedad, así como a Jennifer Aniston y Woody Harrelson. En el clip de estos últimos, se puede ver a Woody que se niega a salir de su camerino, con gran riesgo ante el director y ante Jennifer. Ésta pregunta a Woody: “¿qué puedo hacer para que salgas?” Y Woody le responde: “¡no saldré de aquí mientras Birmania no sea libre!”
Los clips pueden verse en el sitio: www.burmaitcantwait.org . Otros grandes nombres salen a la palestra, como Forrest Whitaker, Esteban Segal, Eva Longoria y Silvester Stallone. La militancia pronunciada de Stallone a favor de Birmania ha sido llevada a la gran pantalla con Rambo IV, donde su personaje sólo erradica a una división de la armada birmana implicada en diferentes crímenes contra la humanidad.
La ONU
El Consejo de Seguridad de las Naciones Unidas, quien siempre había mantenido un silencio sobre Birmania, el pasado 2 de mayo se ha pronunciado a favor de un proceso refrendario que respeta las “libertades políticas fundamentales”. Pero Associated Press informa que China se opuso a dos versiones anteriores acerca de la declaración sobre Aung San Suu Kyi y a la libertad de expresión. Es pues una declaración algo diluida la que se emitió.
En cuanto a la implicación de la ONU en Birmania, parece cada vez más criticada. La revista especializada sobre Birmania y el sudeste asiático, The Irrawaddy, indica que los birmanos perdieron confianza en la ONU a raíz de su incapacidad de ayudar a regular la crisis y la importancia de su enviado especial, Ibrahim Bambari, a quien se le acusa de preocuparse más de su carrera y de querer mantener el statu quo. El hecho de que en su última visita, no hubiera sido capaz de hallar un momento para entrevistar a los dirigentes, según la revista, demuestra que no sirve para nada.
PMA McLennan en Ottawa contribuyó a este artículo.









