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Antiguos pensamientos sobre enmendar errores

Ningún hombre es infalible, pero ser capaz de corregir las propias faltas es una de las virtudes más nobles
Por Alberto y Alejandra Peralta - La Gran Época
Jue, 8 May 2008 14:07 +0000
El pueblo antiguo chino creía muy importante enmendar los propios errores, porque entendía que era un momento clave para la introspección y el mejoramiento personal.

Los ancestros chinos decían que incluso un santo podría cometer errores. Generalmente los escritos clásicos reflejan la idea de que ningún hombre es infalible, en tanto, ser capaz de corregir los errores de uno es una de las virtudes más nobles.

Una persona admirable es aquella que puede activamente mejorar su comportamiento. Confucio solía decir, “si tú sabes que cometiste un error y no lo corriges, eso es verdaderamente un error”.

Para el hombre errar es inevitable, pero si puede corregirse a sí mismo, otros lo respetarán. Si falla al hacerlo o si se esfuerza en ocultarlo, entonces no solo perderá el respeto de sí mismo si no que recibirá también el desprecio de otros. Zi Chang, un discípulo de Confucio, expresó: “Los errores de un hombre son expuestos como los eclipses de sol y de luna: cuando un hombre comete un error, todos lo ven, y cuando él lo corrige, todos los admiran”.

Taizhong fue un famoso emperador de la Dinastía Tang mayormente conocido por su habilidad de tomar diferentes sugerencias y corregir sus deficiencias a tiempo. Él decía: “Si tomas el cobre por espejo, te servirá para ajustar tu atuendo; si tomas la historia como espejo, sabrás el auge y la caída de todas las dinastías; si tomas a un ser humano como espejo, aprenderás de las pérdidas y las ganancias”.

Tomar a un ser humano como espejo significa tomar las palabras y el comportamiento de otras personas como referencias para descubrir si lo que hacemos está bien o mal. El principio es, tú abandonarás tus propias ideas si otros tienen mejores ideas; admitirás y corregirás tus errores si ves a otros comportarse apropiadamente, y serás cauteloso y te alarmarás si otros cometen errores, entonces no cometerás la misma falta.

Los escritos de los Altos Oficiales de la Antigua China manifiestan que es imposible para cualquiera no cometer un error, pero lo más importante es corregirlo a tiempo y sin ninguna reserva.

Mencio contó esta historia: “Había un hombre que le robaba una gallina todos los días a su vecino. Alguien le señaló que eso no era el comportamiento de un caballero. El hombre entonces dijo, ‘necesito tiempo para corregir este error. Primero robaré una gallina solo una vez al mes, en vez de una por día, y para el año próximo, no robaré más’. El hombre sabía que estaba mal, pero ¿por qué no podía corregir su error inmediatamente y tener que esperar hasta el próximo año?”

Lu Jiuyuan, un pensador de la Dinastía Song del Sur, decía que cuando alguien señala tus errores “necesitas corregirlos inmediatamente; cuando conoces tus errores, no debes tratar de encubrirlos; cuando corriges tus errores, no debes tener miedo”. De otro modo es muy difícil enmendar las faltas a tiempo.

Mencio, elogiando una vez a Zi Lu, un discípulo de Confucio, dijo “en cualquier momento que alguien le señale que ha cometido un error, Zi Lu estará muy alegre por eso”. En base a esto, Lu Jiuyuan elaboró la siguiente reflexión: “Primero, no debes tener miedo cuando otros señalan tus errores; segundo, luego de aprender de tus errores, no debes tratar de engañar a otros ni a ti mismo; finalmente, debes perseverar en corregir tus errores”.

No tener miedo… estas palabras son muy importantes. Luego que has cometido un error, no tengas miedo a las críticas, no tengas miedo de la vergüenza, y más aún, no tengas miedo de las dificultades durante el curso de la corrección. Cuando puedas seguir aquellos tres pasos, tu nivel de pensamiento se elevará.

El hombre contemporáneo piensa que admitir un error es signo de debilidad y hace todo lo posible para demostrar que no está equivocado; buscando la culpa en otros genera interminables conflictos entre personas, grupos o países.

En la antigüedad se creía que solo templando el ser interior se puede traer armonía entre los hombres. Yan Yuan, un pensador y educador de la Dinastía Qing, enfatizó que uno debe aplicar un estándar estricto para sí mismo: “Cuando sea posible, uno debe cambiar para mejor, solo corrigiendo las propias deficiencias uno puede verdaderamente rectificar sus pensamientos, mejorar su carácter, armonizar su familia, manejar su país, y brindar paz al mundo entero”.

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