CHINA - Docenas de pacientes con HIV fueron violentamente maltratados y detenidos en Shahe, provincia de Hebei, por solicitar indemnización y tratamiento. Los abogados que proporcionan asistencia legal a estos demandantes han sido seguidos por agentes del gobierno.
Según el Instituto de Investigación de Sida de Beijing, el 5 de abril al mediodía docenas de pacientes con HIV y sus familiares, se concentraron frente a la oficina municipal de Shahe con la esperanza de reunirse con el Primer Ministro Wen Jiabao, después de enterarse de su visita a la ciudad. Los pacientes querían denunciar el contagio de HIV por transfusiones de sangre realizadas en el Hospital de Kangtai en 1997.
Como respuesta las autoridades golpearon a las victimas y les echaron spray con un líquido no identificado, que les hacía desmayarse antes de ser detenidos por la policía.
Cuando fue entrevistado por un reportero de RFA (Radio Free Asia) sobre la respuesta de las autoridades, Wan Yanhai, el director del instituto, declaró, “¡Fue principalmente violencia! La policía utilizó un tipo de arma desconocida, y oficiales de seguridad pública echaron spray con un extraño líquido sobre ellos”,
Según Wan, los manifestantes vienen pidiendo hace diez años una indemnización y tratamiento a través de querellas y demandas, pero siempre fracasan. Esta vez, las autoridades arrestaron a estos demandantes sin formalidad legal alguna. Tampoco se avisó de los arrestos a los familiares de los detenidos.
Desde el 8 de abril, cuatro demandantes fueron liberados a condición de que prometan no revelar nada a otros, incluyendo el episodio del spray.
Los familiares de dos de los perjudicados contrataron a tres abogados de Beijing para darles asistencia legal. Uno de sus abogados, Jiang Tainyong, confirmó las acciones de la policía. Jiang indicó que sus clientes “no veían claramente qué tipo de spray les echaron. No podían abrir los ojos y respiraban con dificultad, y entonces perdían la conciencia”.
Jiang explicó que él y otros dos abogados fueron recientemente a la Oficina de Seguridad Pública de la ciudad de Shahe para hablar con la policía, pero no obtuvieron ninguna explicación de por qué los pacientes de HIV habían sido arrestados, y no reveló si se los notificaría. Al final, la policía aceptó de mala gana los documentos de los abogados.
“Cuando volvimos al hotel, encontramos a muchas personas esperando, incluyendo a funcionarios de la localidad y la aldea, y muchos otros a quienes no conocíamos”, afirmó Jiang.
Según reveló, agentes del gobierno lo siguieron cuando tomó un autobús junto con los abogados y dos pacientes. “Muchos continuaron siguiéndome cuando tomé un autobús a Beijing. Descubrimos que al menos dos coches nos siguieron”.
Después de llegar a Beijing esa noche, perdieron de vista a sus perseguidores gracias a la ayuda de un taxi y al metro. Los dos pacientes se quedaron desde entonces en un hotel. “Espero que encontremos una solución apropiada al asunto -señaló Jiang- Estas personas solo están expresando pacíficamente sus deseos. Incluso si esperaban reunirse con líderes del gobierno, eso es aún parte de sus derechos como ciudadanos. Sentimos que es muy inapropiado tratarlos así. Esperamos que las autoridades los liberen y resuelvan su problema lo antes posible”.
Según el Instituto de HIV de Beijing, el Hospital Kangtai se negó a dar a los pacientes indemnización alguna, por su relación con las autoridades. El director del hospital es Wang Fengying. Su hermana casualmente es la vice alcaldesa de la ciudad de Shahe a cargo de los asuntos culturales y educativos para la ciudad. Su cuñada, Ma Lancui, era la ex alcaldesa de la ciudad de Xingtai. Ma es ahora la directora jefe de la Oficina General del Comité Permanente del Congreso Nacional Popular en la provincia de Hebei.


