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París declara al Dalai Lama y a Hu Jia ciudadanos de honor

A pesar de las relaciones comerciales con China, Francia se dispone a no apoyar la campaña de represión que el PCCh lleva a cabo contra defensores de derechos humanos y líderes espirituales


Por Lucía Aragón – De Oriente a Occidente
23.04.2008 08:11

Hu Jia y su esposa Zeng Jinyan charlan con un periodista extranjero en su casa en Beijing. Disidentes chinos dieron la bienvenida con mucha cautela al intento de dejar entrar al país a reporteros extranjeros e impulsaron al gobierno a abrirse de lleno a la libertad de prensa. (Foto: AFP/Getty Images)

Con riesgo de empeorar las relaciones diplomáticas entre Francia y China, la ciudad de París tiene nuevos ciudadanos de honor a partir de este lunes: el Dalai Lama y el disidente chino Hu Jia.

El pedido del alcalde socialista de la ciudad de París, Bertrand Delanoë, se adoptó por unanimidad de los votantes aunque hubo abstenciones. Su gabinete indicó que los representantes de la Asamblea de París habían recibido una misiva del embajador de China disuadiéndolos de conceder al Dalai Lama -líder espiritual de los tibetanos- este título honorífico, con el riesgo de empeorar la situación en el Tibet.

Durante el mismo Consejo, concedieron el mismo título “ciudadano de honor” al disidente chino Hu Jia, de 34 años, militante comprometido en la defensa de los enfermos de SIDA, del medio ambiente y de la libertad de expresión, condenado a 3 años y medio de prisión. Hu Jia fue propuesto por el grupo del Partido Verde.

El Dalai Lama y Hu Jia se agregan a otros ciudadanos de honor de la ciudad de París: la franco-colombiana Ingrid Betancourt (rehén de las FARC), la opositora birmana Aung San Suu Kyi o la iraní Shiren Ebadi.
“Encontraré muy pronto al embajador de China para dialogar con él” dijo Delanoë, arguyendo la voluntad de “hacer avanzar las cosas”, luego de que la ceremonia prevista en el ayuntamiento de la antorcha olímpica, el 7 de abril, se cancele a pedido de los funcionarios chinos.

Aunque hay muestras de reconciliación con el gobierno chino, la línea de París no ha cambiado. El presidente francés criticado por viajar a China en noviembre del 2007, por asociaciones de derechos humanos y por la izquierda, supedita su asistencia a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos a que se “retome el dialogo entre los representantes del Dalai Lama y las autoridades chinas”. Lanzó un llamado en ese sentido el viernes, luego de una entrevista en el Eliseo con Zhao Jinjun, representante especial del presidente Hu Jintao.

El domingo, el anterior primer ministro Edouard Balladur estimó que Nicolas Sarkozy no debía asistir a la ceremonia de apertura de los Juegos Olímpicos de Pekín, “si no cambia nada”.

En otra parte del planeta, en Japón, la policía abrió una investigación después de que el domingo se descubrieron “grafitis” en el templo budista, que se negó a recibir la antorcha olímpica el 26 de abril, en protesta por la situación del Tibet, poniendo a China en otro aprieto.