Un artículo publicado a principios de mes en el periódico Qi Lu Evening de la provincia de Shandong al este de China, ha atraído la atención y circulado recientemente a través de Internet. Informa acerca de un joven que trabaja temporalmente en la ciudad de Jinan que luego de ser diagnosticado de una insuficiencia renal decidió donar sus córneas. Sin embargo, varios de los principales hospitales en toda la zona manifestaron estar “no calificados” para aceptar la donación. Incluso un funcionario del Departamento de Oftalmología del Hospital Central de Jinan mencionó que ninguna de las córneas utilizadas por su departamento provino de donaciones.
Analicemos la preocupación por la fuente de órganos que se utiliza para trasplantes en China continental. Desde que testigos declararon el 9 de marzo de 2006 que China sustrae órganos a practicantes vivos de Falun Gong en un hospital de Sujiatun, ciudad de Shenyang al noroeste de China; Beijing se ha enfrentado a una creciente preocupación internacional por la fuente de órganos para trasplante del país. Las autoridades chinas continúan pregonando que los órganos proceden principalmente de donaciones, sin embargo, el informe de Qi Lu Evening ha avivado aún más la duda pública.
La Dra. Wang Wenyi, médica china que ejerce en el Hospital Mount Sinai de la ciudad de Nueva York, durante mucho tiempo se ha dedicado a la investigación de la sustracción de órganos del régimen chino a los practicantes aun vivos de Falun Gong. Ella señaló que para encubrir la atrocidad de la sustracción de órganos, el régimen chino le ha mentido reiteradamente al mundo. Cuando se le cuestionó sobre la fuente de órganos en China, el régimen inicialmente alegó que eran de donaciones, pero más tarde admitió que los órganos eran extraídos de prisioneros condenados a muerte. Así y todo, el gran número de órganos que se utilizaron para trasplantes en los últimos años, sumado al corto período de espera para recibir un órgano, indica la existencia de un banco de órganos vivos constituido principalmente por practicantes de Falun Gong encarcelados.
El informe de Qi Lu Evening describe el caso de un hombre de 29 años de edad, Linying Wei, que trabaja temporalmente en Jinan. En febrero, se le diagnóstica una insuficiencia renal grave y decide donar sus córneas después de su muerte. La familia de Wei llegó a Jinan para ayudarlo a encontrar un lugar para la donación, y pidió la asistencia de un periodista de Qi Lu Evening.
En la tarde del 4 de abril el periodista llamó a las autoridades correspondientes municipales y provinciales de Jinan, a la Cruz Roja de China, al Hospital Shandong de Oftalmología y al Hospital Central de Jinan. Todas estas instituciones médicas respondieron que no estaban calificados para aceptar donaciones de órganos.
El experto en China, Zhang Jielian, dice que la situación de la provincia de Shandong es la misma de todo el país. Debido a su pasado de tradiciones, el pueblo chino no tiene la costumbre de donar órganos, como resultado, el país no cuenta con un programa de donación de órganos. Por lo tanto, la donación no es una probable fuente principal de abastecimiento de órganos en China.
El 7 de noviembre de 2005, la OMS (Organización Mundial de la Salud) celebró una reunión en Manila, el ministro de salud de China, Huang Jiefu, admitió que el régimen comunista chino ha extraído los órganos de criminales ejecutados. Esta fue la primera confesión oficial del régimen sobre esta práctica.
El 9 de marzo de 2006, la sustracción de órganos de practicantes vivos de Falun Gong en el campo de trabajo Sujiatun en la ciudad de Shenyang fue expuesta. Frente a la conmoción y condena de la comunidad internacional, el régimen guardó silencio durante 20 días antes de que el portavoz de asuntos extranjeros Qin Gang finalmente negara la acusación, argumentando que todos los trasplantes de órganos eran legales y habían sido acordados con los donantes. Qin proclamó que la mayor parte de los órganos fueron donados por los pacientes o familiares de víctimas de accidentes de tráfico.
En noviembre de 2006, Huang Jiefu reiteró en una reunión en Guangzhou, que la mayoría de los órganos trasplantados en China proceden de criminales condenados a la pena de muerte.
En una entrevista con la BBC, el 1 de noviembre de 2007, el portavoz del Ministerio de Salud del régimen chino Mao Qunan reiteró que “la mayoría de los órganos trasplantados proceden de criminales condenados a muerte”.
La Dra. Wang Wenyi, que protestó en la Casa Blanca contra el líder chino Hu Jintao durante su visita de Estado el 20 de abril de 2006, dijo que la cantidad de órganos disponibles de delincuentes ejecutados es mucho menor que el número real de operaciones de transplante, y no puede explicar tampoco como los donantes de órganos pueden ser identificadas dentro de tan poco tiempo. Ella dice que la explicación del régimen, de que los órganos provienen de criminales, es simplemente para desviar la atención pública lejos de la sustracción de órganos a practicantes vivos de Falun Gong.
La Dra. Wang explicó que una vez que los pacientes extranjeros reciben una notificación de los hospitales en China y realizan el pago, la operación de trasplante puede proceder en tan solo tres días. En la mayoría de los casos, los pacientes reciben sus órganos en no más de una semana. Por lo tanto, un “criminal” con el tipo de sangre y tejido apropiado tendría que ser ejecutado sólo unos días antes, y estar dispuesto a donar sus órganos.
La Dra. Wang considera que sólo existe una posibilidad para explicar esta coincidencia, existe un banco de órganos en China donde los donantes vivos, cuyos tipos de sangre y tejidos han sido registrados previamente, puede ser acudido cada vez que un cliente que haya pagado lo necesite.
Refiriéndose a los datos oficiales del régimen chino, indica que 90.000 trasplantes de órganos se realizaron antes de 2005, Wang estima que 41.500 de esas operaciones tuvieron lugar entre 2000 y 2005. Sin embargo, esta cifra es muy superior a los criminales ejecutados en China durante este período de tiempo. Sin ninguna otra explicación razonable, la única fuente posible de órganos sería la gran población de practicantes de Falun Gong cuyo paradero se desconoce después de haber sido detenidos durante los últimos ocho años.
Una investigación independiente canadiense publicó dos informes en 2006, proporcionando pruebas sustanciales para demostrar que “un mal que nunca ha ocurrido en la tierra” verdaderamente está sucediendo.
La Organización Mundial para Investigar la Persecución a Falun Gong publicó un informe a fines de 2007 luego de haber entrevistado a varios funcionarios chinos, entre ellos al coordinador del suministro de riñones del Hospital 307 del Ejército de Liberación Popular de Beijing, el jefe de la Corte Penal N º 1 del Tribunal Popular Intermedio de Jinzhou, y el cirujano a cargo de los trasplantes de riñón en el Hospital Popular de Guangxi. Los testimonios de todos los entrevistados indican que un amplio programa para la recolección de órganos de los practicantes vivos de Falun Gong todavía está en curso en China.


