El violento ataque de la policía a los tibetanos en Lhasa el 14 de marzo, fue inmediatamente seguido por la acusación del Partido Comunista Chino (PCCh) de que fue un “disturbio” premeditado y tramado cuidadosamente por la contingencia del Dalai Lama”. Ya que el PCCh publicó tan precipitada conclusión, entonces puede haber tenido un conocimiento previo de la “premeditación” y el “complot”. Mas aún, las protestas han estado sucediendo desde el 10 de marzo, y el PCCh dejó pasar suficiente tiempo antes de reaccionar.
Adicionalmente, de acuerdo al informe de la CNN, al menos 2.000 policías armados estaban reunidos en Lhasa el 13 de marzo, esto sería suficiente mano de obra para controlar completamente a los muchos monasterios tibetanos y arrestar 500 estudiantes universitarios (Lhasa es solo una ciudad pequeña con una pequeña población). Entonces, ¿por qué una protesta de tan larga duración fue permitida en áreas tan sensibles como las calles principales de Lhasa y el monasterio Ramoche?
¿Quién sacó las fotos?
Del material suministrado por la estación de televisión controlada por el régimen chino, hay solo unas pocas tomas panorámicas, aparentemente tomadas por cámaras de video de seguridad, a juzgar por sus focos fijados y ángulos de cámaras no cambiantes. De las otras fotos de larga distancia, la mayoría son obviamente el trabajo de fotógrafos profesionales, con unas pocas excepciones que parecen ser el trabajo de fotógrafos amateur o turistas.
Las transmisiones de video en la CCTV mostraban “turbas” tibetanas usando mazos para derribar las puertas y hacer añicos las ventanas de un edificio bancario. Estas tomas fueron tomadas desde una ubicación cercana y en una altura fija. Eso solo puede significar que el fotógrafo estaba ya sea arriba de un vehículo cerca de la escena del “disturbio” o sobre un techo a través del camino usando lentes con zoom con una amplitud focal muy larga. En el material en el cual los “agitadores” rompían puertas y ventanas y tiraban piedras, la cámara parecía seguir a los “agitadores” para fotografiarlos. ¿Quién hizo estas tomas de video? ¿Podría haber sido la policía, o personal de la CCTV?
En cualquier caso, el fotógrafo tuvo que hacer una cierta cantidad de preparativos para estar en posición para obtener dichas tomas.
Si la policía filmó las tomas, ¿por qué no trataron siquiera de detener el “disturbio”? ya que ellos estaban suficientemente cerca para grabar el proceso entero. Si la CCTV hubiera sido capaz de preparar por adelantado el evento completo, ¿por qué la policía estatal falló en tomar cualquier medida preventiva?
¿Fue este evento planeado de antemano?
Por lo tanto, parece haber una gran posibilidad de que la CCTV o la policía planeó e hizo arreglos para las tomas en video de un “disturbio”. Si esa es la historia real, ¿podríamos concluir que el “disturbio” fue permitido y estimulado o aún orquestado por el régimen comunista?
En una entrevista con radio Sonido de la Esperanza el 18 de marzo, un portavoz a cargo de la Administración Tibetana de Asuntos Religiosos para la Oficina de su Santidad el Dalai Lama, dijo que el 14 de marzo una mujer china de Tailandia vio a un policía en Lhasa disfrazado de tibetano que se unió a los manifestantes sosteniendo un cuchillo en su mano. La testigo reconoció mas tarde al policía en las noticias de la BBC y fotos de las noticias ofrecidas por la Embajada china.
El 19 de marzo, el PCCh presentó un video de cinco niñas jóvenes inocentes quemadas hasta morir en el disturbio del Tíbet. Ninguna foto de sus cadáveres fue mostrada. Mas aún, de acuerdo al video, una de las niñas en peligro envió un mensaje de texto a través de su teléfono, diciendo “la gente está matando como loca aquí”. Sin embargo, no hay rastros de “matanza loca” que puedan ser hallados en ninguno de los materiales de video. Hasta ahora queda por explicarse cómo una niña asustada que se escondió ella misma en una tienda podría haber visto o hablado de “matanza”.
La comunidad internacional deberá demandar que la CCTV presente sus videos sin editar a las fuentes de medios internacionales o a un tercero independiente para posterior investigación y análisis. Mientras tanto, a ellos se les deberá exigir que produzcan documentación definitiva para el público respecto de los fotógrafos que produjeron y filmaron el video.
Si se prueba que sus videos son falsos o manipulados, la comunidad internacional deberá sin demora evitar que el PCCh difunda el odio étnico por medio de la transmisión de tales videos al mundo, y tomar acción legal en contra de la CCTV.









