Junto a la ceremonia de Hong Kong para dar la bienvenida a la Antorcha de los Derechos Humanos e introducirla dentro del continente de China, se hace sentir el lema “el mismo mundo, los mismos derechos humanos”.
Los arrestos extremos de manifestantes y disidentes políticos no han disminuido desde el último Congreso Nacional. Es más, el Partido Comunista Chino (PCCh) ha estrechado su control en Beijing desde que la Antorcha de los Derechos Humanos entró en China continental.
Actualmente, el número de tropas asentadas en las siete “villas de demandantes” se está incrementando exponencialmente. El régimen chino está además enviando agentes secretos entre grupos de manifestantes en un intento de capturar a los organizadores.
Los disidentes de Beijing son además monitoreados muy de cerca. La policía de internet extiende sus garras yendo cada vez más lejos, y quines mantienen contactos con el extranjero están recibiendo “atención especial”. El PCCh ha cortado muchas conexiones con el mundo exterior.
Los ciudadanos de Beijing y apelantes de todas partes del país han rechazado rendirse incluso cuando hacen frente al totalitarismo brutal del PCCh. Aunque monitoreados por la policía de Beijing, se han encargado de portar miles de cintas amarillas y camisetas alusivas a la Antorcha de los Derechos Humanos a través de toda China.
Reporteros extranjeros y oficiales en Beijing están llegando a ser más conscientes de la situación. Los periodistas están ahora lanzando la “guerra de guerrilla” contra la Oficina de Seguridad Pública avanzando en profundidad dentro de las regiones centralizadas de disidentes para capturar noticias de último minuto.
La policía china está trabajando frenéticamente para controlar a estos periodistas, pero tales “ofensas” continúan creciendo. Como los Juegos Olímpicos están perfilándose y más gente expresa sus protestas contra la opresión, las autoridades están volviéndose más irritables porque gradualmente pierden el control de la situación.
Los ciudadanos chinos están haciendo grandes apuestas esta vez. Desde que el régimen chino no permitiera al pueblo una oportunidad de libertad, los ciudadanos dan firmes pasos al frente. Actualmente el más famoso eslogan en Beijing es “Boicotea las Olimpiadas de Beijing”.
Todo el pueblo grita lo que piensa, “¡Las olimpiadas son una hipocresía! ¿Desde cuando el PCCh nos ha tratado bien alguna vez? Como el gobierno corrupto no nos ha explotado bastante, ahora quieren usar el nombre de las Olimpiadas para destrozarnos. Esta vez, no lo lograrán”.




