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Marchó Buenos Aires ‘por el verdadero espíritu olímpico y la dignidad humana’


Fuente: Antorchaderechoshumanos.org
12.04.2008 04:52

La marcha comenzó en el Obelisco, en pleno centro de la ciudad de Buenos Aires.(La Gran Epoca)

Fernando Iglesias, Diputado Nacional

María José Lubertino, presidenta del Instituto Nacional contra la Discriminación (INADI)

Juan Pablo Juarez, campeórn argentino de maratón, embajador de la Antorcha de los Derechos Humanos.(La Gran Epoca)

Tras un acto en el obelisco en el que discursaron el representante en Argentina de la Coalición para Investigar la Persecución a Falun Gong, el periodista Martín Bermúdez; el diputado Nacional Fernando Iglesias; la Directora del INADI, María José Lubertino; el vocero de Misión de Paz (por el Tibet) y la presidenta de la Asociación Civil de Estudio de Falun Dafa, Liwei Fu, cientos de personas marcharon del obelisco hasta la Casa Rosada con el lema, ‘Las Olimpiadas y los crímenes contra la humanidad no pueden coexistir en China’.

Encabezando las filas, estaba el múltiple campeón argentino y campeón mundial de maratón, Juan Pablo Juárez, quien, junto con una ‘diosa del Olimpo’ –representante del verdadero espíritu olímpico– llevaban antorchas flameantes en pos del respeto por los derechos humanos en China. Marcharon también representantes del budismo tibetano, practicantes de Falun Gong, personalidades y representantes de organizaciones de derechos humanos y partidos políticos Y mucha gente que se sumó espontáneamente.

“¿Por qué está aquí?”, le preguntó un periodista a Hugo Arana, presente en la marcha. “Por mí mismo” respondió el famoso actor, quien dijo estar “apoyando a los practicantes de Falun Dafa”, brutalmente perseguidos en China. En la visión de Arana, “esto no es simplemente una contramarcha, como ustedes lo han denominado”.

Cientos de espectadores a ambos de la avenida Diagonal Norte y gente desde los balcones aplaudieron el paso de la caravana, que avanzaba al son del armónico ‘Himno de la Antorcha de los Derechos Humanos’. Hablando por todos los presentes y encarnado a los hombres y mujeres rectos del mundo, el canto apuntaba a la dictadura comunista china: “detengan el horror, corten las cadenas; el mundo libre despierta y es la voz de los sin voz”.

La marcha, caminaba sin violencia, imponiendo su mensaje por su rectitud y serenidad. La solemnidad del himno envolvía y contagiaba a los espectadores. Esto es extraño para la policía, acostumbrada a las agresiones físicas, violencia y algunos se conmovieron al borde de las lágrimas. Un comisario comentó que esta fue la primera vez que ellos, en vez de tener que mantener orden de los manifestantes, debieron protegerlos.

Las multitudes de carteles demostraron los abusos de derechos humanos cometidos por el anfitrión de las Olimpiadas 2008 y es la voz de los “sin voz” en China: ‘El régimen comunista tortura a la gente por creer Dios’, ‘¡Tibet sin represión del PCCh!’, ‘Cese la persecución a Falun Gong; 100 millones perseguidos por creer en Verdad, Benevolencia y Tolerancia’, ‘Cese la sustracción forzada de órganos a practicantes de Falun Gong’, ‘El régimen chino sustenta el genocidio en Darfur’.

Al llegar a la Casa del Gobierno de la Ciudad, la diosa griega y el atleta argentino permanecieron derechos frente al portón por unos minutos, para ofrecer a la jefatura porteña una de las antorchas de los derechos humanos, a lo cual no hubo respuesta. Con este gesto, los activistas proponían asumir las responsabilidades que conlleva la carta olímpica y condenar, en consecuencia, los abusos a los derechos humanos básicos que comete actualmente el régimen comunista chino, “contradictoriamente anfitrión de las próximas Olimpiadas”, según afirmaban muchos de ellos.

La caravana siguió adelante hasta enfrentar la Casa Rosada, el punto culmine, donde, con un gesto parecido, ofreció su antorcha a la Presidenta de la Nación. El día antes fue confirmado verbalmente que Eduardo Duhalde, presidente de la comisión de los Derechos Humanos de la Presidencia va a recibir la Antorcha. Pero por “.....agenda” la antorcha no llegó a manos del destinatario de este regalo.

La marcha terminó pacíficamente a las 14:30 de la tarde.

Junto con los ofrecimientos de las antorchas, una pregunta, entonces, quedó en la atmósfera de los preparativos, en Argentina, para estos Juegos Olímpicos enrarecidos por los crímenes contra la humanidad cometidos por el régimen del país anfitrión. ¿Cómo puede asumir el mundo entero la responsabilidad de abogar por los derechos humanos básicos, aquella responsabilidad requerida por la Carta Olímpica? ¿Puede Argentina, con su historia cercana de derechos humanos, con lo que representó el Mundial 78, también ser portadora de esa responsabilidad?