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Nuevas leyes en China que no benefician a nadie

Por un lado la Ley de Impuestos a Empresas Extranjeras provoca la huida de inversores y Ley de Contratos de Trabajo grandes olas de despidos

Por He Qinglian – La Gran Época
04.04.2008 15:04

A veces, los temas que están en la mira del debate se desvían por lejos de lo esencial de los asuntos que importan. Tales discusiones aberrantes ganan nuestra atención, y así quizás resulten en ciertas políticas implementadas erróneamente.

Un ejemplo de esto se encuentra en un foro reciente en el cual el retiro de los inversores de Hong Kong desde China fue atribuido a la promulgación de la nueva ley de contrato de trabajo. El foro ha intentado oscurecer los dos factores de mayor peso, que son el origen del retiro de los inversores: la implementación de la Ley de Impuestos a Empresas Extranjeras (FEITL) y el reciente daño a la credibilidad de los productos chinos.

El FEITL fue implementado el 1 de enero del 2008, el mismo día que la ley de contrato de trabajo. La esencia del FEITL es minimizar la diferencia en la tasa de deducción impositiva entre los negocios extranjeros y los negocios nacionales, intentando equilibrarlos. No solamente se incrementó la tasa de negocios extranjeros, también cambia las calificaciones para deducciones impositivas preferenciales desde la locación geográfica hasta el tipo de industria. Con la implementación de FEITL, las industrias más grandes de la provincia de Guangdong que están apoyadas fuertemente por la inversión de Hong Kong ahora están excluidas de las deducciones impositivas preferenciales.

Antes de que el FEITL fuera promulgado, la discusión sobre la integración de impuestos a los ingresos individuales y corporativos había quedado en la nada por varios años. Durante aquellos años, muchas multinacionales y funcionarios del gobierno trataron de ejercer su influencia para retrasar la implementación de la ley. El Ministerio de Comercio, el departamento que gobierna las inversiones extranjeras, hizo pública su posición de dejar las decisiones sobre la reforma de impuestos para más adelante. Sin embargo, la ley fue implementada.

El destino de las inversiones de Hong Kong en la provincia de Guangdong estaba determinado antes que se implementara el FEITL. La nueva ley eleva la tasa del impuesto a los ingresos para negocios extranjeros de un 15 por ciento a un 25-30 por ciento. Antes de que aumentara, las deducciones impositivas para inversión extranjera habían sido la mayor fuente de ganancias para muchas empresas extranjeras que se apoyaban por el capital de Hong Kong. Piense sobre esto: ¿cuántas industrias en el mundo hoy en día pueden todavía asegurar un 10 por ciento de margen de ganancia?

Conociendo que ellos son incapaces para salvar esta situación desesperante, el gobierno de la provincia de Guangdong solamente declaró: “El FEITL acelerará el mejoramiento de la estructura industrial de Guangdong” y “la provincia de Guangdong se reservará el agua para un gran pez gordo”.

Las declaraciones del gobierno de la provincia de Guangdong indican que se había anticipado una inevitable pérdida de inversiones provenientes de empresas pequeñas y medianas de Hong Kong, en vez de focalizar sus esfuerzos en atraer capitales extranjeros más grandes (“el gran pez gordo”) a Guangdong.

Sin embargo, cuando el foro fue realizado para debatir las razones que causaron el retiro de los inversores de Hong Kong, sólo muy pocos medios mencionaron cómo el FEITL impactaría en la supervivencia de las empresas de Hong Kong. En vez de eso, los medios sobreabundaron con informes sobre cómo el FEITL supuestamente los beneficiaría. Pareciera que los funcionarios habrían establecido el tono en el que los medios del estado harían propaganda. El asunto del retiro de los inversores no es tan simple y está directamente relacionado a los recursos financieros de la nación.

Otro factor, uno de los que ningún oficial o dueño de negocio quiere hablar es la pérdida de confianza de los productos ‘Made in China’ para el mercado global durante el 2007. Estos productos están manufacturados en su mayoría por compañías que pertenecen a inversores de Hong Kong y Taiwán. Antes cada producto ‘Made in China’ atraía clientes por su bajo costo, pero recientemente, en los mercados europeos y americanos, ‘Made in China’ se ha vuelto un sinónimo de baja calidad. Desde que la credibilidad de las empresas chinas está a punto de colapsar, las órdenes de compra disminuirán naturalmente o incluso desaparecerán.

Además, con los Juegos Olímpicos de Beijing a la vuelta de la esquina, el régimen chino está intentando tranquilizar la preocupación de la comunidad internacional sobre los estándares de seguridad alimentaria de China.

Queda a la vista el por qué encarcelaron al reportero Zi Beiji luego de informar la historia de “ los panecillos al vapor rellenos de cartón triturado ”. El régimen ha decidido reprimir cualquier crítica a la calidad de los productos chinos, mientras que su máquina de propaganda pinta la declinación de las ventas causada por la baja calidad, causada por las supuestas “barreras de comercio” de los países occidentales. Bajo estas circunstancias, ¿los medios se atreverían a debatir los hechos reales sobre el boicot de “Made in China” por el mercado internacional?

Por lo tanto solamente la Ley de Contratos de Trabajo (LCT) dejó algo de espacio para la libre discusión. Antes de que se convierta en ley, los medios del continente la alababan diciendo que seria “el guardián” de los trabajadores mientras que los empresarios la miraban como un “monstruo temeroso”, ya que la LCT se imponía para incrementar los costos operacionales. Los ejecutivos y empresarios comenzaron a tomar medidas preventivas en octubre del 2007, así las compañías más grandes como Shenzhen Huawei y Wal Mart salieron con despidos masivos. Para Shenzhen Huawei solamente, 7000 empleados que habían trabajado en la compañía por más de ocho años, fueron forzados a renunciar y competir para reemplearse en la compañía.

Este fue un esfuerzo para evadir los artículos expuestos en la LCT que actualmente defiende los derechos de los trabajadores. Por ejemplo, cuando un empleado “ha estado trabajando para su empleador por período consecutivo de no menos de 10 años”, o “ha completado dos contratos consecutivos por tiempo determinado”, el empleador puede solicitar por “un final abierto del contrato de trabajo” e incorporarlo en forma permanente a la compañía. Lo que llama especialmente la atención es que los trabajadores no miran a la nueva ley como un “verdadero guardián” de sus derechos. En vez de eso, la LCT ha provocado olas de empleados rechazando la firma de contratos. Por ejemplo, en diciembre del 2007, más de 1000 empleados en una gran compañía en la ciudad de Shunde se negó a firmar contratos de trabajo porque había discrepancias en los cálculos de algunos factores, como las horas de trabajo, y los beneficios de la seguridad social.

No hay ninguna duda de que la LCT necesita ser impecable, pero la protección de los derechos del trabajador no debería ser retrasada o dejada atrás. De hecho, la penetración del mercado y la ocupación de los productos “Made in China” a expensas de las vidas de los trabajadores y de su bienestar no puede ser más sostenida. Dado que el régimen comunista jamás ha admitido ninguna responsabilidad, el régimen no solamente ha continuado fallando para tomar precauciones luego de sufrir pérdidas, también comete errores para tomar medidas preventivas cuando las amenazas se avecinan. Cuando el mercado global adoptó un fuerte criterio para el control de calidad de los productos “Made in China” el año pasado, esto debería haber forzado tanto al régimen como a las empresas chinas a reflejar esto en sus propios asuntos.

Sin embargo, en lugar de eso, se ha creado una mentalidad por la que la LCT provee de sueldos altos y mejores beneficios laborales, y como resultado, ha forzado a los inversores de Hong Kong a retirarse. Siguiendo el mismo razonamiento, el régimen utilizará “la protección de capital” como una excusa y abandonar sus iniciativas para mejorar los derechos laborales.


Artículo original en chino




http://www.lagranepoca.com/articles/2008/04/04/1893.html







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