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Ex consejero del Secretario General del PCCh afirma que el régimen orquestó el incidente en Lhasa

El Sr. Ruan Ming aconsejó a la comunidad internacional de que al considerar la agitación en el Tibet, debe mantener los ojos abiertos y ser consciente de la naturaleza violenta y engañosa del régimen chino


Por Wang Qian y Chang Qing – Radio Sonido de la Esperanza
31.03.2008 08:13

El Sr. Ruan Ming escribía los discursos para el ex Secretario General del PCCh, Hu Yaobang. (La Gran Época)

Según un ex alto cargo del Partido Comunista Chino (PCCh), los violentos disturbios que tuvieron lugar en Lhasa sobre los que han informado los medios chinos controlados por el estado, no son lo que parecen.

El Sr. Ruan Ming afirma que el PCCh orquestó cuidadosamente los incidentes en Tíbet, con el fin de forzar al Dalai Lama a dimitir, y justificar la futura represión contra los tibetanos.

Desde 1997 Ruan ha vivido en Taiwán, donde ha trabajado como consejero diplomático para el ex Presidente Chen Shui-bian. Es también el autor, entre otros libros, de Deng Xiaoping: Crónica de un Imperio.

Cuando era más joven, trabajó como el escritor principal de los discursos para el Sr. Hu Yaobang, quien fue Secretario General del PCCh desde 1981 hasta 1987, y era admirado por activistas democráticos por su carácter reformador. Se dice que la muerte de Hu en 1989 desató las manifestaciones de ese año en Beijing.

En una entrevista con la radio Sonido de la Esperanza, Ruan aconsejó a la comunidad internacional de que al considerar la agitación en Lhasa, debe mantener los ojos abiertos y ser consciente de la naturaleza violenta y engañosa del PCCh.

En el corazón del engaño en Lhasa estaba el asesinato de monjes pacíficos.

“El PCCh orquestó cuidadosamente la agitación en Tíbet para engañar al mundo. Antes del incidente, las autoridades sacaron de allí a todos los reporteros extranjeros e incluso les prohibían salir a la calle”.

“La manifestación del 10 de marzo pretendía ser pacífica. Se puede ver en las fotos que los manifestantes eran todos monjes”.

“El PCCh arrestó a algunos de estos monjes y los asesinó. Los asesinatos provocaron la ira de algunos jóvenes tibetanos. El 14 de marzo, los tibetanos ya no podían soportar más el asesinato de monjes inocentes, y protestaron”, explicaba Ruan.

Según Ruan, cuando los jóvenes tibetanos reaccionaron, cayeron en la trampa del PCCh.

“El PCCh aprovechó esta oportunidad y tomó fotos de estos tibetanos en acciones violentas, y envió a oficiales para hacer registros de casa en casa, pidiendo a los ‘culpables’ que se rindieran”.

Aunque el PCCh orquestó meticulosamente todo el incidente en Lhasa, según afirma Ruan, hubo cosas que se escaparon a su control.

“Todas las fotos de Lhasa venían del PCCh, pero el PCCh se olvidó de los pequeños condados autónomos tibetanos en las provincias de Gansu, Qinghai y Sichuan. Las fotos de los cadáveres de las personas asesinadas por el PCCh que hemos visto venían de fuera de Lhasa. El PCCh no podía imaginar que fotos de sus asesinatos se filtrarían a través de estas pequeñas aldeas”.

Ruan cree que lo sucedido en Tíbet tiene el objetivo de influenciar a la opinión mundial.

“Esta vez, el PCCh tiene un plan más profundo, con propaganda cuidadosamente diseñada”, declaraba Ruan.

“El Dalai Lama siempre ha propuesto una solución pacífica al asunto del Tíbet, y se ha ganado el reconocimiento del mundo. Con todo eso en mente, el PCCh le ha acusado de haber ‘planificado cuidadosamente y haber provocado el incidente’”.

“Es exactamente igual a cómo el PCCh acusó a Zhao Ziyang, por la Masacre de Tiananmen en 1989, de ‘dividir el Partido y apoyar la agitación’.

“El Dalai Lama ya había dicho que dimitiría si la agitación continuaba. Este tiene una influencia global y si se retirara realmente, el PCCh podría gradualmente presionar y etiquetar a los tibetanos como terroristas, como ha hecho con el movimiento independiente de Xinjiang”.

“Esto le dará al PCCh una excusa para ignorar las protestas de los tibetanos y continuar la represión contra ellos”.

El PCCh ha mantenido fuera a la prensa extranjera, porque sus reportajes podrían revelar lo que está sucediendo realmente allí.

“Si el PCCh abre Tíbet para la prensa extranjera, alguien valiente tiene que hablar. No me creo que no se haya tomado una sola foto durante la represión”.

“¿Por qué necesitaba el PCCh hacer registros de casa en casa después de la represión? Temen que se hayan tomado fotos durante la represión y no quieren que se filtren y circulen por ahí”.

“¿Qué podría estar buscando el PCCh de casa en casa si no fueran fotos? Dudo que buscaran pistolas y armas. Si solo había unos pocos manifestantes violentos como afirmaron, ¿cómo es posible que digan que 170 personas han confesado?”

“¿Cuántos monjes ha arrestado y asesinado el PCCh? Se debería permitir la entrada en Tíbet a los medios internacionales para investigarlo”, concluyó Ruan.