Tibetanos de Nueva Zelanda están cada vez más preocupados por sus amigos y familia en Tibet y por las imágenes que continúan surgiendo de las áreas en conflicto. En Wellington, cerca de 300 personas estuvieron de pie en solidaridad con la comunidad tibetana en una manifestación hacia el parlamento, y reclamaron la acción del gobierno para ayudar al Tibet y condenar el libre comercio con China comunista.
Karma Tenzin, un tibetano local, habló de la crisis en Tíbet que alcanza a Nueva Zelanda.
“Las brutales medidas represivas tomadas por el régimen chino nos están afectando aquí en Nueva Zelanda cuando nos las arreglamos para conseguir pequeño trozos de información fuera del Tibet”. Dijo que su primo fue llevado a una prisión en Lhasa, la capital de Tibet. “Es probable –continuó Tenzin– que lo estén torturado allí ahora mismo”.
Según indicó, un tibetano en el norte de Nueva Zelanda se las arregló para tener una conversación con una familia que estaba bajo arresto domiciliario en Lhasa. “Hablan de cadáveres y personas siendo asesinadas. Una mujer fue asesinada a tiros cuando trató de dejar su casa”.
Un tibetano sobre la costa oeste ha dicho que al menos ocho cuerpos fueron encontrados en su monasterio al este de Tibet. Cree que podrían ser sus amigos y familia.
“Un tibetano en Wellington sabe que su monasterio está bajo confinamiento –continuó Tenzin– y que hasta en los lugares más remotos andan monjes y monjas viviendo como nómades. También tenemos noticias de nuestros amigos en Australia, de áreas lejanas y pueblos que están cerrados totalmente. Oímos que las personas estaban siendo baleadas y hemos visto fotografías de cuerpos. Cada tibetano tiene una historia así. Perdimos nuestra región. Perdimos nuestra cultura. Queremos vivir como tibetanos en nuestra propia región. Estamos llorando, estamos en problemas, pero estamos también determinados de que nunca nos rendiremos”.
El portavoz Keith Locke de relaciones internacionales del Partido Verde habló de la larga represión del régimen comunista chino sobre Tibet. “Todos los esfuerzos de un estado despiadado y un régimen que ha dominado Tibet durante aproximadamente 50 años, todos sus esfuerzos no pueden impedir que al final la verdad salga a la luz”.
Locke expresó la preocupación hacia la Primer Ministro Helen Clark por “tratar de tomar una actitud neutral” sobre la crisis del Tibet. “Eso no es suficientemente bueno –dijo Locke- ¿Estamos de pie con el opresor, o estamos de pie con el oprimido? No debemos tener un dólar para cada via”.
El Sr. Locke también atacó al acuerdo de libre comercio con China, sugiriendo una suspensión en los negocios. “Pienso que nuestro gobierno tiene una oportunidad especial en este momento, porque hay un fecha establecida para firmar el acuerdo de libre comercio en Beijing el próximo mes, que mejor signo podría Nueva Zelanda enviar al régimen comunista y al mundo, para decir: nosotros no iremos a firmar el acuerdo en abril”.
Según Locke no debería haber un contrato de comercio preferencial con China “sobre las espaldas de los tibetanos y con la sangre del pueblo tibetano”.
Helen Clark es determinante con respecto a que los planes de comercio no serán descarrilados. En una entrevista en radio nacional de Nueva Zelanda, manifestó que no interrumpiría o cambiaria los planes de tener un acuerdo comercial libre, incluso sabiendo que el régimen chino había sido autoritario en Tibet. “Pienso que eso sería ridículo”, dijo Clark.
Thuten Kesang, presidente de Amigos de Tibet se reunió con una multitud en Aotea Square en Auckland para urgir al gobierno de Nueva Zelanda a hacer algo. “Tibet está en realidad prácticamente bajo la ley marcial. Esta protesta no está en realidad contra alguien. Esta protesta de hoy es para recordar a esos tibetanos que están sufriendo en Tibet”, voceó Kesang.
Protestas simultáneas se sucedieron en la oficina de Aotea Square y en el exterior del despacho de Helen Clark en Mt Albert, donde miembros del movimiento Birmania libre se reunieron para mostrar su solidaridad. La concejal Cathy Casey de Auckland estaba entre los partidarios en Mt Albert. Casey dijo que nunca ha respaldado un acuerdo de libre comercio con China, principalmente debido a la violación de derechos humanos, pero también debido al daño de la industria fabril de Nueva Zelanda. “No se puede y no se debe hacer caso omiso a las violaciones de derechos humanos. Parece que la Primera Ministra está poniendo el comercio por delante de las personas”.
Casey aseveró que si Helen Clark se preocupara por las personas, haría algo sobre las denuncias de sustracción de órganos en China.
Las recientes manifestaciones pedían:
1) El gobierno de Nueva Zelanda escriba una carta condenando al régimen chino por las brutales atrocidades que están ocurriendo en el Tibet
2) El gobierno de Nueva Zelanda requiera urgentemente una delegación independiente de monitores que se permita entrar al Tibet inmediatamente para describir exactamente lo que está sucediendo allí y para proteger a los tibetanos de futuras violencias.
3) El gobierno de Nueva Zelanda debe pedir al régimen chino que inmediatamente libere a todos los prisioneros y a todos aquellos que están secuestrados en los monasterios y escuelas a lo largo del Tibet
4) La antorcha olímpica no debería pasar a través del Tibet o subir al monte Everest.
También hablando en Auckland estaban el organizador del sindicato de trabajadores eventuales Joe Carolan.
“En una semana donde hay cientos de personas siendo masacradas en Lhasa y alrededor de Tibet, donde las personas que han estado bajo la yema de la opresión se han alzado, tenemos la visión repugnante de la Primera Ministra de este país que se prepara para irse y firmar en dos semanas un trato de libre comercio con estos carniceros”.
Carolan indicó que el 78 por ciento de las personas en Nueva Zelanda creen que deben tomarse duras acciones y “no sólo hablar en caliente sobre los derechos humanos sino traducirlo en acciones concretas”. Agregó además que muchas personas del movimiento sindical saben que la economía china está basada en el trabajo de esclavos. “Las personas no tienen el derecho de constituir sindicatos, no pueden hacer huelgas, y sus leyes se basan en el derramamiento de sangre y la opresión de las minorías nacionales, las personas merecen libertad”.
Locke expresó la preocupación hacia a la Primer Ministro Helen Clark por “tratar de tomar una actitud neutral” sobre el crisis de Tibet. “Eso no es suficientemente bueno –dijo Locke- ¿Estamos de pie con el opresor, o estamos de pie con el oprimido? No debemos tener un dólar para cada vía”.
Locke expresó la preocupación hacia a la Primer Ministro Helen Clark por “tratar de tomar una actitud neutral” sobre el crisis de Tibet. “Eso no es suficientemente bueno –dijo Locke- ¿Estamos de pie con el opresor, o estamos de pie con el oprimido? No debemos tener un dólar para cada vía”.




