HONG KONG – El representante del pueblo tibetano para Taiwán ha contradicho el relato oficial del régimen chino sobre las protestas en Lhasa el viernes pasado, en las cuales un número indeterminado de tibetanos fueron asesinados.
El viernes, la agencia de noticias oficial de China Xinhua informó que el régimen chino afirmaba que 10 civiles tibetanos fueron asesinados en la protesta contra el gobierno del Partido Comunista Chino (PCCh) sobre Tibet. Según la emisión, el régimen también acusaba al Dalai Lama de planear la protesta.
El Sr. Tsegyan Ngaba, Presidente de la Fundación Religiosa de Tibet de Su Santidad el Dalai Lama en Taipei, en una entrevista telefónica el sábado, reprochó al PCCh por mentir y lo condenó por reprimir violentamente la protesta pacífica de los tibetanos. Este afirmó que el PCCh es el culpable de las muertes en la manifestación.
Beijing ha negado haber disparado contra los tibetanos durante la represión y afirmó que las diez personas muertas eran “civiles inocentes”, insinuando que los manifestantes tibetanos eran los responsables de las muertes.
El Sr. Ngaba confirmó que el PCCh disparó contra los manifestantes y mató a monjes tibetanos y civiles.
“Es un hecho claro que dispararon contra tibetanos. Turistas extranjeros y tibetanos han sido testigos de los tiroteos. De hecho, más de 30 o 40 personas podrían haber muerto como resultado de los disparos, incluyendo monjes tibetanos y civiles”, afirmó el Sr. Ngaba
El Hindustan Times informó el sábado que el gobierno del Tibet en el exilio afirma que 100 tibetanos fueron asesinados en las protestas.
El líder del PCCh en el Tibet relataba a un reportero de Xinhua el viernes que “Hay suficientes pruebas de que esto ha sido organizado cuidadosa y premeditadamente por el Dalai Lama”.
El Sr. Ngaba descartó como “total estupidez” la acusación de que el Dalai Lama planeara una “protesta violenta”, y dijo, “Es una mentira inventada. Esta es una protesta iniciada por el pueblo tibetano. La historia del PCCh es completamente increíble”.
Este añadió que el pueblo tibetano eligió manifestarse porque está enfurecido por los muchos años de persecución y salvaje represión por parte del PCCh.
“El pueblo tibetano no puede hacer otra cosa. Decidió manifestarse en las calles porque ya no pueden soportarlo más. Pero el PCCh reprimió la protesta con violencia”, explicaba el Sr. Ngaba.
Según un reportaje de las noticias de Xinhua el sábado, multitud de monjes tibetanos y civiles destrozaron y robaron comercios, y quemaron templos.
Según las fuentes del Sr. Ngaba, los manifestantes tibetanos quemaron coches policiales, vehículos militares, y agencias del gobierno para expresar su resentimiento hacia el mandato totalitario del PCCh, pero nunca habrían dañado a gente inocente, porque ese no era el objetivo de la manifestación.
Cuando le preguntaron quién debería ser el responsable de las muertes en la protesta, el Sr. Ngaba dijo, “El PCCh debe ser el responsable por supuesto. Durante muchos años el PCCh ha reprimido la libertad y los derechos del pueblo tibetano, y ha gobernado el Tibet con mucha presión y coacción. El pueblo tibetano no puede respirar”.
“Esto se debe a que la religión ha sido plantada en los corazones del pueblo tibetano, pero mire cuánto daño ha hecho el PCCh a la libertad de religión del pueblo tibetano. El PCCh no permite que ningún tibetano cuelgue la foto del Dalai Lama en la pared. El PCCh incluso registra las casas de los funcionarios tibetanos en busca de fotografías del Dalai Lama”.
“En los últimos dos años, el PCCh incluso no permitía un relicario de Buda en la casa de los funcionarios tibetanos. El PCCh difunde el patriotismo en cada templo de Tibet y fuerza a los monjes tibetanos a renunciar al Dalai Lama. El PCCh incluso fuerza a los monjes tibetanos a firmar declaraciones que condenan al Dalai Lama. Estas medidas opresivas son formas muy crueles de represión contra los tibetanos”.
El Sr. Ngaba se siente “descorazonado y decepcionado” respecto a las muertes en la protesta. Este condenó firmemente al PCCh por utilizar al Ejército de Liberación Popular para reprimir la protesta pacífica, e hizo un llamamiento a Beijing para utilizar la razón y acabar con la violenta represión.
El tribunal local de Tibet, la oficina del fiscal, y el departamento de policía promulgaron una declaración conjunta el sábado, según la cual los “criminales” – los manifestantes – deben entregarse a la policía. Los reporteros tienen prohibida la entrada a Lhasa.









