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Ecos de Tiananmen en la protesta del Tibet

Los tibetanos tienen la esperanza de usar las Olimpiadas para llamar la atención sobre su situación, pero la policía armada reprimió duramente la protesta contra la ocupación del régimen dictatorial chino


Por Martin Croucher – La Gran Época
17.03.2008 12:42


Tibetanos lanzando piedras a vehículos del ejército, mientras un coche arde en una de las calles de la capital tibetana, Lhasa, después de iniciarse los violentos disturbios. (AFP/Getty Images)

El viernes 14 de marzo la violencia golpeó las calles de la capital tibetana de Lhasa en la que se considera la mayor manifestación contra el régimen del Partido Comunista Chino en 20 años.

La policía armada utilizó cañones de agua y gas lacrimógeno contra los manifestantes, mientras coches y comercios eran incendiados en protesta por la ocupación del Tibet a manos del régimen dictatorial chino.

Las protestas, lideradas en su quinto día por monjes que apoyan a su líder espiritual exiliado el Dalai Lama, amenazan con enturbiar la imagen que el régimen chino pretende dar de una nación unificada de cara a las Olimpiadas de este año.

La embajada estadounidense en Beijing declaró que había “recibido informes de primera mano de ciudadanos americanos en la ciudad que informaron de disparos y otras señales de violencia”.

La última protesta masiva contra el régimen tuvo lugar en la Plaza Tiananmen, Beijing, en 1989, cuando los tanques pasaron por encima de los estudiantes que se concentraron para pedir democracia.

Los tibetanos tienen la esperanza de usar las Olimpiadas para llamar la atención sobre su situación. La región ha estado bajo la ocupación china durante 50 años, y miles de monjes y monjas han sido torturados hasta la muerte en campos de trabajo forzado.

En los últimos años, Beijing ha utilizado una fuerza más suave en la región, a través de invertir en la misma, difamar al Dalai Lama, e introducir un clero compuesto por partidarios del Partido Comunista.

El Dalai Lama, líder espiritual de los budistas del Tibet, instó al régimen a que no utilizara la violencia para sofocar las protestas, a las que calificó como “una manifestación del arraigado resentimiento del pueblo tibetano hacia el régimen actual”.

Este afirmó en una declaración: “Por tanto pido a las autoridades chinas que dejen de utilizar la fuerza, y que traten el resentimiento del pueblo tibetano, latente durante mucho tiempo, a través del diálogo con éste”.

Las tensiones en la capital tibetana han aumentado en los últimos cinco días. Los tres monasterios más grandes fueron sellados por miles de soldados y la policía armada, como medida contra los manifestantes.

Los informes desde la capital sugieren que los manifestantes tibetanos han incendiado coches y comercios.

Una mujer tibetana, que tiene familia en la ciudad y que deseaba permanecer en el anonimato por miedo a la represalias, relató a la agencia de noticias Associated Press que los manifestantes estaban provocando incendios.

“Los monjes aún están protestando. Se han quemado coches de la policía y del ejército. Hay gente llorando”, relataba ésta. “Cientos de personas, incluyendo monjes y civiles, están manifestándose”.

Se informó que monjes del importante monasterio de Sera habían iniciado una huelga de hambre el pasado 13 de marzo, para pedir que la policía armada se retirara de los dominios del monasterio y que los monjes detenidos fueran liberados. Se cree que también están siendo custodiados los monasterios de Drepung y Ganden.

Según la Campaña Internacional por el Tibet, monjes del monasterio de Ganden iniciaron protestas el jueves 13, pasando a ser el último de los tres monasterios históricamente más importantes, conocidos como “Los Tres Pilares del Tibet”, en unirse a las manifestaciones.