Un equipo de periodistas de La Gran Época asistió a cuatro funciones a sala llena del Chinese New Year Spectacular —el espectáculo mas grande Año Nuevo chino, show auspiciado por este periódico— que en una de las paradas de su gira actuó en el Royal Festival Hall.
Estoy seguro que cada uno de nosotros podría haber escrito una esplendorosa nota si hubiéramos querido. Pero no lo hicimos. En vez de eso, preguntamos a la audiencia qué pensaban y retratamos sus reacciones en nuestra historia. Pueden encontrar estas historias basadas en entrevistas con más de 200 miembros de la audiencia en nuestro sitio web .
Sarah Crompton de Daily Telegraph, tomó un enfoque diferente. Ella hizo una reseña del show. La Srta. Crompton también incorporó algunas de sus perspectivas sobre cómo respondió el público.
Lo que nos deja rascándonos la cabeza, preguntándonos si la Srta. Crompton fue a un show diferente del que nosotros—o al que la gran mayoría de los entrevistados asistimos.
Casi todos con los que hablamos describieron lo que encontraban un despliegue “maravilloso” o “fantástico” de la cultura tradicional china. La respuesta fue la misma sin importar que la persona fuera de descendencia china, británica u otra. De hecho muchos se entusiasmaban al describir la belleza y el calibre de las actuaciones.
El señor Fern, profesor en la Academia Real de Danza, quien estuvo dos veces en China, lo llamó un “show de calidad de alta clase”. Y continuó diciendo: “Ahora podemos conseguir ver cosas auténticas, auténticas técnicas en danza. Estoy tan impresionado. Está fuera de este mundo”.
Tal reacción fue general. Los bailarines profesionales y artistas que vieron el espectáculo comentaban sobre el alto nivel de la danza y la coreografía. Los músicos elogiaron las composiciones. Y la gente china estuvo encantada con lo que vieron como el renacimiento de sus tradiciones.
Esta fue la respuesta del público por todo el mundo, como lo informaron nuestros periodistas que cubrieron el Spectacular Chino en su gira mundial. Citas y fotografías de más de 1000 miembros de la audiencia publicadas por La Gran Época, muchas de estas republicadas en el propio sitio web del show, hacen de la gran acogida para el Spectacular Chino difícil de ignorar.
Pero la Srta. Crompton, incapaz o sin desear ver la belleza experimentada por otros, se preocupó por algo más—la disciplina espiritual de Falun Gong.
Una parte del programa contiene contenido sobre esta práctica espiritual, que es perseguida en China. Una disciplina espiritual que sigue la tradición china de desarrollar la virtud y seguir la milenaria tradición de la autocultivación naturalmente pertenece a un espectáculo que promete revivir los 5000 años de la cultura china.
Se estima que una de cada 12 personas en China estaba practicando Falun Gong en 1999. Es virtualmente la única disciplina espiritual a gran escala que no estaba controlada por el régimen comunista. Así que es perfectamente razonable que deba ser parte de un espectáculo que busca explorar y revivir la herencia cultural perdida de China.
Pero la Srta. Crompton no parece pensar así. Ella definió las referencias a Falun Gong como “propaganda” y profesó—aunque sin dar evidencia—que no era la única en estar ofendida por esto.
Es cierto. No lo es. Otros también estaban irritados por la mención a Falun Gong y su causa—pero quizás sólo una persona en cien. Y dado los elaborados esfuerzos del régimen chino para demonizar al grupo en los pasados nueve años, esto no es sorprendente.
Sin embargo, lo que es sorprendente es que la Srta. Crompton no sólo expresó su disgusto por Falun Gong, sino también desafió la autenticidad de todo el show, etiquetándolo de que “busca celebrar una horripilante versión estilo Disney de la cultura tradicional china”.
Desafortunadamente, la Srta. Crompton no explica qué constituye la auténtica cultura china.
Quizás los organizadores del Spectacular Chino deban prestar atención a algo. Quizás aquellos que cuidadosamente investigaron los atuendos de las pasadas dinastías chinas para asegurar la reproducción auténtica en este show se equivocaron. Quizás aquellos que meticulosamente revisaron la antigua arquitectura china para reproducirla en los fondos digitales del show se desviaron. Y los coreógrafos cuyas habilidades en la danza clásica china fueron pulidas por décadas se hayan salido de esquema.
Pero aun si eso fuera cierto, entonces no habría reacciones de los expatriados chinos como la siguiente de Mandy, una intérprete china quien asistió casualmente al Spectacular en Holanda poco antes de su arribo a Londres.
“Estoy realmente conmocionada, estoy tan orgullosa de ser china”, dijo. “Aquí se muestra la real cultura y tradición china, y por eso estoy tratando de mostrar a mi esposo que aprenda la China real—no la contaminada por el comunismo chino”.
Respuestas como la de Mandy son comunes, sino típicas.
Uno sólo puede preguntarse qué inspiró su visión sobre la cultura china a la Srta. Crompton. Sin duda, las personas en las misiones chinas en el extranjero que han trabajado duramente para persuadir a la prensa occidental y al público con tales visiones, disfrutan leyéndolos.
Curiosamente, otros dos periódicos siguieron la línea con artículos sobre el Spectacular. Qué extraño que distintos periódicos puedan ser tan consistentes en sus vivificaciones y aun tan consistentemente contrarios con el público general que vio el mismo espectáculo. Pero quizás esa es otra historia.









