WASHINGTON, D.C.- El congresista Thaddeus G. McCotter hizo su mejor intento para disuadir al embajador de Estados Unidos John V. Hanford, de tener una reunión con Ye Xiaowan, el oficial chino a cargo de la supervisión de los asuntos religiosos en China, justo antes de su reunión acordada.
John V. Hanford es el embajador para la libertad religiosa. Ye Xiaowan, es el director de la administración de asuntos religiosos del estado del régimen comunista chino (AARE).
“Al decidir reunirse oficialmente con Ye, el departamento de estado de Estados Unidos estará otorgando una gran propaganda de victoria al PCCh (Partido Comunista Chino) a costa del pueblo chino”, escribe el republicano McCotter en una carta a Hanford.
A pesar de los esfuerzos del diputado McCotter, la reunión se llevó a cabo el 19 de Febrero en Washington D.C. El oficial comunista además almorzó con el cardenal católico retirado Theodore McCarrick, arzobispo emérito de Washington, y el embajador del vaticano Pietro Sambi, de acuerdo a Reuters. El diputado McCotter, en la carta, instó al embajador a insistir en la reunión que el jefe de la persecusión religiosa de China cese la discriminación y persecución religiosa de su país.
“Como director de AARE, Ye ha implementado, vigilado, y asistido a las autoridades en llevar a cabo la política de la China comunista de discriminación, acoso, encarcelamiento, tortura, y ejecución de ciudadanos chinos que practican su fé fuera de lo que dicta el partido comunista”, dice la carta.
La carta, avalada por 12 miembros del congreso y la secretaria de estado Condoleezza Rice llama a la liberación de todos los “prisioneros de conciencia” de China. Se nombró a muchas personas quienes estaban siendo retenidas por actividades religiosas como orar, conducir servicios religiosos en residencias privadas, proselitismo, o por imprimir y distribuir la Biblia.
Se describe al pastor Zhang Geming quien fue arrestado el 28 de Abril de 2007 en la provincia de Shandong por dirigir un servicio religioso. Fue acusado de “conducir un culto maligno para obstruir la ley”, y enviado a un campo de “re educación a través del trabajo” por un año.
Este ejemplo ilustra la práctica de los comunistas chinos de etiquetar a un grupo espiritual como “culto”, lo cual se ha convertido en lugar común con los Cristianos y Falun Gong. La carta menciona a Li Chang, Wang Zhiwen, y Ji Liewu quienes son practicantes de Falun Gong. Ellos fueron sentenciados a 12 y 18 años por “organizar” un “culto” e “ilegalmente obtener secretos de estado”. La carta pide al embajador Harford que le diga al director Ye que cese de “designar grupos religiosos como cultos y por lo tanto causarles el convertirse en objetivos para la violencia, tortura y ejecución auspiciada por el gobierno”.
Además pide al embajador Hanford que le solicite al director Ye que:
-Detenga la exigencia de que todas las iglesias familiares se registren con el gobierno.
-Detenga la prohibición de la expresión y la práctica pública de las creencias religiosas.
-Detenga la restricción a la impresión y distribución de la Biblia y otra literatura religiosa.
-Detenga la restricción a la educación religiosa para los niños menores de 18 años de edad.
Se hace notar que los oficiales comunistas chinos negarán que encarcelan a ciudadanos por sus prácticas religiosas y creencias, diciendo que detienen personas no por sus visiones políticas o religiosas sino porque violaron la ley. Los oficiales chinos continúan negando que retengan a algún prisionero político. La carta dice no hay que engañarse por esta farsa.
Asimismo, se insta no tomar en serio las promesas del régimen comunista. Las promesas simples probablemente harán muy poco para detener la discriminación auspiciada por el estado, la persecución y la tortura del pueblo chino por practicar sus fe religiosas.
McCotter hizo notar en la carta que bajo el liderazgo de Ye, la persecución de los creyentes religiosos chinos ha aumentado, y cita las conclusiones de dos comisiones oficiales del congreso. Consigna que hay suficiente evidencia de la violación de la ley internacional para llevar el caso a la corte criminal internacional con cargos de crímenes contra la humanidad.









