Para muchos grupos mencionar la frase “Beijing 2008” es sinónimo de “violaciones a los derechos humanos”. Las dos están ahora unidas inseparablemente, de una manera que no era el caso hace seis meses. Esto es una victoria para los grupos de derechos humanos que pueden ver los frutos de sus campañas olímpicas.
Recientemente, la estrella de Hollywood Steven Spielberg provocó un revuelo en Beijing cuando anunció su negativa de ser el consejero artístico para las Olimpíadas, como protesta al apoyo que el régimen chino presta al genocidio de Sudán en Darfur. Cuando las noticias volaron, Uma Thurman se sumó a la polémica elogiando la acción de Spielberg pero destacó que el cineasta debería haber incluido en su lista un detalle más extenso de los abusos cometidos por el régimen chino.
Por su parte, el Príncipe Carlos, conciente de la problemática del Tibet, declaró que no irá a Beijing.
El pasado 18 de febrero Reuters informó que el partido Unión Cristiana -miembro joven de la coalición dirigente holandesa- está pidiendo ahora un boicot a la ceremonia inaugural olímpica como una protesta por los derechos humanos.
Ocho consagrados con el premio Nobel de la Paz, políticos occidentales, olímpicos, y artistas como Mia Farrow, Emma Thompson, Joanna Lumley, cantantes como Angelique Kidjo y Tom Stoppard enviaron una carta conjunta al líder chino Hu Jintao el 12 de febrero, para sumar presión al tema Darfur.
Reporteros sin fronteras ha estado apoyando diferentes campañas alentando a las celebridades del mundo a usar la camiseta que denuncia la falta de libertad de prensa en China, que por cierto Beijing prometió levantar con las Olimpíadas.
Miles de políticos, olímpicos, celebridades locales, académicos y defensores de derechos humanos se han unido al Relevo mundial de la antorcha de los derechos humanos, una carrera de un año de duración que está recorriendo 37 países a lo largo de cinco continentes, que pide un final para todos los abusos cometidos por el régimen chino.
En un reciente debate de la Cámara de los Lores, tres miembros fueron muy críticos y afirmaron que el régimen chino “no tiene tradición de defender los derechos humanos”.
Los congresistas Adam Schiff de Estados Unidos y ocho de sus colegas enviaron una carta a Liu Qi, presidente de la organización del Comité Olímpico de Beijing (BOCOG), expresando su profunda preocupación sobre la ausencia de mejoras a la situación de derechos humanos en China, “siendo que a pesar de las promesas explícitas por funcionarios públicos del Partido Comunista Chino en 2001, el régimen chino no ha tomado acciones serias para ampliar los derechos básicos y la libertad”.
El vicepresidente de la Unión Europea Edward McMillan Scott ha estado pidiendo nada menos que un boicot completo de los juegos desde que dirigió su investigación respecto a la práctica de sustracción forzada de órganos a practicantes del movimiento espiritual Falun Gong encarcelados ilegalmente en China. Según Scott “la mayoría de los seres humanos reconocen que China es también la peor tiranía del mundo. Sin embargo, los Juegos Olímpicos ofrecieron la oportunidad de reformar a China pero esto ha sido reemplazado por unas enormes y diversas medidas represivas hacia los disidentes, incluyendo la expresión religiosa”.
La posición del COI
El argumento del Comité Olímpico Internacional (COI), cuando en el 2001 otorgó los honores de ser anfitrión de las Olimpiadas a China, estuvo basado en que los juegos serían una fuerza de cambio. El presidente Jaques Rogge del COI dijo a Hardtalk de la BBC que estaba “convencido que los Juegos Olímpicos mejorarían los derechos humanos en China”.
Dick Pound, vicepresidente canadiense del COI, dijo además que “los problemas de derechos humanos siguen siendo un tema, pero es más un desafío y una oportunidad para el movimiento olímpico haciendo una contribución a algunos de sus propios logros, que es poner el deporte al servicio de la humanidad en cualquier lugar y provocar tal vez un cambio”.
El contenido del Estatuto Olímpico dice que el deporte debe estar “al servicio del desarrollo armonioso del hombre, enfocado en promocionar una sociedad tranquila preocupada por la preservación de la dignidad humana”.
El COI ahora dice que hay una falsa idea generalizada de que primeramente este organismo haya exigido “promesas sobre derechos humanos” según un informe de la CNN un año antes de los juegos.
Campaña de licitación Olímpica
Durante toda la campaña de promoción olímpica, la comunidad de derechos humanos internacional había presionado insistentemente al COI para que no premiara a China con este honor por su pobre registro de derechos humanos. Incluso la semana anterior al voto final, el Parlamento Europeo aprobó una resolución declarando que “el registro desastroso sobre derechos humanos en China hace de Beijing un lugar inadecuado para los Juegos Olímpicos 2008”. El argumento funcionó en 1993, cuando China perdió la licitación para los juegos del 2000 porque la masacre de Tiananmen todavía estaba fresca en la mente del mundo, pero la indignación moral no se mantuvo hasta el 2001.
De acuerdo con Human Right Watch “la campaña agresiva de china para poder realizar los juegos fue acompañada por severos controles sobre las libertades fundamentales, incluso cuando miembros del Comité Olímpico Internacional y los mismos funcionarios chinos argumentaron que los juegos serían buenos para los derechos humanos”.
El Partido Comunista Chino mismo confesó tácticamente las violaciones de derechos humanos, prometiendo mejorar. “Teniendo lugar los Juegos Olímpicos en Beijing, usted colaborará en el desarrollo de los derechos humanos”, decía el Comité Olímpico chino en ese momento. Pero, durante los 10 meses finales de la campaña de licitación olímpica, el Mayor Liu Qi de Beijing dijo en una reunión pública que haría “añicos y derrumbaría a Falun Gong”, y limpiaría la ciudad de mendigos, personas sin hogar, y prostitutas, tal como lo informaba Reuters en enero 2001.
Posteriormente, Liu Qi se hizo presidente de BOCOG, y por todos los informes, ha cumplido con sus promesas. Lejos de ser una fuerza segura para el cambio, los defensores de derechos humanos afirman que debido a las Olimpíadas, en realidad las cosas se han puesto peores en China.
Olimpiadas “aprobando la represión”
A fines de enero de este año, el Comité Olímpico de Bélgica hizo pública una declaración afirmando que “ni un solo participante que asista a los juegos podrá dar una opinión política en los desfiles olímpicos”. También declaró que los atletas no podrán llevar ningún tipo de insignia distintiva protestando contra las violaciones de derechos humanos en China.
El Reino Unido y Nueva Zelanda hicieron lo mismo, causando rápidamente olas de protestas en sus respectivos países.
Los británicos reconocieron enseguida una extraña semejanza a 1936 cuando los atletas del Reino Unido fueron obligados al “Heil Hitler”. Ambos comités olímpicos ahora tienen cláusulas públicas -aunque aun no se han hecho públicas- en la parte posterior de su estatuto. La restricción estándar en la cláusula 51.3 del Estatuto Olímpico se refiere a que: “Ninguna clase de demostración o propaganda política y religiosa o racial es permitida en ningún lugar olímpico, u otras áreas”.
El contrato de Nueva Zelanda originalmente fue mucho más lejos diciendo que los atletas “no podrán hacer sentencias, manifestarse (ni verbal, o bajo cualquier otro acto u omisión) respecto a los temas políticos y religiosos o raciales”. El gobierno intervino y el 19 de febrero el ministro de deportes Clayton Cosgrove confirmó que el Comité Olímpico de Nueva Zelanda estaría recomendando que la cláusula ofensiva estuviera de acuerdo con el contenido del Estatuto Olímpico.
El portavoz de deportes Keith Locke del Partido Verde, un crítico incondicional de la cláusula, estaba contento con el cambio radical de postura. Locke dijo que la razón más importante del otorgamiento de las Olimpíadas a Beijing fue para poner de relieve la situación de derechos humanos, “y por ende ayudar a promover los principios de libertad tan fundamentales para el movimiento olímpico”.
Michael Craig, presidente de la Red de Derechos de China con base en Toronto, dijo que amordazar a los atletas está “en efecto, apoyando la represión, apoyando las violaciones de derechos humanos, aprobando la tortura, porque el silencio significa una aprobación del sistema chino”.
Craig siente que el COI asumió una deuda al decidir otorgar los juegos a un país como China, un país que prometió mejorar los derechos humanos para ganar la licitación. “Entonces pienso que se impone sobre la COI tener el valor para desafiar....China cuando no pasan sobre el delantero de derechos humanos” –indicó Craig, y continuó- “Las controversias han forzado a otros comités olímpicos nacionales a que digan sus posiciones claramente. Hasta ahora, Estados Unidos, Canadá, Australia, Alemania, Japón, y España han declarado que no restringirán a sus atletas de alguna manera más allá de los requisitos del contenido de la carta olímpica.
El COI bajo presión para mantener el movimiento olímpico
El COI ha fallado en el desafío de derechos humanos exigidos al régimen chino. Telespectadores olímpicos. Estudiantes para un Tibet libre, la organización mundial de tibetanos y sus partidarios, enviaron una carta abierta a Rogge en agosto de 2007 expresando su decepción con el COI. “No solo el COI ha dejado de asegurar mejoras en los derechos humanos en China sino que también ha incitado la supresión de disidentes por las autoridades chinas”, afirmaba la carta.
Olympic Watch y un grupo de derechos humanos, también enviaron una carta a Rogge en mayo de 2007, que pedía al COI que “inmediatamente hiciera responsable al comité organizativo de Beijing por la falta de progreso en materia de derechos humanos desde el 2001, cuando se le otorgó la cede de los Juegos Olímpicos 2008 a Beijing”.
En septiembre de 2006, una coalición de organizaciones de derechos humanos que incluye a Reporteros sin Fronteras y a Olympic Watch hizo pública una declaración conjunta al COI diciendo que a pesar de los esfuerzos de los activistas de derechos humanos, “el COI se ha negado a enfrentar la realidad que tendrá lugar en Beijing 2008”. Añadió que el liderazgo actual del COI puede ser “demasiado cínico, o demasiado incompetente, o ambas, para no proteger los ideales olímpicos y tomar una postura clara sobre las continuas violaciones de derechos humanos en China”.
David Matas, el abogado canadiense de derechos humanos internacional y coautor del informe "Cosecha Sangrienta" que saca a la luz la práctica de sustracción de órganos llevada adelante por el Partido Comunista Chino, dice que el COI está abdicando su autoridad si deja “una disputa entre el comité anfitrión y la comunidad mundial de derechos humanos sin resolver”. Matas indicó que “a pesar de que la sustracción de órganos a practicantes de Falun Gong en China ocurre desde el 2001, no era conocida entonces. Ahora se conoce. Es inconcebible que el Comité Olímpico Internacional haya otorgado los juegos a China en el 2001 aceptando que China estaba matando a miles de inocentes al año con el fin de vender sus órganos por grandes sumas a turistas de trasplante. Lo que se necesita entonces, es pedir al Comité Olímpico Internacional que ejerza esa autoridad”.
http://www.lagranepoca.com/articles/2008/03/06/1824.html
