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Embajada de China contrata gente para perturbar show en Holanda

Se secuestraron celulares con decenas de fotografías del espectáculo y aparatos con tecnología especial para interferir con la imagen y el sonido


Por Wen Hua y Jan Jekielek-La Gran Época
04.03.2008 01:18

El público en el Teatro del Foro Mundial de la Haya ovacionó de pie el espectáculo chino. (La Gran Época)

El Sr.Wu, uno de los miembros del personal, en el último espectáculo de La Haya, Países Bajos. (La Gran Época)

Sra. Deng haciendo una entrevista después del show. (La Gran Época)

LA HAYA, Holanda- El Chinese Spectacular de Divine Performing Arts completó una gira de dos días con gran éxito en los Países Bajos y fue ovacionada, a pesar de las payasadas de algunos perturbadores camuflados en la audiencia.

El famoso comediante holandés –y más recientemente, activista de los derechos humanos– Erik van Muiswinkel comentó en un show de la televisión holandesa que la Embajada de China había intentado interferir con el espectáculo. En la segunda noche del show, él mismo fue testigo de la deliberada interferencia de la Embajada, la cual está situada a poca distancia del teatro.

La Sra. Wang, una empleada del Spectacular, dijo que unos 20 minutos después de comenzado el show vio a alguien en las primeras filas tomando fotografías, a pesar de que hay carteles diciendo que no se permiten cámaras.

Wang investigó y encontró a dos mujeres chinas de unos veinte años tomando fotografías con sus teléfonos celulares mientras jugaban con su pelo, tiraban su pañuelo o levantaban su bolso disimulando sus acciones. Ella se acercó a las mujeres y les recordó la política del teatro sobre no tomar fotografías.

Como una de ellas siguió tomando fotografías incluso después del segundo recordatorio de no hacerlo, Wang se acercó a esta mujer en el intervalo y le pidió que le entregara su teléfono celular. En ese momento, según Wang, la otra mujer saltó del asiento de al lado y la agredió físicamente.

Entonces, la seguridad del teatro intervino. Al inspeccionar el teléfono, encontraron docenas de imágenes almacenadas. La seguridad borró las fotos y le devolvió el teléfono celular a la mujer.

Más tarde, durante el show, un hombre de la audiencia comenzó a alborotar, gritando y haciendo ruidos fuertes. Esto ocurrió durante “Power of Awareness” (El Poder de la Conciencia), una actuación que muestra a policías golpeando brutalmente en la calle a practicantes de Falun Gong, y cómo la gente que los ve intenta detenerlos. Falun Gong es una práctica de cultivación que en 1999 llegó a una cifra estimada de entre 70-100 millones de practicantes en China y que desde ese año ha sido severamente perseguida por el régimen comunista chino.

La Sra. Deng, residente desde hace muchos años en Holanda, estaba sentada cerca del hombre que comenzó a gritar. Deng dice que se sintió muy molesta porque esto estaba afectando a otras personas que veían el show y es contrario a la ética. Ella se acercó al hombre y le pidió que se tranquilizara, pero unos minutos más tarde, gritó de nuevo. Deng le pidió nuevamente que se detuviera y dice que algunos miembros del público se pusieron de pie, perturbados por el disturbio.

La seguridad llegó pronto y acompañó al hombre afuera, quien gritaba en chino mientras salía, “¡No vean el espectáculo, salgan conmigo!”

Después de escoltar al hombre hacia fuera del teatro, le confiscaron dos controles remotos universales del interior de su camisa. Los guardias de seguridad también encontraron un gran reproductor de música y un amplificador de sonido en su bolso. Según el personal técnico del show, los controles remotos podrían utilizarse para interferir con la tecnología utilizada para la proyección de las imágenes del fondo, un elemento clave para la actuación de Divine Performing Arts.

Desde que comenzó el Chinese Spectacular en 2004, las embajadas y consulados chinos en todo el mundo han recurrido a diversas medidas para poner fin o interferir de alguna manera en el espectáculo.

Políticos, artistas e intérpretes han recibido cartas de la Embajada y consulados instándolos a no asistir al show o expresar apoyo.

En 2007, la embajada de China en Corea incluso presionó hasta que logró que se rompiera el contrato con el auditorio se cancelara el show. No obstante, el show de la Diving Performing Arts pudo conseguir otro lugar y vendió todas las localidades.