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Cuando las dictaduras fingen ser democracias

"Mientras que los autócratas, los tiranos y los dictadores traten desesperadamente fingir ser demócratas, la democracia es la llave a la legitimidad", indicaba el director ejecutivo de Human Rights Watch en una conferencia de prensa


Por Gary Feuerberg - La Gran Época
25.02.2008 07:54


Kenneth Roth, director ejecutivo de Human Rights Watch, en una rueda de prensa en National Press Club de Washington el 31 de enero de 2008. (Foto: AFP/Getty Images)

“Una nueva tendencia inquietante se dibuja: regímenes tiránicos obtienen respeto y aceptación no merecidas en Occidente, celebrando simulacros de elecciones y pretendiendo ser democráticas”, subrayaba Kenneth Roth -director ejecutivo de Human Rights Watch- en un extenso discurso sobre los derechos humanos en el National Press Club de Washington.

En su discurso Roth manifestó que los dirigentes de democracias establecidas -en América del Norte y Europa– retroceden, no insistiendo más en los derechos fundamentales del hombre como las libertades de expresión, de asociación y elecciones libres.
En 2007, países como Bahreïn, Jordania, Nigeria, Rusia y Tailandia se hicieron pasar por “democráticos”, simplemente por haber tenido un voto, después de haberse empeñado en el fraude electoral, la represión severa, la intimidación y la violencia contra los miembros de los partidos de oposición así como en las amenazas y el hostigamiento hacia la prensa.

Con este simulacro de democracia, parece que Occidente opta por cerrar los ojos hacia los diferentes abusos.
“El gobierno norteamericano se casó con la promoción de la democracia como alternativa más dulce y más vellosa a la defensa de los derechos humanos”, manifestaba Kenneth Roth en el National Press Club el pasado 31 de enero, el mismo día que fuera publicado el Informe Mundial 2008 de Human Rights Watch (HRW) que documenta en una obra de 569 páginas los abusos en unos 75 países del mundo.

“Parece que Washington y los gobiernos europeos hasta están dispuestos a aceptar las elecciones más dudosas, siempre y cuando el ‘ganador’ sea un aliado estratégico o comercial”, explicó Roth en la conferencia.
Según Roth, Estados Unidos hace un buen trabajo democrático a domicilio con la primacía del derecho, las libres elecciones y la libertad de las organizaciones de trabajar y de recomendar. No obstante, no pueden “hablar con credibilidad de la promoción de los derechos humanos” cuando esto podría “evocar hechos molestos” concerniendo a su programa de contraterrorismo “como Guantánamo, las prisiones secretas de la CIA, el ahogamiento simulado, la interpretación, las comisiones militares y la suspensión del habeas corpus”.

Otros países también, como Pakistán, Reino Unido y Francia, toleran las violaciones de los derechos humanos en nombre de la lucha contra el terrorismo.
La popularidad de hacerse pasar por una democracia le ha llegado también a China que, en el pasado, consideraba la democracia como un concepto burgués y rebelde. El dirigente chino, Hu Jintao, apeló como nunca a la “democracia” en el seno del Partido Comunista Chino en el momento de un discurso en octubre de 2007, utilizando la palabra “democracia” más de 60 veces.

“Pero esto no impidió a Hu Jintao desterrar los partidos políticos independientes, bloquear los esfuerzos legales para defender los derechos fundamentales, disolver innumerables organizaciones de la sociedad civil y cerrar sitios de internet” –indicó Roth- “El dirigente chino se refería al Partido que dejó a sólo 221 candidatos luchar por 204 asientos del Comité Central, lo que está bastante lejos de una elección nacional”.

La llave a la legitimidad

“Mientras que los autócratas, los tiranos y los dictadores traten desesperadamente fingir ser demócratas, la democracia es la “llave a la legitimidad”, asegura Roth.

Un buen ejemplo es Ouzbékistan, donde su “dirigente sanguinario”, Islam Karimov, dirigió unas elecciones en diciembre de 2007. Tal como lo indica el Informe Mundial 2008, el régimen encarceló a cerca de 7.000 personas por motivos políticos o religiosos; la tortura es difundida y endémica en el sistema judicial criminal, y el gobierno uzbeco continúa rechazando “las apelaciones a una encuesta internacional independiente sobre la matanza de Andijan en mayo de 2005, donde cientos de manifestantes no armados fueron asesinados.

No sólo nadie se atreve a plantarle una oposición seria a Karimov, asegura Roth, sino que además se siente en la necesidad de legitimar su reinado por el simple simulacro de unas elecciones.

Según Roth , otros dirigentes quieren “hacerse pasar por demócratas, entre ellos: Robert Mugabe (Zimbabwe), Pervez Musharraf (Pakistán), Hosni Mubarak (Egipto), Srta Zenawi (Etiopía), Vladimir Putin (Rusia) y Umaru Yar' Adua (Nigeria)”.

Un modelo común de los dirigentes autocráticos es cualificar su tipo de democracia con un adjetivo. Para Vladimir Putin, “es la democracia soberana”, mientras que aparentemente, “él es el soberano”. China utiliza la “democracia social”; para Musharraf, es la "democracia auténtica” y en Birmania, es la “democracia disciplinada”. En cada uno de los casos, el verdadero sentido de la democracia es perverso y las verdaderas intenciones antidemocráticas de los dirigentes son reveladas.

Paquistán: Bush apoyó a Musharraf a pesar de que éste tuviera un comportamiento antidemocrático

Pakistán es un país que está últimamente en la palestra y es un aliado de la administración Bush en la “guerra al espanto”. El general Musharraf impuso un estado urgente el 3 de noviembre de 2007, suspendiendo la constitución y despidiendo los dos tercios de los jueces principales del país, incluyendo al Juez de la Corte Suprema, Iftikhar Muhammad Chaudhry.

Musharraf defendió sus acciones como algo necesario para “preservar la transición democrática”, pero realmente lo que pretendía era impedir que la Corte Suprema “juzgara que su elección como presidente fuera ilegal y así, quedar al frente de las fuerzas del ejército”. En consecuencia, Roth sostiene que las autoridades paquistaníes detuvieron a miles de abogados, jueces y militantes de la oposición y otros tantos reprimidos violentamente por las manifestaciones pacíficas.
“Los periodistas que trabajaban para medios de comunicación locales, regionales, nacionales e internacionales hicieron frente a la tortura, a los secuestros, a las detenciones ilegales, a las palizas y a la coerción”– afirmó Roth citando el informe 2008- “Con la declaración de la ley marcial, Musharraf impuso una censura severa a los medios de comunicación, cerrando definitivamente cadenas de televisión privadas y agencias populares internacionales”.

Roth explicó que se trata sólo de una exposición breve de la multitud de violaciones del régimen de Musharraf contenidos en el Informe Mundial 2008. Sin embargo, el presidente Bush dijo que su aliado “no se había extralimitado”, que “creía en la democracia” y que “Pakistán estaba en el camino hacia la democracia”.
En el pasado, Musharraf mismo se había aliado a los islamistas para mantener su poder y oponerse a los moderados. Algunos también indicaron que ambos partidos políticos centristas de Paquistán se oponían fuertemente a los integristas y que si uno de ellos estuviera en el poder, sería tan propenso, si no más, a combatir el terrorismo. “Los partidos integristas jamás consiguieron más del 11% del voto en el momento de las elecciones nacionales- explica Roth- pues, unas elecciones libres no llevarían a los islamistas al poder, sino más bien, disminuirían su amenaza”.
La administración Bush continúa apostando por Musharraf, que cada día, socava la primacía del derecho. Washington podría pedir a Musharraf que reintegre a los jueces independientes a la Corte Suprema y que suspenda su importante fuerza militar. Pero Estados Unidos prefiere defender más a alguien que pretenda ser un “demócrata” que los “principios de los derechos humanos que es lo que realmente da sentido a la democracia”.

El Informe Mundial 2008 de Human Rights Watch describe detalladamente el pasado reciente de todos los países del mundo donde hay unos conflictos, una tiranía y\o violaciones de los derechos humanos, incluyendo una sección final sobre Estados Unidos.

Human Rights Watch comenzó sus actividades en 1978 cuya denominación en ese momento era Helsinki Watch. Se trata de una organización no gubernamental independiente que no recibe ningún financiamiento de gobiernos, directamente o indirectamente. Su objetivo: alertar a los gobiernos responsables si quebrantan los derechos de sus poblaciones.

El Informe Mundial 2008 puede ser consultado con el sitio internet de la organización: [hrw.org / wr2k8]