El 19 de febrero, el Partido Comunista Chino (PCCh) pronunció oficialmente que 21 líderes de las iglesias familiares cristianas eran de una “religión maligna” y que por ello fueron sentenciados a campos de trabajos forzados.
A estas iglesias en China también se las conocen como iglesias clandestinas ya que no pueden desarrollarse públicamente debido a que como la mayoría de los cristianos del mundo, siguen la guía del Vaticano, el cual no es reconocido por el PCCh.
Tuvimos éxito en acceder a la información clasificada sobre las penas impuestas a los 21 líderes de las iglesias familiares, las sentencias son de 1 año y medio a 3 años de reeducación por medio del trabajo forzado por participar en una “heterodoxia”. Otros 249 creyentes cristianos fueron puestos en libertad bajo fianza y multas.
A las 13:30 hs del 7 de diciembre de 2007, aproximadamente de 40 a 50 personas fueron gravemente golpeadas por 12 policías locales cuando estaban participando en un grupo de estudio de la Biblia en la parte oriental del río Lin Yi en la provincia de Shandong.
La policía los esposó de a dos personas tratándolos como criminales por participar en “actividades religiosas ilegales”, y luego los llevó a la estación de policía y a la Oficina Rural de Seguridad Pública para interrogarlos. Estos hechos se repitieron en Henan, la provincia de Anhui y en algunas otras regiones; en total 270 líderes y seguidores de las iglesias familiares fueron detenidos por las autoridades.
Un arresto orquestado a tan gran escala de líderes cristianos es la más sustancial represión desde el primer cruel anuncio “Golpe duro” a las iglesias familiares en 1983.
Las cotidianas supresiones a las distintas creencias han demostrado que el régimen comunista es indiferente a la libertad de religión; ignorando descaradamente que el país anfitrión de los Juegos Olímpicos debe proteger los derechos humanos fundamentales.









