Un refugiado que caminó kilómetros para escapar de la persecución en China fue arrestado en Tailandia y amenazado con ser deportado a su país.
Luego de que a Zhao Shuqing le fuera negado el pasaporte, se vio obligado a emprender su viaje hacia Tailandia a pie. Allí se le concedió estado de refugiado por las Naciones Unidas y recomenzó su vida en Bangkok.
Sin embargo, el pasado viernes, él y otros 21 refugiados de China fueron detenidos en dos operativos sorpresa de la Delegación Especial Tailandesa de la policía y quedaron bajo arresto en un centro de desalojo por inmigración.
Todos los detenidos eran practicantes de Falun Gong involucrados en denunciar los abusos de derechos humanos que sufre este movimiento en China. Falun Gong es una práctica espiritual que rápidamente ganó popularidad a comienzo de los 90, sumado en pocos años a más de 100 millones de practicantes antes que el régimen chino la proscribiera en 1999.
Los críticos dicen que los arrestos fueron orquestados por la milicia tailandesa bajo la presión de la embajada china.
Trece practicantes fueron forzados a entrar en la parte trasera de camionetas de la policía a las 11:30 en la primer ola de arrestos mientras ocurría una protesta pacífica fuera de la embajada china en Bangkok.
Esa tarde mientras distribuían folletos en un lugar turístico de la ciudad nueve de ellos fueron arrestados.
En el año 2000 Zhao fue torturado en un campo de trabajo durante un año luego de ser detenido en la Plaza Tiananmen por repudiar la prohibición del movimiento pacífico que venía suprimiéndose duramente desde el 99.
En una entrevista con La Gran Época en Bangkok, Zhao indicó que luego de su experiencia en China, no teme ser arrestado por las autoridades tailandesas. “Cuando escapé de China, no pude obtener mi pasaporte, tuve que cruzar la frontera desde la provincia de Yunan a pie, lo cual fue muy peligroso –relataba Zhao– y desde entonces, me he olvidado del peligro, porque con miedo o sin él, tenía que escapar de China”.
Luego que el segundo grupo fuera arrestado, Zhao y otro refugiado pudieron negociar su liberación con la policía en vez de ser llevados al centro de detención de inmigración con los demás.
De los 20 que estaban aun detenidos al momento de ir a la prensa, todos habían sido reconocidos formalmente como refugiados de Naciones Unidas, con la excepción de dos de ellos que estaban aun en el proceso de solicitar asilo. A pesar de esto, representantes de los refugiados de NU tuvieron acceso restringido a los detenidos.
Un portavoz de la Embajada de Tailandia en Londres confirmó los arrestos y dijo que su regreso a China dependerá de si entraron al país ilegalmente o si fueron juzgados como ser “personas de preocupación”.
Tailandia no es un país signatario para las convenciones internacionales sobre refugiados así que no está claro sobre qué criterios individuales serán juzgados, pero fuentes cercanas al caso no creen que haya de qué preocuparse.
Según Giuseppe Vevinchenis, un estadounidense de NU trabajando en el caso “no hubo ningún caso previo donde refugiados registrados hayan sido deportados a sus países de origen” ya que la política es la reubicación.
Sin embargo podrían permanecer allí por un largo periodo de tiempo, pero según Vevinchenis “actualmente se está tratando otras personas de diferentes nacionalidades que ya estuvieron allí dentro por más de un año”.
A los dos detenidos que todavía no tienen completo estado de refugiado se les entregó papeles de protección de las NU para evitar que sean deportados.
Zhao dijo que estaba preocupado por el tiempo que sus amigos estuvieran detenidos. “Incluso si no hubiera riesgo de que sean deportados a China, aun no quiero que pierdan la libertad en este país –mencionó- y sé lo que significa para una persona no tener libertad”.
Zhao cree que los arrestos fueron ordenados por la Embajada china debido a la creciente interferencia en los trabajos por los derechos humanos en los que ha estado involucrado el grupo.
En diciembre de 2006, la Asociación de Falun Gong de Tailandia recibió llamadas amenazantes en chino; se cree fue la Embajada advirtiendo al grupo no tomar parte en actividades públicas para celebrar el Cumpleaños del Rey.
Más tarde funcionarios tailandeses llamaron diciendo que el grupo no tomaría parte debido a que la policía estaría supuestamente preocupada de que su participación pudiera dañar las relaciones con China.
Por su parte, el abogado canadiense de derechos humanos David Matas, quien anteriormente investigó la persecución a Falun Gong dijo que “China le niega la renovación del pasaporte a practicantes de Falun Gong y que “esta es una forma de persecución”. Según Matas China presiona a los gobiernos a detener cualquier actividad que realicen los practicantes de Falun Gong “urgiéndoles a actuar sobre la ausencia de documentos que China creó;eso es lo que sucedió en Tailandia”.
Para Matas el gobierno tailandés “se ha convertido en un brazo del Partido Comunista Chino, en vez de un brazo para el interés público. El gobierno tailandés debería actuar por los intereses de su pueblo en vez de servir como brazo de represión de una dictadura brutal”.
En diciembre de 2005, otro grupo de practicantes de Falun Gong fue detenido. Entre ellos estaba Wang Anqi de solo 14 años, quien fue arrestada con sus padres. Aunque fue liberada más tarde, sus padres fueron retenidos por cinco semanas antes que la familia pueda ser reunida nuevamente y reubicada en Noruega.
Ahora con 16 años reflexiona sobre los hechos: “Pienso que cuando fuimos empujados en la camioneta el jefe del centro de inmigración me dijo que me podía ir porque no tenía la edad suficiente para ser detenida. Pero yo no me podía decidir porque no sabía si debía quedarme junto con mamá y papá en prisión o estar sola afuera libre. No sabía qué era mejor. Fue el periodo más duro de mi vida, especialmente cuando estuve sola en la víspera de año nuevo”.
A pesar de que un portavoz de la Policía Especial Tailandesa en Bangkok confirmó que los arrestos habían sucedido, un portavoz del Primer Ministro tailandés dijo que el asunto era responsabilidad de los servicios de seguridad y que no tenían conocimiento de que los arrestos habían sucedido porque no habían sido informados en los medios tailandeses.
Por su parte, un portavoz de la Embajada de Tailandia negó que hubiera cualquier acuerdo entre el gobierno tailandés y la Embajada china sobre Falun Gong.









