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Difamación china en corte canadiense

Un periódico chino distribuido en Montreal y Ottawa tuvo que comparecer ante la justicia por hacer circular declaraciones difamatorias y falsas sobre la disciplina Falun Gong


Por Olivier Chartrand - La Gran Época
04.02.2008 07:09


Crescent Chau, propietario del periódico Las Prensas Chinas

El pasado 23 de enero, Crescent Chau, propietario del periódico chino Las Prensas Chinas distribuido en Montreal y Ottawa, compareció ante el Tribunal de apelación de Quebec en Montreal, acusado de difamación.

Los dieciocho practicantes de Falun Gong que denunciaron a la publicación del controvertido hombre de negocios, fueron representados por la abogada experta en materia de difamación, Sra. Claude-Armand Sheppard.

“Es inadmisible acusarles así de los peores crímenes”, afirmó la Sra. Sheppard haciendo referencia a las declaraciones que considera falsas y que han sido publicadas en el periódico. “Este tipo de acusaciones tienen consecuencias criminales”, añadió.

Falun Gong es una disciplina de meditación perseguida en China desde 1999. Según el documental Beyond The Red Wall del realizador independiente Peter Rowe, coproducido por la cadena de televisión CBC, la propaganda del régimen chino es un elemento esencial de esta represión.

Según Chen Yonglin, un ex diplomático del consulado chino en Sydney, Australia, varios medios de comunicación chinos en occidente, están siendo financiados por el régimen de Beijing y animados fuertemente a desacreditar a los grupos que el Partido Comunista intenta eliminar.

Desde el 3 de noviembre de 2001, Las Prensas Chinas publicó una serie de artículos en forma de publicidad pagadas por la Sra. He Bing acusando a los practicantes de Falun Gong de cometer diversos y sórdidos crímenes. Ninguna de estas alegaciones aportaban pruebas de tales artimañas y han sido refutadas en 2003 ante la Corte, por el catedrático de Montreal David Ownby, sinólogo y experto en la cuestión de Falun Gong. Desde la aparición de los artículos, “la Sra. He Bing ha desaparecido de Canadá”, ha manifestado la Sra. Sheppard.

Entre 2001 y 2002, la Corte emitió órdenes terminantes contra Las Prensas Chinas para que dejara de publicar las agresoras declaraciones contra Falun Gong. El periódico no lo tuvo en cuenta. Pero la causa se estancó en 2003, cuando la jueza Jeannine Rousseau concluyó que los artículos no eran referidos a los demandantes personalmente.
El propio Crescent Chau, supuso que algunos de estos textos “eran falacias ridículas e irracionales”, hizo ver la Sra Sheppard.

Seis de los demandantes fueron identificados claramente con sus nombres en los artículos en cuestión. No obstante, la abogada defensora, muy mediatizada Julius Grey, afirmó que su cliente no tenía responsabilidad de los hechos, ya que se trataba de una publicidad pagada.

“Todo lo que es publicado en un periódico es responsabilidad del editor y no debería hacer circular declaraciones difamatorias, incluso, aunque fuera la opinión de un lector”, replicó por su parte Sheppard.

La Sra. Grey manifestaba que las declaraciones publicadas, y que han sido calificadas “de extremas”, se referían sólo al fundador de Falun Gong, el Sr. Li Hongzhi, pero la Sra. Sheppard recordó que repetidas veces, los textos evocaban “a todos los practicantes”.

Haciendo uso de sus dotes teatrales como es habitual en ella, Julius Grey intentó desacreditar los testimonios de los demandantes cualificándolos de “completamente inverosímiles”. Sobre esta base, recordaba una frase de los practicantes en la demanda, “tenemos el derecho de querellar y de ridiculizar”. Y continuó diciendo, de la misma manera podemos decir también que “no hay” persecución en China, aunque ésta sea reconocida por gobiernos y organismos internacionales como Amnistía Internacional y Human Rights Watch.

Mientras la Sra. Grey era llamada al orden por los jueces, significándole que debe dejar de repetir “cinco veces” la misma tesis, el demandado que afirma ser abogado “para defender a los débiles” se presentó con escasos argumentos para defender Las Prensas Chinas cuyas fuentes de financiamiento son dudosas.
En agosto de 2006, Crescent Chau publicó su primer periódico para canadienses anti-Falun Gong. El modesto periódico, que habitualmente tiene una edición de 6.000 ejemplares, lanzó para esta ocasión especial, 100.000 ejemplares, según la página inicial del sitio web del Diario del Pueblo, el periódico oficial del régimen comunista de Beijing.

Los jueces Miguel Robert, Marco Beauregard y Luis Rochette, ante los cuales se defendían las dos partes, deliberarán por un tiempo indeterminado antes de retomar su juicio sobre esta causa que implica a dieciocho practicantes de Falun Gong y Crescent Chau.