CHINA - El pasado 28 de enero la estación de ferrocarril de Guangzhou dejó de vender boletos de tren, puesto que las condiciones meteorológicas continuaban empeorando. De la noche a la mañana el número de pasajeros varados superó los 200.000.
Cientos de pasajeros que llevaban días esperando para regresar a casa, comenzaron a manifestar malestar físico, fatiga y angustia. La unidad médica de la estación de ferrocarril recibió en solo dos días más de un centenar de pacientes por desmayo y estado de shock.
Las condiciones sanitarias en las carpas de espera y en la plaza fuera de la estación se agravaron. La basura comenzó a acumularse en cada rincón y algunos pasajeros que no podían moverse por la falta de espacio tuvieron que hacer sus necesidades en público.
Sun Yan, un trabajador del campo varado con su hija de ocho años comentó: “Hay demasiada gente, ni siquiera podemos levantar las piernas. Casi nos asfixiamos”.
La cara de su hija se había vuelto completamente roja debido al hacinamiento. “Solo comí una manzana en todo el día y la noche -continuó Sun- y mi hija únicamente comió un pequeño pedazo de pan”.
En las grandes carpas de espera, casi todos los pasajeros estaban espalda con espalda. Para tomar una siesta y descansar un poco, sólo podían inclinarse contra el hombro de la persona de al lado.
Un hombre de la provincia de Hunan, que estaba fuera de una carpa de espera, tuvo que acompañar a su esposa para que recibiera atención de emergencia. La mujer se había desmayado pero se recuperó después de recibir tratamiento.
La oficina de medioambiente de la ciudad de Guangzhou envió de urgencia a 120 empleados de limpieza a la estación que recogieron en solo dos días 100 toneladas de basura.
Un empleado de limpieza se quejaba, “¡Hay demasiada gente! ¡No pueden atravesar el gentío hasta el baño, así que solo pueden hacer sus necesidades en público!”
“Realmente apesta. ¡Hay excremento humano por todas partes!”, decía otro trabajador mientras limpiaba la carpa de espera Nº 8.
“¡Tengo que ir al baño pero cuando salgo de aquí, no hay manera de volver!” exclamaba un joven de Hunan. Él y su amigo llevaban esperando en una de las carpas casi 40 horas. Como muchos otros chinos que no quieren perder la oportunidad de volver a casa antes del Año Nuevo Chino, no tuvieron otra opción que hacer ellos también sus necesidades en público.
Según la predicción del Observatorio Meteorológico Continental, en los próximos diez días, la mayor parte del sur de China estaría nublado, lluvioso y con nevadas. Además, se prevé que las bajas temperaturas, la lluvia y la nieve afecten aún más al transporte.












