Una orquesta inter religiosa de músicos judíos, musulmanes y católicos se formó recientemente en Argentina, es la primera de su tipo en el país.
Este original proyecto se materializó como resultado de los esfuerzos de un sacerdote católico, Fernando Giannetti, del rabino Segio Bergman y el presidente del Centro Islámico Argentino, Sumir Noufouri.
Luis Gorelik, músico argentino con una distinguida carrera internacional, es el director de la orquesta interreligiosa.
A través de su trabajo, ambos, el director y los músicos quieren mostrar que la colaboración puede funcionar entre las personas de diferentes convicciones religiosas. La orquesta se llama Armonías, y está constituida por 34 músicos de diferentes provincias argentinas. Mas adelante, Gorelik piensa incorporar músicos de otros países latinoamericanos.
La orquesta Armonías sigue el paso de otros dos músicos nacidos también en Argentina que están trabajando por la paz en el Medio Oriente: Daniel Barenboim, judío, y Miguel Angel Estrella, cuyo padre era libanés.
Barenboim, junto con el erudito palestino Edgard Said, crearon la Orquesta Oriental Divana (nombrada por una antología de poemas de Goethe), una orquesta hecha de músicos jóvenes israelíes y palestinos. La orquesta ha llevado a cabo conciertos alrededor del mundo y Barenboim ha dado recitales de piano y clases de música en áreas palestinas.
Miguel Angel Estrella, un pianista argentino y el actual Embajador argentino de la UNESCO, es el fundador de Musique Esperance, un grupo que promueve la paz y la justicia a través de la música. Como parte de las actividades de Musique Esperance, Estrella ha formado una orquesta para la paz constituida por músicos jóvenes israelíes y árabes, procedentes de Israel, Marruecos, Túnez, Egipto, Jordania, Iraq, Syria y de los diferentes territorios palestinos. En palabras de Estrella, “Si pudiéramos crear un nuevo humanismo, sería más creíble para nuestros niños y la juventud de hoy”.
Cuando le pregunté a Estrella, amigo mío desde la niñez, qué fue lo que le impulsó a crear semejante orquesta, me contó que el origen de su idea vino luego de una visita a un campo de refugiados en Gaza, “vi las cosas más tristes en toda mi vida”, me dijo.
Estrella también visitó una aldea donde los druses, musulmanes y los cristianos vivían juntos en perfecta armonía. Sorprendido le preguntó a un aldeano cómo era esto posible, y el aldeano simplemente le contestó, “Por supuesto que es posible; después de todo, todos somos hijos de Abraham”.
Cuando volvió de Paris, el lugar en donde vive, ya tenía la idea de crear una orquesta con personas de diferentes creencias religiosas. Sin embargo, cuando mencionó su idea a los rabinos judíos, los católicos o los musulmanes, todos trataron de desanimarlo diciéndole que era un sueño imposible. Incluso el presidente de Francia en aquel momento, Francois Mitterrand, le llegó a decir que que se arriesgaba a ser asesinado si seguía persiguiendo esta idea.
“Mientras más me decían que no era posible hacerlo -me decía Estrella- más me decidía a hacerlo”. Finalmente, pudo crear la orquesta con la ayuda de gente de diversas formas de vida y creencias. “Ahora tocamos donde sea que podamos reunir el dinero para pagar por los gastos ya que nos cuesta mucho reunir a la gente de diferentes países, pero haré lo mejor para ayudarlos, ya que están ansiosos de tocar música juntos”.
Pues bien ¿hay un lugar para que un grupo musical sea un modelo para la cooperación entre la gente de diferentes religiones? Creo que si lo hay. Las acciones de los políticos blancos parecen aumentar la división entre los grupos religiosos, el trabajo de estos músicos es contribuir para cerrar esa división.
Líderes políticos han fallado totalmente en hacer de este mundo uno más pacífico. Tal vez a través de esfuerzos civiles, particularmente con la música, podamos alcanzar un nivel de entendimiento y cooperación que finalmente pueda llevar a un mundo menos violento. Multiplicando las orquestas que promueven la paz y aprovechando la sed de paz de la gente, los ciudadanos comunes pueden mostrarles a los comerciantes de la guerra que la música y la cooperación pueden triunfar sobre la destrucción y la muerte.
César Chelala, un co-ganador del premio “Prensa Internacional de América”; escribe extensivamente sobre asuntos exteriores y problemas de derechos humanos.









