Kangxi, un emperador sabio y bondadoso

Su virtud y logros fueron elogiados por los chinos por generaciones, pues como dice el dicho, “los gobernantes que siguen el Dao con suprema virtud y benevolencia nunca serán olvidados por el pueblo”
Por Zhi Zhen – La Gran Época
Sab, 26 Ene 2008 14:12 +0000

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Aixin-Juelo Xuanye (1654-1722) fue conocido como el emperador Kangxi, un título que significa paz para todas las personas y prosperidad sobre todas las tierras. Kangxi fue honrado en la historia china como un noble, generoso, y compasivo gobernante. Durante su reinado de 61 años China se convirtió en la nación mas grande y poderosa del mundo, con la mayor población, la economía mas rica, y la cultura mas gloriosa.

El emperador Kangxi fue el arquitecto del período conocido como la “próspera era de Kangxi y Qianlong” que duró por generaciones después de pasada su propia vida. Como extraordinario y sabio gobernante su ejemplo nos llega como eco a través de las eras.

Unificó China con benevolencia y tolerancia

Cuando el emperador Kangxi ascendió al trono, China estaba consumida por las contiendas internas e invasiones extranjeras. La gente vivía en la miseria y muchos denostaban contra la corte imperial.

La gran viuda del emperador Xiao Zhuang le pidió al emperador Kangxi su opinión acerca de la situación de la nación y Kangxi simplemente respondió, “aquellos que son benevolentes no tienen enemigos”. Incluso les decía a sus ministros que “la forma de terminar una rebelión es ser comprensivo, generoso, y noble. Podemos ganar el corazón del pueblo a través de la indulgencia. Para gobernar una nación uno necesita ser tolerante”.

A la edad de 16 años, el emperador ya poseía gran sabiduría y coraje. Depuso al arrogante y controlador regente Oboi, venció a los rebeldes en el sur de China, pacificó Taiwán, dos veces acalló a los mongoles Dzungar, y detuvo la invasión de los rusos en la frontera norte. Así Kangxi unificó China y trajó paz a la nación.

Al tratar con los rebeldes del sur de China determinó firmemente que el territorio de la nación era inviolable. Les pidió que preserven los intereses de la nación y terminen la revuelta y a cambio les garantizaría clemencia. Después de que terminó exitosamente con la rebelión, trató a todos los involucrados en la revuelta con indulgencia para así mantener las pérdidas al mínimo.

Uno de los rebeldes del sur, el príncipe de Pingxi Wu Samgui, sobornó al comandante en jefe de la provincia Shanxi Wang Fuchen, quien entonces despachó tropas y tramó un alzamiento. En ese tiempo, el hijo de Wang Fuchen, Wang Jizhen, y los miembros de la familia vivían en la capital Beijing, y los ministros aconsejaron al emperador Kangxi que inmediatamente los arrestara. Kangxi estuvo preocupado, pero permaneció calmado. Envió a Wang Jizhen a decirle a su padre que la corte imperial creía que la rebelión no era su intención original y que el emperador estaba esperando su regreso sin castigo. Wang Fuchen quedó muy conmovido, y reconoció la superioridad de la dirección de la corte imperial. Debido al miedo, sin embargo, no se rindió.

El emperador Kangxi nombró a Tu Hai como general de los militares para luchar contra Wang Fuchen. Tu Hai bajo sus enseñazas le dijo a sus soldados: “Un ejército benevolente y recto prestará atención a la gran vitrud de su majestad y amor por la vida. Deberíamos apaciguar primero al enemigo; atacar es solo la segunda opción. Nadie puede matar despiadadamente”.

Las tropas de Tu Hai fueron invencibles y Wang Fuchen tuvo que rendirse. Después que el emperador Kangxi le ofreció a a Wuang Fuchen el título de “general pacíficador” y le pidió que asistiera a Tu Hai para proteger el área de Hangzhong. Wang Fuchen sintió profunda culpa y remordimiento por sus acciones. Muchas veces, Kangxi pidió a Tu Hai que lo motivara.

Kangxi adoptó la política de pacificación al gobernar Mongolia en el norte de la China. Uno de los líderes tribales de los mongoles Khalkha (fuera de Mongolia), Tosheetu Khan, comenzó una guerra, dándole a Galdan (de los mongoles Dzungar) la oportunidad de invadir y ocupar la tierra de Khalkha y obligarlo a trasladarse al sur de China.

El emperador Kangxi viajó mas allá de la gran muralla para presidir la conferencia de la liga mongoliana. Durante la conferencia, Kangxi reprendió a Tosheetu Khan por su agresión, y dijo entonces, “en tan grande reunión no tengo el corazón para castigar a Tosheetu Khan”. Así perdonó sus disparates1 ante la presencia de todos.

Kangxi resolvió los conflictos entre las tribus mongolianas a través de la instrucción benevolente y la guía. Fue exitoso al reunificar a los mongoles de Khalkha. Los mongoles a cambio se sometieron de buena gana a Kangxi arrodillándose tres veces y haciendo reverencia nueve veces, siguiendo un antiguo ritual chino de respeto. El emperador Kangxi aceptó formalmente a los mongoles de Khalkha como súbditos en su imperio. Al someter a Galdan, Kangxi dijo a sus ministros, “para gobernar una nación, uno debiera tratar al pueblo con bondad en vez de coerción. Galdan es opresivo y violento, pero yo lo trato con tolerancia y piedad. Galdan es astuto y disimulado, pero yo le muestro honestidad y confianza.

Solidario con la gente

El pueblo era la primera prioridad de Kangxi. Él lo observaba y estaba consciente de las injusticias que sufría. Durante su reino, constantemente desarrolló principios y políticas que beneficiaron a las personas.

Kangxi estaba concentrado en restaurar y expandir la productividad de manera de apoyar a las personas. Prohibió la confiscación y ocupación de las tierras del pueblo y eximió a los granos de impuestos 545 veces con un costo de mil millones y medio de liang de plata (cada liang equivale a 37.3 gramos).

Durante su reinado también anunció la política de “no impuestos extras por hijos adicionales”, y congeló el “impuesto de población” para disminuír la carga de los campesinos. Estudió e investigó la administración de los ríos por mas de diez años, y le puso importancia a la administración y control del río amarillo para reducir el daño y sufrimiento traído por las inundaciones.

Una vez, una parte de la gran muralla en el área de Gubeikou colapsó. El ministro de obras públicas discutió el proyecto de reconstrucción. Kangxi le dijo a ingenieros mayores, “cuando un emperador gobierna una nación, él confía en los recursos internos y no depende solamente de las trincheras. La gran muralla fue construída durante la dinastía Qin y constantemente reparada durante las dinastías Han, Tang, y Song. Aún así, esto no previno de las invasiones extranjeras. Al final de la dinastía Ming, mi ancestro condujo su ejército a través de ella, destruyendo cualquier obstrucción. ¡Nadie podía detenerlos! Defender una nación es cultivar la propia virtud y tratar a las personas con respeto. Cuando el pueblo está feliz, la nación está en armonía y la frontera se fortifica. Por esto es que tenemos un dicho ‘la unidad del pueblo con el mismo propósito es una fuerza formidable’”.

El emperador Kangxi fue un emperador bondadoso. Él ordenó que todos los oficiales trataran a las personas igual como ellos querían ser tratados. Kangxi puso en práctica una política de “castigo indulgente”. Los documentos muestran, por ejemplo, en el año 22 de su reino, menos de cuarenta prisioneros recibieron la pena de muerte.

Designando oficiales de acuerdo a sus virtudes

Al seleccionar personas para las posiciones de gobierno Kangxi vio primero la virtud de una persona y su carácter. “La moralidad de la persona, equidad, y generosidad de espíritu vienen primero, sus talentos y habilidades vienen al último. Sería ideal si la persona posee virtud y talento. Sin embargo, es mas importante que posea virtud en vez de talento. El talento de una persona debe estar basado en sus virtudes. Si posee mas virtud que talento, es un verdadero caballero. Si posee mas talento que virtud, es un hombre malicioso”, decía el emperador.

El emperador Kangxi pertenecía al grupo étnico Manchu que era rival de los chinos Han. Para tranquilizar a los oficiales Han, Kangxi les contaba repetidamente, “los Manchus y los Hans son mis ministros. Los Manchus y los Hans son un cuerpo. Todos los oficiales honrados son mis ayudantes de confianza mas allá de su origen. Todos los oficiales deben ser cautelosos, presentar informes escritos, y ocuparse de sus responsabilidades”. Entonces, muchos eruditos que habían vivido aislados vinieron a servir la gobierno.

La barrera entre los Manchus, Hans, y otros grupos étnicos gradualmente se desintegró y todos ellos vivieron en armonía.

Para fomentar un ambiente honesto y recto entre los oficiales de gobierno, Kangxi le pidió a los oficiales honestos que recomendaran a otros oficiales, y su corte era conocida por tener muchos oficiales honestos y responsables. Dondequiera que sirvieran a la gente la beneficiaban.

Yu Chenglong era el gobernador de la provincia de Shanxi. Era leal, responsable, y honesto. Ocupando una alta posición, él no buscaba la ganancia personal. Tomaba dos comidas al día que consistían simplemente en arroz y vegetales. Su dieta le hizo ganar el nombre de “Vegetal Yu”.

Puso un ejemplo personal y prohibió a los oficiales ofrecer o aceptar sobornos. Fue profundamente amado por la gente y después que murió, sus generales subordinados y oficiales fueron a su casa a ofrecer sus condolencias. Ellos vieron que él se había ido únicamente con su cofre de bamboo y muchos recipientes para sal y granos en la cabecera de su cama. Todos se conmovieron profundamente por esta disciplina y virtud. La gente colgó su retrato en sus casas para conmemorarlo, y Kangxi lo alabó como el “oficial honesto número uno”.

Kangxi puso atención particular a eliminar la corrupción en su gobierno. Siempre decía que “el crimen de los oficiales corruptos no es como otros crímenes, así es que yo no debo ser indulgente. De otro modo, no serviría como disuasivo”.

Una vez presidió personalmente una audiencia de corte y castigó a un puñado de oficiales corruptos como manera de advertir a otros. Era aún mas estricto con los oficiales regionales de alto rango. Por ejemplo, un gobernador de la provincia de Shanxi fue ejecutado por aceptar sobornos. Kangxi le explicó que si el castigo severo no era usado para esos crímenes, entonces ¿cómo serían disciplinados los oficiales? La disciplina estricta de Kangxi efectivamente impidió la corrupción entre oficiales.

Regidos por la disciplina moral y la auto-cultivación

Kangxi fue un estudiante disciplinado de los grandes sabios de China. Comenzó sus estudios a la edad de cinco años y estudió día y noche, con frío o calor. Incluso olvidó comer y dormir. Amaba la caligrafía y escribía mas de mil caracteres al día. Estudiaba a los cuatro clásicos (el Gran aprendizaje, la Doctrina del significado, el Analectas de Confucio, y el Mencuis) tan profundamente que podía recitar cada uno de los caracteres y nunca hizo trampa. Aún durante las excursiones o visitas, no paraba de leer, componer poemas, o escribir ensayos.

Era bien versado en literatura, historia, geografía, matemáticas, medicina, y muchas otras disciplinas. Incluso los sabios lo admiraban por su profundo conocimiento.

Por su amor hacia la literatura dirigió a los sabios para compilar “La historia de Ming”, “El libro completo de la poesía Tang”, y el diccionario Kangxi. Tesoros culturales preciosos quedaron a partir de su reinado.

Kangxi vivió y gobernó por los principios del confucionismo y daoísmo. Cuando comenzó a gobernar el país independientemente a la edad de 14 años, aceptó la sugerencia de los oficiales chinos Han de honrar a Confucio. Cientos de oficiales participaron en la gran ceremonia en el colegio imperial.

Él fue al templo de Confucio en Ku Fu, provincia de Shandong, y rindió honores a Confucio poniéndose de rodillas tres veces y haciendo reverencia nueve veces. Escribió en una bandera los cuatro caracteres chinos “wan shi shi biao” (alabando a Confucio como “Ejemplo para todas las generaciones”), y lo colgó en el palacio para mostrar su determinación de gobernar la nación con la filosofía confucionista.

Los sabios Han y los sabios confucionistas fueron profundamente conmovidos. “Su majestad honra altamente a Confucio como su maestro –decían- Esto indica que su majestad es sabio, extraordinario, y noble. ¡Usted realmente es un emperador enviado del cielo! Hemos estado estudiando los libros escritos por los sabios diligentemente. Ahora es el momento para nosotros de servir a nuestro país diligentemente”.

Kangxi siguió el principio de piedad filial. Fue muy respetuoso hacia su madre y abuela. Todos los días visitaba a su abuela, la gran viuda emperadora Xiao Zhuang, en el palacio Cining.

Cuando Xiao Zhuang cayó enferma, caminó muchas veces al altar del cielo para rezar por ella e hizo un deseo de que daría su vida para que su abuela vivera mas largamente. Después que Xiao Zhuang murió, Kangxi estaba extemadamente triste. Personalmente puso el cuerpo de su abuela en el ataúd. Cortó su pelo y usó ropas de duelo. Mas tarde, continuó visitando el palacio Cining todos los días donde cada objeto le recordaba a su abuela.

Cuando Kangxi publicó las famosas “dieciseis reglas del edicto imperial”, la piedad filial era la mas importante.

Vivir una vida de auto restricción

Kangxi valoraba la sobriedad y les decía a sus soldados:”Desde que ascendí al trono, he fomentado la sobriedad. Uso vestimenta normal y zapatos que son hechos de tela”.

Joachim Bouvet, un francés que visitó China, escribió al rey de Francia: “La indiferencia de Kangxi a la ganancia mundana y su estilo de vida puro y simple no tienen precedentes en la historia. Come dos veces en el día, y las comidas son muy simples. Usa la ropa mas normal. Solo se viste elegante durante las ceremonias especiales. No tiene deseos extravagantes. Su indiferencia a la ganancia mundana es inimaginable, y se refleja en la ropa que usa y en su estilo de vida”.

Desde el día en que gobernó el país hasta su muerte, Kangxi insistió en ir al palacio imperial y escuchar los informes administrativos de los ministros. Administraba los asuntos estatales casi a diario, excepto en los días cuando estaba enfermo, cuando la nación celebraba días festivos importantes, o cuando había una crisis inesperada.

Desde tiempos antiguos casi todos los gobernantes chinos afirmaron que gobernaban con benevolencia y piedad pero ¿cuantos de ellos eran verdaderamente “benevolentes” y “piadosos”? Algunos hablaron acerca de virtudes pero actuaron justamente al revés, tales como el emperador Jie (dinastía Xia) y el emperador Zhou (dinastía Shang). Kangxi fue un gobernante que realmente sirvió al pueblo y practicó lo que predicaba. Su virtud y logros han sido elogiados por los chinos por generaciones. Justamente como dice el dicho chino, “los gobernantes que siguen el Dao con suprema virtud y benevolencia nunca serán olvidados por el pueblo”.

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