Una mujer joven de aproximadamente 20 años fue golpeada por dos asaltantes quienes querían quitarle su teléfono celular y cartera en un cybercafé en la ciudad de Xi´an en China.
Mientras ella luchaba con los ladrones y era golpeada, ninguno de los más de 20 espectadores -algunos de los cuales eran personal del local- le ofrecieron ayuda alguna. Al final la mujer derrotó a los ladrones por sí misma.
De acuerdo con un informe del 27 de noviembre del el diario Sanqin, a la mujer, apellidada Ouyang, le partió el corazón la indiferencia de los espectadores. “Nunca me habría imaginado que podían robar mis cosas con tanta gente viendo”.
Ouyang entró al cybercafé de la ciudad de Xi´an alrededor de las siete en punto en la mañana y puso su celular y su cartera al lado izquierdo del escritorio de una de las computadoras. Poco después, dos hombres entraron al café. Mientras uno caminaba hacia ella y le hablaba, el otro le quitó el celular. La reacción inmediata de Ouyang fue gritar pidiendo ayuda, ya que sabía que se había encontrado con ladrones. Sin embargo la gente a su alrededor sólo la veía sin hacer nada.
Sin importarle su seguridad personal, ella fue tras el hombre que le había quitado el celular y luchó para recuperarlo. Mientras peleaba, ella gritaba, “¡Auxilio! ¡Agarren al ladrón! ¡Apúrense!”
A pesar de tener la nariz sangrando y los ojos hinchados debido a los golpes, Ouyang sostuvo fuertemente el brazo del bandido. Ninguna de las personas en el lugar le ofreció ayuda o dijo palabra alguna, tampoco nadie llamó a la policía.
La persistencia de Ouyang aparentemente intimidó al ladrón, quien finalmente soltó el celular y escapó. Cuando ella agarró el celular del suelo y miró arriba, se dio cuenta de que la cartera que estaba junto a la computadora había desaparecido—el otro hombre le había robado el dinero, la tarjeta de identificación y todas sus pertenencias mientras luchaba contra el primero.
Ouyang dijo, “Comencé a llorar en ese momento. No fue a causa de los golpes, si no por el dolor que sentí al ver la indiferencia de la gente”. Debido a tristeza excesiva quedó en cama sin comer y deprimida. No podía entender como esos dos hombres habían sido tan atrevidos a plena vista, en público.
Ouyang ahora se prepara para demandar al cybercafé, tratando de despertar la conciencia pública sobre este asunto.









