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El desequilibrio de la balanza comercial entre China y Occidente amenaza la economía mundial

Una delegación europea liderada por el Presidente del Banco Central Europeo, Jean-Claude Trichet, visitó Beijing para abordar cuestiones muy críticas como el déficit comercial


Por Gerardo Camelia - La Gran Época
03.12.2007 12:04


(China Photos/Getty Images)

China vende a los países occidentales ciertos productos manufacturados muy baratos, lo que crea una situación de verdadero dumping social para los trabajadores y los industriales occidentales. Además de debilitar y de destruir faldones enteros de la red industrial occidental, esta situación permite mantener actualmente en Occidente los indicios de la inflación a niveles satisfactorios. No obstante, si el desequilibrio continúa aumentando, corre el peligro de arrastrar una dependencia que llevará al final a una ruptura.

Primeramente, esta dependencia de los ciudadanos occidentales para con los productos baratos estanca la sed insaciable de la sociedad de consumo. Sin embargo, corre el peligro de crear déficit comerciales cada vez más importantes entre China y sus importadores.

La desindustrialización de los países occidentales

Las últimas estadísticas del déficit comercial de los dos principales compañeros comerciales de China, Estados Unidos y la Unión Europea, están alarmados. En Estados Unidos por ejemplo, el índice de las importaciones de bienes de consumo aumentó el 50% en menos de diez años, según precisa Daniel Cohen, economista francés, en su artículo, “La odisea del dólar débil” publicado en el diario El Mundo en enero de este año. El déficit comercial bilateral con China representa más del 30 % del desequilibrio comercial global americano, o sea, cerca de 158 mil millones de dólares en los nueve primeros meses del año 2007. Las importaciones del pasado mes de septiembre coquetearon sus récords a 23,8 mil millones, suponiendo esto un aumento del 5,5 % más que en agosto. Para la Unión Europea, su déficit comercial con China se ahuecó a 100,8 mil millones de euros en los ocho primeros meses del año; según el oficio estadístico europeo Eurostat, hay un aumento del 25,7 % con relación a 2006.

Un grupo de mujeres campesinas emigran a la ciudad en busca de trabajo a través del río Yang-Tsé de Hukou. (AFP/Getty Images)

Por otro lado, según las cifras oficiales de las aduanas chinas, el excedente comercial 2007 de China ya sobrepasó en nueve meses, entre enero y septiembre, el récord establecido durante el año 2006, alcanzando 185,65 mil millones de dólares. “Existe un desequilibrio evidente cuando Estados Unidos consume el 7 % más de lo que produce y países como China que producen mucho más de lo que consumen”, declaraba el financiero y multimillonario americano George Soros el pasado mes de abril en un comunicado a AFP. En efecto, excepto las personas afiliadas al Partido Comunista, la gran mayoría del pueblo chino no se halla en situación de participar en el crecimiento del consumo.

Resalta que el mercado interior chino no evoluciona y por tanto, menos puede comprar los bienes y los servicios producidos en Occidente.

800 millones de campesinos chinos desprovistos

El excedente comercial chino representa una reapertura colosal de divisas que se manifiesta en reservas monetarias chinas de más de mil millones de dólares. Este dinero podría ser invertido en China cuyas necesidades son sin embargo, inmensas en todos los dominios como educación, infraestructura de carreteras, saneamiento de las aguas sucias... Censamos a 800 millones de campesinos chinos muy desprovistos, y de ellos, de 200 a 250 millones emigran a las grandes ciudades. Estos obreros sin estatuto ni derechos sociales son realmente víctimas de esta situación. En efecto, el régimen comunista chino coloca esta tesorería duramente ganada por el pueblo chino en obligaciones de Estados occidentales para financiar los déficit públicos de aquellos Estados, en particular por la compra norteamericana de bonos del tesoro y de otros valores basados en el dólar.

Los factores de tensión se intensifican en el seno de la sociedad china con el riesgo de llegar al punto de la ruptura. El régimen comunista chino acabará inevitablemente en una confrontación dentro de su propio imperio para rectificar las injusticias del sistema.