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Lluvia de animales: caen arañas en Argentina

Desde tiempos antiguos, el hombre ha sido testigo de extrañas lluvias de animales, sean ranas, peces o insectos, que con el correr del tiempo han pasado a ser consideradas como mitos o leyendas bíblicas. Pero lejos de ser un mito, este misterioso fenómeno fue registrado poco tiempo atrás por un fotógrafo argentino en la provincia de Salta
Por Fu Liwei - La Gran Época
Vie, 9 Nov 2007 15:27 +0000
Cientos de arañas caen como lluvia en el Cerro San Bernardo, provincia de Salta, Argentina. (Christian Oneto Gaona)

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¿Qué hay detrás del fenómeno?

Christian Oneto Gaona es un fotógrafo argentino que hace unos meses fue testigo de una lluvia de arañas, y además se convirtió en la primera persona del mundo en documentar con su cámara esta extraña lluvia en miles de años.

Christian le contó a La Gran Época lo que sucedió durante una visita a Salta con unos amigos en Semana Santa. Alrededor de las 15:00 horas del 6 de abril, comenzaron una excursión por el cerro San Bernardo. Hay dos maneras de subir San Bernardo, una es por el teleférico, la otra es a pie. Ellos decidieron subir a pie. Dos horas más tarde, descubrieron que el suelo a su alrededor estaba cubierto de arañas, que con las patas incluidas, medían en promedio unos 10 cm. A medida que subían la montaña iban encontrando más y más arañas. Lo más extraño es que algunas arañas caían de arriba, y ellos se encontraban en el valle de la montaña, con tan sólo el cielo por encima. Entonces miraron para arriba, y vieron arañas que caían del cielo. Todos se quedaron estupefactos. A Christian le llevó un rato recordar que llevaba su cámara. Apresuradamente tomó unas fotos de un sinnúmero de arañas cayendo del cielo, y arañas que ya comenzaban a tejer su red. Éstas eran tan feas como terroríficas, y trepaban por todas partes, tejiendo sus redes.

Hace años que se viene informado periódicamente de extrañas lluvias de ranas vivas, peces, y otros muchos animales. Pero hasta ahora nadie había tenido la oportunidad de tomar fotos de estas lluvias extrañas. Esta lluvia en particular también fue diferente de otras lluvias de este tipo, que en general ocurren en días sin sol, durante tormentas, cuando la gente no está afuera, y los animales, de cierto peso, caen velozmente. Esta lluvia, por el contrario, ocurrió en un día despejado, y debido al poco peso de las arañas, éstas caían con suficiente lentitud para ser capturadas por la cámara.

Lluvias extrañas en la historia

Hay muchos informes sobre lluvias extrañas a lo largo de la historia, la mayoría de lluvias de ranas. El primer caso reportado por la comunidad científica fue en 1873, cuando la revista americana Scientific American informó que en la ciudad de Kansas, Missouri, después de una tormenta, el suelo quedó cubierto de ranas. En julio 1901, en la ciudad de Minneapolis en Minnesota, durante una tormenta, testigos dijeron que cayó una gran masa verde, y después escucharon extraños golpes. Luego de la tormenta, descubrieron que cuatro calles estaban cubiertas por unos siete centímetros de ranas; la gente no podía caminar.

El caso más reciente fue el 26 de julio de 2005, según un diario de Belgrado, miles de ranas cayeron en el nordeste de Serbia, en el pueblo Odzaci, a 120 kilómetros de Belgrado. Este día, después de un fuerte viento, el cielo se cubrió de nubes, pero lo que cayó no fue agua sino un sinnúmero de ranas. Esas ranas no eran como las del lugar, y después de caer, saltaron en busca de agua. Un residente del pueblo, Caja Jovanovic, dijo: “No sé de dónde vino la nube, tenía un color y una forma extraños. Justamente mientras la miraba, de repente empezaron a caer ranas, pensé que había explotado un avión con un cargamento de ranas”.

En 2001, en las pampas de Argentina, testigos vieron tres veces lluvia de ranas.

En marzo de 1998, en Brackwell, Inglaterra, una mujer llamó a la oficina meteorológica diciendo que una lluvia había traído cientos de ranas muertas; otro residente del lugar comentó que cuando pasaba su perro, el animal quiso comer las ranas muertas.

El 14 de octubre de 1987, The Daily Mirror en Inglaterra informó que una anciana vio caer ranas rosas después una tormenta en Stroud. El artículo relataba que ella vio miles de ranas cayendo del cielo, que caían sobre los paraguas de la gente y sobre las calles. Una vez que aterrizaban, escapaban buscando agua o un lugar para esconderse. El periódico continúa informando que un biólogo investigó esas ranas rosadas e informó que se trataba de un tipo de rana albina, y que el color rosado se debía a las venas por debajo de la piel.

En mayo de 1981, en la ciudad de Naphlion, al sur de Grecia, los residentes se despertaron con una lluvia de pequeñas ranas verdes. Pesaban sólo unos gramos, y cayeron sobre los árboles y el suelo. El servicio meteorológico explicó que éstas habían sido levantadas por vientos fuertes. Deben haber sido vientos muy fuertes, ¡ya que esta clase de ranas sólo se encuentra en África del Norte!

El 27 de julio de 1979, una señora inglesa, Wida McWilliam, que vivía en Bedford, vio que después una tormenta, su jardín quedó lleno de pequeñas ranas verdes y negras. En los árboles habían quedado colgados los huevos.

Las lluvias de peces también son comunes

Además de ranas, la lluvia más común es la de peces. En algunos países como India y Australia, esto ha ocurrido tantas veces que los medios ya no lo informan. EL zoólogo australiano Gilbert Whitley hizo un estudio que mostró que sólo en el año 1972 habían llovido peces unas 50 veces.

En Honduras, América central, el departamento de Yoro es conocido por tener una historia de lluvia de peces de cientos de años. Ahora ya es parte de la cultura de esta región. La lluvia de peces ocurre cada año entre mayo y julio. Los testigos dicen que normalmente aparece primero una nube negra, y en seguida llegan los truenos, relámpagos, vientos fuertes y dos hasta tres horas de lluvias fuertes. Una vez terminada la lluvia, el suelo aparece cubierto de peces vivos. La gente se los lleva para cocinar y comer. Este fenómeno milagroso hace que desde 1998 la gente de Yoro comenzara a festejar cada año el “festival de la lluvia de peces”. El 16 de julio de 2006, el programa de televisión hondureño “Abriendo Brecha” hizo un informe especial sobre este fenómeno que ya se incrementó a dos veces por año.

Aunque los especialistas tratan de explicar que las lluvias de peces son un fenómeno climático, los peces que caen no son de agua salada, sino que son peces vivos de aguas dulces. No son muy grandes, y no se encuentran en ningún cuerpo de aguas cercanas.

En 1970, la reconocida revista National Geographic envió especialistas a Honduras para investigar. Ellos encontraron que los peces que caen tienen todos el mismo tamaño, unos 15 cm., y extrañamente son todos ciegos. Ellos identificaron la especie, pero no encontraron registros de ésta en las regiones de alrededor. Finalmente plantearon la teoría de que estos peces viven bajo tierra, y son ciegos porque nunca estuvieron expuestos a la luz. Sin embargo, hasta hoy no hay ninguna prueba científica.

Pero el pueblo de Yoro cree que la razón es otra. Hace dos siglos, en 1856, un sacerdote español, José Manuel Subirana fue a Honduras. Al ver tanta gente pobre, rezó por 3 días y 3 noches, pidiendo un milagro de Dios para dar comida a los pobres. Desde entonces, comenzó a llover peces.

El fenómeno de la “naturaleza” que el mundo científico no puede explicar

Actualmente, la explicación en general sobre las lluvias extrañas es que una tormenta o un huracán recogen los animales del agua, los llevan por el aire, los transportan cientos de kilómetros y finalmente los dejan caer en áreas remotas. Esta explicación no pudo ser verificada hasta hoy y tiene demasiadas brechas. Una de ellas es que aunque hay muchos testigos de las lluvias de animales, hasta ahora nadie vio el momento en que el viento levanta los animales para llevárselos lejos. Pero la mayor brecha de esta explicación es que el tornado o huracán tendría que tener ojos para sólo recoger animales de la misma especie, sin siquiera mezclar trozos de hierbas o arbustos. Además, los tornados y torbellinos actúan indiscriminadamente. Suelen recoger muchas cosas en su camino, y esparcirlas por todas partes. Esto contradice tajantemente lo que sucede en la gran mayoría de casos de lluvias de animales, que se concentran en un área reducida.

Otra cuestión que plantea interrogantes es que en la gran mayoría de los casos, los peces que caen están vivos, lo que sugiere que no pasó mucho tiempo desde que el tornado o la tormenta los “recogió” y el momento en que finalmente caen como lluvia, y esto ocurre aunque no se registren cuerpos de agua en los alrededores. Incluso hay ocasiones, como en el caso de las arañas de Salta, en las que ocurre en días despejados, sin vientos ni lluvias. En muchas ocasiones, los testigos relatan que aparece una nube extraña, de la que parecen caer los animales.

Otras teorías

Charles Fort (1874-1932), un investigador americano que pasó toda su vida recogiendo datos acerca de fenómenos extraños, sugería que las lluvias como las de los peces eran resultado de lo que él llamaba “teleportación”, una fuerza que puede transportar objetos de un sitio a otro sin atravesar la distancia intermedia. Esta fuerza, afirmaba Fort, era más activa en el pasado que ahora. Por efecto de la teleportación, los peces son retirados de un lugar donde abundan hasta un punto del cielo, desde donde caen. A veces este punto no está a demasiada altura con respecto al suelo, y eso explica que los peces sean encontrados a menudo vivos. Otras veces está muy cerca del terreno y eso explica la frecuencia con que aparecen en el suelo durante una tormenta.

Hay también gente que menciona que estos animales podrían provenir de otros espacios-tiempo, desde donde los descartan hacia este espacio nuestro. Sea cual sea la razón, estas extrañas lluvias están haciendo que la gente comience a considerar la naturaleza como algo más complejo de lo que se cree comúnmente.

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