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Después de los monjes birmanos, los tibetanos sufren de nuevo la represión

Eliminar las cámaras de vídeos, impedir el acceso a los periodistas y bloquear internet: la fórmula moderna para garantizar el éxito de una represión

Por Noé Chartier - La Gran Época
10.11.2007 09:11

La junta militar birmana, habiendo reprimido severamente las demandas democráticas de su población el último mes, aplicó esta moderna fórmula demasiado tarde, permitiendo que imágenes punzantes dieran la vuelta al mundo en pocos instantes, suscitando la cólera de gran parte de la comunidad internacional. El asesinato a quemarropa de un reportero japonés, el sabotaje de un cable de internet submarino, los ataques contra los sitios web disidentes, el fichaje de la gente con cámaras de fotos o cámaras de vídeos y la interdicción a los periodistas de entrar en el país para ejercer su oficio, provocó rápidamente la ruptura de los lazos que se habían establecido con el exterior. Después de esto se ha hecho muy difícil obtener información creíble o verificar ciertos hechos.

Información censurada en el Tibet

Últimamente en el Tíbet, la misma ausencia de información hizo que la represión de la población local por parte del régimen comunista se viera prácticamente bajo el control de todos los radares. Mientras diferentes gobiernos occidentales y ONG’s hacían presión sobre China para poner su peso en el equilibrio para ayudar a ajustar la crisis en Birmania, los problemas internos estaban siendo administrados por manos militares. Así lo indicaba también recientemente el Dalai Lama en su última visita a Estados Unidos, en términos más “budistas”; explicaba que China es experta en la represión de los monjes y que el tratamiento de los monjes birmanos por la junta militar le recuerda al tratamiento de su propio pueblo en manos de los soldados chinos cuando ocuparon el Tíbet en 1959.

El 17 de octubre, el jefe espiritual tibetano recibía en Washington la más alta distinción civil del Congreso norteamericano provocando la furia de las autoridades chinas, como ya es costumbre cuando quien quiera que se atreva a entrar en contacto con el monje más célebre del mundo acusado por Beijing de ser un “separatista” peligroso. ¿Los dirigentes comunistas habían presentido el impacto que tal condecoración podría tener en las altas esferas de los himalayenses?

A pesar del bloqueo de los medios de comunicación occidentales y un nuevo caso de confiscación de antenas satelitáles, la noticia de la condecoración del Dalai Lama llegó a los tibetanos y estos decidieron celebrar el acontecimiento.

La represión repetida

Según la organización Campaña Internacional por el Tíbet (CIT), en la que forma parte el actor norteamericano Richard Gere, con el cargo de Presidente del Consejo de Administración, la policía reprimió por la fuerza las celebraciones de los tibetanos. Numerosos puestos de control fueron colocados en los accesos a Lhasa y según fuentes locales, la ciudad “estaba llena de policías”. Uno de los monasterios más grandes, el de Drepung, fue sellado por 3.000 policías armados, encarcelando a miles de monjes y ciudadanos en el interior. Se vivieron allí hechos de violencia y detenciones. Esta situación fue descrita como un “estado de ley marcial”, una situación casi jamás vista desde la represión de 1989.

Desde el comunicado de CIT del 23 de octubre, ninguna otra información ha sido publicada en internet con relación a esta situación. Es imposible saber si el clima de “ley marcial” perdura ni de conocer al número de heridos o detenidos. La Gran Época tomó contacto con CIT, pero éste no pudo responder a nuestras preguntas con precisión.

El comité Canadá-Tíbet fue corto en los comentarios y no tenía ninguna información que dar al respecto, declarando que sus esfuerzos “fueron dedicados al 150% a la visita del Dalai Lama en Ottawa el 28 de octubre”. Estudiantes para un Tíbet libre tampoco tenían nada que señalar de nuevo, remitiéndose al mismo comunicado de CIT. La ausencia de los medios de comunicación extranjeros en el lugar parece ser un buen golpe de mano de las autoridades chinas.

La autoridad religiosa reconocida del Dalai Lama

Ante la inexistencia de la libertad religiosa, estos gestos de respeto hacia el Dalai Lama no pueden ser tolerados por las autoridades y explica la furiosa respuesta de Beijing. Esto demuestra sin embargo que a pesar de las supresiones y las campañas de difamación hacia al jefe espiritual tibetano, y aún cuando habían tomado amplias medidas de control antes de su visita a Estados Unidos, su autoridad queda y es todavía considerada -a pesar de cerca de medio siglo de exilio- por un gran número de tibetanos como su jefe legítimo.

Esa ola de represión fue correspondida también con el 17º Congreso del Partido Comunista Chino (PCCh), un acontecimiento reconocido para llevar una medida extrema de seguridad pública por las autoridades. Pero la situación del Tíbet siempre es particular y Radio Free Asia (RFA) reproducía recientemente que el PCCh estaba viviendo una situación de confusión interna dentro del partido.

Según una nota interna de la que RFA consiguió copia, el PCCh vuelve a discutir la lealtad de ciertos miembros de su ala tibetana. “Existe todavía un pequeño número de elementos disidentes en nuestro partido cuyo empeño a sus ideales, a sus creencias y a su posición política es vacilante”.

Algunos de ellos habrían sido expulsados del partido y retirados de sus funciones por haber gritado en público: “¡Vida larga al Dalai Lama!” o “¡Viva el Tíbet libre!”.

Estos actos de resistencia hicieron que el gobierno lanzara una campaña de “reeducación” llevada a cabo por el ejército, pretendiendo quebrantar la voluntad y la creencia de los refractarios. Estos últimos “serían forzados por escoger entre la República Popular China o el Dalai Lama”.




http://www.lagranepoca.com/articles/2007/11/09/1435.html







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