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El poder de la mente, parte II

La conexión inherente de la mente y el cuerpo, como sugiere la sabiduría antigua y la ciencia moderna, es la existencia de alguna inefable fuente – entidad, energía o conexión – que abraza todo y nos afecta a todos


Por Patricia A. Muehsam, M.D. – Especial para La Gran Época
07.11.2007 11:09


Practicantes de Falun Dafa (milenaria disciplina de refinamiento de mente y cuerpo) meditando. (Minghui.org)

Antes del advenimiento del imperio farmacéutico, con su vasta oferta de nuevas curas para nuestras fallas físicas, los médicos eran sanadores consumados. Voltaire describió nuestro rol como aquel del animador; mantener al paciente animado el tiempo suficiente para que la naturaleza pueda hacer su trabajo de sanar. Sir William Osler, considerado uno de los padres fundadores de la medicina alopática occidental, sostenía que era más importante conocer al paciente que tenía la enfermedad, que conocer qué clase de enfermedad tenía el paciente.

Sin embargo, la medicina alopática occidental no está en el negocio de curar. Más bien, es un sistema de cuidado de la enfermedad. Por su naturaleza, nuestro modelo de medicina alopática occidental no solo enferma a la gente sino que las mantiene enferma. De hecho, su enfoque sobre las enfermedades crónicas no cura ninguna de ellas. Los farmacéuticos meramente suprimen los síntomas interfiriendo con el verdadero y natural mecanismo del organismo humano. Los escépticos y aquellos quienes adoptan nuestro paradigma biomédico dominante, relegan las curas inexplicables al reino del placebo o quizás a un diagnóstico inicial incorrecto. De hecho, ellos están ignorando el mediador más poderoso para curar: la mente, intención, conciencia.

Todos estos ancestrales conceptos, alguna vez perdidos, están ahora buscando resurgir con el advenimiento de los descontentos pacientes y científicos que buscan la verdad. Estos científicos son los farmacólogos, toxicólogos experimentales e inmunologistas que hacen investigación en bajas dosis para apoyar la veracidad del fenómeno homeopático. Ellos son los médicos e ingenieros mencionados anteriormente. Ellos son los parasicólogos y psiconeuroinmunologistas, que dan crédito al concepto de que la mente afecta la materia y la mente afecta el cuerpo.
Ellos son los médicos y otros investigadores de mente abierta que llevan a cabo investigaciones sobre el poder de la oración y sobre el fenómeno curador.

Algunos ejemplos de cómo nuestras mentes pueden afectar nuestra salud incluyen lo siguiente: el pensamiento positivo bajó los niveles de azúcar en sangre en los diabéticos, disminuyó los ataques de asma, redujo los síntomas de colitis y mejoró la función inmune en individuos infectados con VIH1,2. No solo pueden nuestros pensamientos afectar nuestros cuerpos, sino también nuestros pensamientos pueden afectar a otros. Numerosos estudios han demostrado la eficacia clínica de la oración; más notablemente el efecto positivo de la oración en pacientes en unidades de cuidado coronario3.

Además de este concepto de la conexión inherente de la mente y el cuerpo, como sugiere la sabiduría antigua y la ciencia moderna, es la existencia de alguna inefable fuente-entidad, energía o conexión—que abraza todo y nos afecta a todos. Las tradiciones de curar alrededor del globo aprovechan esta fuente como un conducto para sanar.

A pesar de que nos deleitemos en reconocer esta ancestral sabiduría, y seamos alentados por que el continuamente creciente campo de la medicina complementaria y alternativa que da apoyo a la idea de la medicina mente-cuerpo, todavía estamos perdiendo el vínculo. Hasta que podamos darnos cuenta que la mente es más poderosa que las moléculas, que los farmacéuticos y que podemos aplicar este concepto para de verdad curar nuestros cuerpos, no estamos entendiendo todo el potencial que yace dentro de cada uno de nosotros.

En las partes 3 y 4, serán discutidas técnicas para dominar los poderes de nuestras mentes, para sanarnos a nosotros mismos e incluso para afectar situaciones y circunstancias en nuestras vidas.

 

Referencias:

1. Talbot, M. The Placebo Prescription. The New York Times Magazine; 9 de Enero de 2000: http://www.nytimes.com/library/magazine/home/20000109mag-talbot7.html.
2. Antoni, M.H. Psychosocial stressors and behavioral interactions in gay men with HIV infection. Int. Rev Psychiatry: 1991;3:383-399.
3. Astin, J.A., Harkness E., Ernst E. The efficacy of "distant healing": a systematic review of randomized trials. Ann Intern Med 2000;132:903-909.
La Dra. Muehsam es una médica holística que practica en la ciudad de Nueva York.