Después del desacuerdo entre el gigante francés alimenticio Danone, y Wahaha su compañero chino de bebida, por la vuelta de Schneider Electric, generara un grave conflicto con su más grande competidor chino, la sociedad Chint; el grupo francés de equipos eléctricos perdió un juicio por violación de la propiedad intelectual el último 30 de septiembre. La Corte Popular de Wenzhou de la provincia de Zhejiang, lo condenó a pagar la suma de 335 millones de yuanes, es decir, más 31 millones de euros, en concepto de daños y perjuicios a Chint.
Instalado en China desde hace más de 20 años y después de haber creado su primera empresa en el norte del país, en la ciudad de Tianjin, Schneider Electric realiza actualmente cerca del 6 % de su volumen de negocios a nivel mundial en China. El grupo francés es muy plagiado en ese país, dónde ya ha ganado varios procesos judiciales en contra de productores locales. Esta vez, el asunto concierne a 5 modelos de equipos de disyuntores miniaturas C65, concebidos en Francia hace 10 años por Schneider Electric y fabricados en su fábrica de Tianjin, para lo cual no había tramitado patente en China.
Según el tribunal de Wenzhou, en la costa este del país, la tecnología de estos productos de baja tensión es aplicada en el país por el Chint Group, y Schneider habría robado el diseño de estos productos.
Después de haber contemplado una aproximación con Chint, Schneider prefirió crear una co-empresa al 50% de participación con Delixi, una empresa rival de Chint. Delixi Group es uno de los líderes locales en la distribución eléctrica en China. El acuerdo de colaboración entre los dos grupos, Schneider-Delixi, ha sido firmado en diciembre de 2006 y recibido al fin la aprobación reglamentaria de Beijing el pasado 16 de octubre.
Al ser fundado Delixi por un antiguo miembro de Chint, a manera de réplica, Chint acusó entonces a Schneider Electric de falsificación. Nan Cunhui, de 46 años de edad, dueño de Chint desde 1995 y próximo al poder del régimen comunista de Beijing, gozando de su estatus como delegado en la Asamblea Nacional del pueblo desde el 1998, hizo presión para ganar su proceso haciendo campaña sobre las “finalidades monopolísticas” del grupo francés sobre el mercado de equipos eléctricos en baja tensión.
Según AFP, Schneider indicó que él mismo había demandado a la sociedad Chint en China y en el extranjero por falsificación. “Schneider Electric es el líder mundial de esta tecnología, discutimos esta decisión”, ha declarado Guido Dufraisse, director de las operaciones de Schneider Electric en China.
El episodio de Schneider alarga así la lista de las empresas occidentales enfrentadas con los azares jurídicos en China. En un contexto donde los grupos extranjeros en China tienen dificultades para hacer respetar allí su propiedad intelectual, y donde el sentimiento nacional chino crece en potencia paralelamente al crecimiento económico del país, la condena de Schneider por falsificación corre el riesgo de sentar jurisprudencia en otros procesos corrientes.








