Para el abogado canadiense de derechos humanos y profundo conocedor del Holocausto, David Matas; los derechos humanos no solo escapan del dominio de los especialistas, sino que pertenecen a cada uno de nosotros. Judío y defensor adicto de las sociedades oprimidas, el Sr. Matas saca la inspiración de sus propias raíces. “Cuando era niño, sufrí las consecuencias del Holocausto y siempre he querido hacer algo por esto”.
“Mi implicación en la materia de los derechos humanos era un medio para llegar a ello”, cuenta este diplomado de la Universidad de Oxford, de 64 años de edad, que durante los últimos 40 años ha trabajado, entre otras cosas, por los derechos de la mujer colombiana, la kurda y la nigeriana. Durante este último par de años, ha iniciado diversas actividades para acabar con la persecución de los practicantes de Falun Gong en China. “Lo que trato de hacer, es sacar fruto del Holocausto y aplicarlo como una herencia dedicada a las víctimas del Holocausto”, añade.
Entonces, ¿por qué un judío emprendería la misión de defender los derechos de millones de personas en China? La respuesta, dice, es simple: “porque todos somos seres humanos”.
“Por lo que veo, a Falun Gong, se le acusa de beatería. Si usted presta atención a esto, observará que se trata de un prejuicio contra el grupo. Si este género de cosas se dijera contra los grupos de víctimas más tradicionales como son los judíos o los negros, la gente se sublevaría inmediatamente, pero me quedo estupefacto por el modo en que la gente se muestra insensible cuando se lanza un juicio contra un grupo al cual no se le trata con familiaridad”, comenta el Sr. Matas, refiriéndose a la disciplina espiritual que proviene de antiguas tradiciones budistas y taoístas, pero que sufre una severa represión desde 1999.
Atravesar las fronteras
Nombrado “personalidad del año” en 2006 por Brotherhood Interfaith Society en Canadá, el Sr. Matas sabe cómo ir más allá de las fronteras religiosas, étnicas o hasta geográficas.
Durante el último año, ha viajado a más de 40 países. Ha hablado con más políticos que si fuera un diplomático y ha dado cientos de entrevistas a medios de comunicación a través de Europa, América, Asia y Oceanía. Su fin es simple: poner fin a las sustracciones de órganos de practicantes de Falun Gong en China. Calificó este crimen de una “nueva forma del dolor” después de haber compilado un informe independiente sobre las alegaciones con la ayuda de un antiguo amigo que es el político que ha ocupado más tiempo un escaño en la cámara de representantes canadiense, David Kilgour.
El informe revisado de 61 páginas, titulado “Cosecha Sangrienta”, ha sido publicado en enero de este año. Después de meses de investigación, incluyendo llamadas clandestinas a hospitales chinos y conversaciones con numerosos testigos, el equipo canadiense concluyó que miles de practicantes de Falun Gong eran y están siendo asesinados para sustracciones de partes de su cuerpo, a fin de servir al mercado lucrativo de órganos en China.
El Sr. Matas expresó claramente que no practicaba Falun Gong, que jamás ha estudiado las enseñanzas de Falun Gong y qué es fiel a su herencia judía. Sin embargo, está escandalizado por la falta fundamental de libertad de creencia en China. “Para mí, lo que son me importa poco. Tienen una creencia y deberían ser libres de hacer y de creer lo que quieren así como de practicar esta creencia”.
Chivos expiatorios emisarios de la sociedad
Entonces, por qué el gobierno chino se ensaña con personas inocentes que no hacen nada más que practicar ejercicios y meditar, más que con cualquier otro grupo, pregunta el Sr. Matas. La respuesta, dice, NO se encuentra entre las víctimas, sino entre los perseguidores.
Para comprender el antisemitismo, debemos mirar a los antisemitas, no a los judíos, explica. “Comprender la persecución de Falun Gong no requiere el conocimiento de Falun Gong, sino que hace falta un análisis del Partido Comunista Chino”. Y añade, “el régimen debe tener un chivo expiatorio que pueda censurar todas sus desgracias”.
De la misma manera que en la dictadura nazi los judíos fueron los chivos expiatorios, los practicantes de Falun Gong son diabolizados por el régimen comunista chino. Según el Sr. Matas, esto ya es suficiente para levantarse y decir que el régimen chino es NO apto para celebrar los Juegos Olímpicos de 2008.
“Los practicantes de Falun Gong, así como varios otros, no pueden participar en las competiciones de deportes olímpicos, ni pueden entrenar a los atletas olímpicos, incluso, tampoco pueden sentarse en las gradas para mirar los Juegos. Este deterioro de la situación ante la aproximación de los Juegos, abre un espacio a una llamada comprensible para su boicoteo”.
Sin embargo, la lucha por Falun Gong no se acaba con las sustracciones de órganos, afirma el Sr. Matas. “Más allá de las sustracciones de órganos, querría ver el fin de la persecución de Falun Gong. Más allá de esto, querría ver el fin del reinado del Partido Comunista en China. Más allá de esto, querría ver el fin de todas las violaciones de derechos humanos en el mundo…”.








