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Carta abierta en respuesta al acuerdo sobre trasplante de órganos de la Asociación Médica China

Dirigida a la Asociación Médica Mundial, importantes personalidades relacionadas con la comunidad médica y de derechos humanos, expresan su preocupación de encontrar una solución definitiva a la situación de la sustracción forzada de órganos en China


La Gran Época
04.11.2007 14:08

Hon David Kilgour (D) y David Matas (I), autores del Informe sobre alegatos de extirpación de órganos a practicantes de Falun Gong en China. (Matt Hildebrand/La Gran Época)

El reciente acuerdo entre la Asociación Médica Mundial (AMM) y la Asociación Médica China (AMC) de poner fin a la fuente de órganos proveniente de prisioneros en China, excepto por prisioneros que donen sus órganos a sus parientes cercanos, es bienvenido. Estamos complacidos de ver que el acuerdo cubre a todos los prisioneros y no sólo a los prisioneros sentenciados a muerte. Esta amplia terminología significa que, en principio, el acuerdo abarca también a los practicantes de Falun Gong que están presos pero sentenciados a nada. Esto aun no disipa todas nuestras preocupaciones.

A. La AMC no es una entidad gubernamental. Su promesa de evitar la fuente de órganos de prisioneros indica la buena voluntad de algunos de los doctores médicos chinos. Sin embargo, no es vinculante con el gobierno. La AMC no puede tomar decisiones por el gobierno. El gobierno establece las reglas para las asociaciones y no viceversa. La práctica de obtener órganos de los prisioneros, ya sea prisioneros sentenciados a muerte o practicantes de Falun Gong, era y es tolerada por el gobierno chino. Sólo el gobierno chino es quien puede detener esta práctica.

B. Incluso, si hubiese sido el gobierno de China el que hubiera entrado en acuerdo en lugar de la AMC, es cuestionable si el acuerdo será efectivo. A través del tiempo, el gobierno chino ha emitido varias leyes y regulaciones prohibiendo la venta de órganos sin el consentimiento de la fuente. La misma repetición de tales leyes es una evidencia de que aquellas leyes no son efectivas.

El gobierno chino ha tenido una historia de duplicidad en este campo. Un ejemplo es el caso del doctor Wang Guoqi. El 27 de junio de 2001, el doctor Wang Guoqi testificó ante el Subcomité de Operaciones Internacionales, Organización, Democracia y Derechos Humanos del Congreso de los EEUU, que los órganos para trasplantes provenían de los prisioneros. El gobierno chino lo llamó mentiroso. Esta situación se mantuvo hasta el 2005 cuando, por primera vez, las autoridades chinas admitieron públicamente que ellos en realidad cosechaban órganos de prisioneros.

C. Liu Zhi, del departamento internacional de la AMC, comentó que el acuerdo con la AMM no tiene efectos legales. Él expresó la esperanza de que el acuerdo influencie a los 500.000 doctores y decidores gubernamentales chinos. Esta declaración, según nuestra perspectiva, minimiza el efecto que pueda tener el acuerdo.

Como mínimo, la AMC puede insistir en que sus propios miembros obedezcan los términos del acuerdo como una pre condición para continuar con su membresía en su asociación. El hecho de que la AMC no haya hecho esto, indica menos que un apoyo incondicional al acuerdo.

D. El acuerdo no aborda los temas de responsabilidad y pruebas de estándares. En muchos casos en China, los médicos son provistos de órganos e informados de la fuente, pero no determinan independientemente si lo que le han informado acerca de la fuente es o no preciso. En cuanto a esto, el Código de Conducta Profesional del Consejo Médico de Hong Kong es instructivo. Uno de los principios es que “si hay dudas” sobre si el consentimiento es otorgado libre y voluntariamente por el donante del órgano, el profesional no debería tener nada que ver con la donación.

Un segundo principio es que la responsabilidad recae sobre el profesional del trasplante para determinar el status del donante. El profesional no actúa éticamente si él o ella no realizan una pesquisa o lo hacen superficialmente. El profesional del trasplante, después de investigar, debe estar satisfecho más allá de cualquier duda antes de participar en una operación de trasplante, de que el consentimiento fue otorgado libre y voluntariamente por el donante.

El acuerdo con la AMC no significaría mucho si los médicos de la AMC reivindicarán su respeto por el acuerdo simplemente por tornar ojos ciegos a las prácticas alrededor de ellos. El acuerdo necesita asegurar que los profesionales del trasplante chinos están respetando la sustancia del acuerdo tanto como su forma.

E. No se ha establecido un sistema de verificación que determine si se mantiene o no el acuerdo de la AMC. Tal sistema de verificación necesita de formas independientes del gobierno chino y de la misma AMC. Debe haber documentación trasparente de las fuentes de órganos usadas por los doctores de operaciones de trasplantes de la AMC. La AMC debería permitir el acceso a la AMM y organizaciones de derechos humanos tales como Amnistía Internacional y Human Right Watch, tanto como a las organizaciones internacionales de abogados de derechos humanos, los números de trasplantes que involucran a miembros de la AMC, nombres de donantes y nombres de parientes cercanos quienes podrían recibir los trasplantes de los prisioneros. Lamentablemente, en estos momentos en China, no hay información públicamente disponible sobre los números de convictos sentenciados a muerte y ejecutados. Esta información debería estar disponible públicamente. Uno podría pensar que eso podría ser una tarea simple, ahora que la Corte Suprema del Pueblo en Beijing debe aprobar todas las sentencias de muerte. La AMC debería pedir al gobierno de China que dispusiera de esta información.

F. En China, la cirugía de trasplantes es imprescindible para financiar la profesión médica y los hospitales. Una disminución dramática en cirugías de trasplantes impondría un sustancial peso financiero en el sistema de salud. Sin el aumento de fondos del gobierno para el sistema de salud, es poco probable que los hospitales cesen de contar en las cirugías de trasplantes para obtener sus fondos. Aunque las fuentes de órganos y los pagos de órganos son conceptualmente diferentes, están de hecho vinculados. La necesidad de fondos obliga a los doctores y a los hospitales a aumentar el número de trasplantes y a usar las fuentes históricamente disponibles: los prisioneros.

El acuerdo de la AMC no incluye a los doctores que no son miembros de la AMC. En especial, no vincula a los médicos militares que no son miembros de la AMC o a los hospitales militares. Sin embargo, los receptores de órganos relatan que los médicos militares y hospitales militares, están en gran medida relacionados con la cirugía de trasplantes.

H. El acuerdo con la AMC no cambia la infraestructura china para los trasplantes de órganos. China todavía no cuenta con un programa público de donaciones de órganos. Aún no existe una ley que permita que la fuente de donación de órganos provenga de donantes por muerte cerebral pero con un corazón que aún late. Según el vice ministro chino de salud Huang Jiefu, ~95% de todos los órganos para trasplantes provienen de prisioneros. La implementación del acuerdo con la AMC, con la carencia de un sistema de donación de órganos y de una ley de muerte cerebral, significaría que los órganos para trasplante en China sería casi inexistente, un resultado poco probable.

I. El mero hecho de que el trasplantado es un miembro cercano de la familia del prisionero, no significa automáticamente que el prisionero haya consentido libremente su donación. Nuestra preocupación sobre esta excepción aumenta por el hecho de que la gente en China puede ser sentenciada a muerte por una amplia variedad de crímenes políticos y económicos. Estamos conscientes de que esta excepción se encuentra en las Políticas de la Asociación Médica Mundial sobre Donaciones de Órganos Humanos. Sin embargo, no se encuentra en los principios éticos de la Sociedad de Trasplantes. Desde nuestra perspectiva, la prohibición sin excepción, la cual ha sido adoptada por la Sociedad de Trasplantes, es preferible a la prohibición con la excepción de los miembros cercanos de la familia adoptada por la Asociación Médica Mundial. El caso de China destaca la razón por la cual esta excepción es problemática.

Destacamos la declaración del ex presidente de la AMM, Dr. Yoram Blachar, quien dirigió la delegación de la AMM a China, que las diferencias entre los dos lados persisten. Impulsamos a que la AMM continúe presionando a la AMC en este tema, hasta que esta espantosa práctica en China de asesinar prisioneros por sus órganos cese completamente.

 

Atentamente,

Torsten Trey, MD

Director Presidente de Doctores en Contra de Cosecha Forzada de Órganos (DAFOH sigla por su nombre en inglés)

David Matas y David Kilgour, JD

Co-autores del informe Cosecha Sangrienta

Theresa Chu, Carlos Iglesias, Terri Marsh, JD

Directores Ejecutivos

Fundación de Abogados de Derechos Humanos (HRLF por su nombre en inglés)