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La economía sumergida prospera en el mundo entero

Más del 50% de latinoamericanos, 78% de africanos (sudafricanos incluidos), 65% de asiáticos, excepto los del sector de agricultura, trabajan en el llamado mercado negro


Por Heide B. Malhotra – La Gran Época
27.10.2007 10:12


Un mercado de verduras en el exterior, al margen de impuestos y reglamentos. (Foto: Guang Niu/Getty Images) )

La economía sumergida gira generalmente en torno a las empresas que incumplen las leyes de un país, no pagan impuestos, se niegan a ofrecer ventajas a los empleados, no respetan ningún reglamento relativo a las condiciones de trabajo, condiciones de salubridad o condiciones de seguridad y violan las patentes y las reglas de los derechos reservados internacionales. Esta economía incluye a pequeños comercios, quioscos de periódicos, vendedores ambulantes, pequeñas sociedades de construcción o pequeños talleres de reparación de coches. Incluye también a un número de individuos independientes tales como personal de limpieza, cuidadores de niños, jardineros, conductores, etc.

Estas estadísticas recientes publicadas por el Banco Mundial y el Centro Internacional de Investigaciones para el Desarrollo (IDRC), representan solamente estimaciones de este mercado informal ya que el caso es difícil de evaluar precisamente por su amplitud. IDRC indicó que si fuera posible reunir datos efectivos de India, China o de otros países del Sudeste asiático, el porcentaje estimado de los obreros que trabajan en este tipo de mercado “negro”, sería más elevado.

Según una estimación hecha en 2002 por Mujeres en Empleo Informal Globalizando y Organizando (WIEGO), un estudio de investigación con fines no lucrativos, realizado por la Universidad de Harward, señala que más del 90 % de la mano de obra en India era de trabajadores pertenecientes al mercado informal.

Aunque este resultado subraya la existencia de la economía sumergida en las regiones donde la mayoría de la población es pobre, nada permite concluir que este mercado no existe ni en Norteamérica ni en Europa. Las evaluaciones sugieren que el 30 % de trabajadores en Estados Unidos y el 25 % en Europa son partícipes de este mercado paralelo al mercado oficial, como por ejemplo los obreros de sustitución, el personal de mantenimiento doméstico o profesores privados.

Una oferta de mercado cubierta rápidamente

La economía sumergida es un hueco que escapa del fisco y de la vigilancia de las autoridades gubernamentales. WIEGO llama a estas personas que trabajan en negro, los "trabajadores de la pobreza". El grupo más grande que engloba este mercado informal está entre los trabajadores inmigrantes, seguido por los vendedores ambulantes según datos de WIEGO. "El sector de la economía sumergida está constituido por microempresarios que eligieron actuar de esta manera, a fin de evitar costes, tiempo y obligaciones de registro formal", indica Hernando de Soto, economista peruano.

Si hay un mercado para un producto o servicio, el hueco será cubierto rápidamente. Los productos ofrecidos por estas empresas que funcionan así, cuestan a menudo menos que el de sus colegas reglamentariamente establecidas, debido al ahorro de gastos de funcionamiento y de pago de impuestos.

Otros sin embargo, deducen de que debido a la no existencia de reglamentación de la actividad de estas empresas, la calidad de sus productos o de sus servicios puede ser inferior. Por otra parte, los vendedores ambulantes latinoamericanos, y muchos conductores en India o China, han formado asociaciones comerciales. Así, los vendedores ambulantes de México formaron en 1982 una unión llamada FNOTNA (Federación Nacional de Organizaciones de Trabajadores No Asalariados), y los vendedores ambulantes de Nicaragua también formaron una Confederación de Trabajadores por Cuenta Propia.

Empresarios a escala reducida

Los mercados negros existen debido a lo que los economistas llaman unas imperfecciones del mercado. Una de las primeras razones de su existencia es que las personas que pertenecen a ese colectivo de beneficios débiles, se limitan a comprar alimentos y otros productos, pero la inmensa mayoría de las empresas establecidas no quieren entrar o funcionar en ese sector de pequeñas ganancias, porque los beneficios no son suficientes. Según algunos estudios realizados sobre la economía sumergida, las actividades empresariales de este mercado prosperan sobre todo en los países donde los impuestos son elevados, los sistemas legales débiles de aplicación y una gran proporción de pobreza entre sus habitantes. Sin embargo, la realidad es que las empresas implicadas en la economía sumergida prosperan tanto en los países ricos como en los pobres.

En la inmensa mayoría de los países latinoamericanos, "los reglamentos, las leyes apremiantes del trabajo y el laberinto administrativo hacen que los medios para resolver los asuntos en América Latina sean más difíciles para las empresas que respetan las leyes", dice Roberto Fantoni de la oficina de McKinsey de Sao Paulo en Brasil. Para crear una actividad empresarial en Brasil, se necesita por término medio 152 días, o sea, tres veces más de tiempo que en cualquier otro lugar del mundo. Obtener un permiso para construir y levantar un almacén lleva 460 días, mientras que por ejemplo en Estados Unidos, la media es entre 5 y 69 días. Registrar una empresa en Nigeria, lleva 21 días, mientras que en Finlandia solo lleva 3 días. Por término medio, los acreedores de las empresas ubicadas en India reciben 13 céntimos por cada dólar, mientras que en Japón, reciben por término medio 90 céntimos por dólar.

La economía sumergida existirá mientras los reglamentos y los costes para crear y hacer funcionar una actividad empresarial "asfixian a las empresas particulares" declara Soto. En los países de América del Sur, países asiáticos y africanos, las sociedades establecidas legalmente siempre acuden a empresas que funcionan dentro de la economía sumergida.

Miguel Angel Centeno y Alejandro Portes, profesores de la Universidad de Princeton, subrayan en el estudio denominado “La economía sumergida en la sombra del Estado” que las empresas terminarán encontrando ideas y medios para desbaratar las leyes y los reglamentos. Estas empresas cederán una gran parte de su trabajo a pequeñas empresas sumergidas en el mercado negro por medio de subcontratos.

Querer pagar al contado para un trabajo efectuado a fin de reducir los costes, es un fenómeno común en América del Norte tanto como en Asia, en África o en América latina, según el libro “La economía sumergida de los pobres urbanos” de Sudhir Alladi Venkatesh, profesor en la universidad de Colombia. El pobre de América estableció una economía sumergida próspera basada en asuntos de dinero por acuerdos verbales y otras formas, que no son fácilmente demostrables, sugiere Venkatesh después de haber frecuentado los guetos de Chicago y de Nueva York. "Los establecimientos subterráneos abastecen una espina dorsal para todos los aspectos de la empresa local, con préstamos y créditos para la publicidad", dijo Venkatesh en su libro.