Cuando los trabajadores de la compañía Metales Fuxin en Tongling, China exigieron al dueño que cumpliera con su promesa de entregar las viviendas que ellos ya habían pagado, se encontraron con una banda de matones que ferozmente los atacó con diversas armas. El incidente dejó dos muertos y catorce personas severamente heridas. Este ataque encendió la furia de miles de trabajadores que marcharon por la ciudad de Tongling en forma de protesta. Un gran número de policías fueron desplegados para mantener la situación bajo control.
Las autoridades locales están censurando activamente la información sobre este asunto; los anuncios en foros de internet han sido eliminados rápidamente. Cuando La Gran Época contactó a un periódico local por teléfono, ellos explicaron que habían recibido quejas de los trabajadores el día de la golpiza, pero las autoridades no habían permitido la publicación de ésta información. Un moderador de un foro de Internet dijo que recibió la orden de eliminar cualquier anuncio relacionado con el incidente.
Trabajadores golpeados a muerte, miles salen a las calles
Un testigo que se negó a dar su nombre brindó detalles a La Gran Época: “El dueño de la fábrica contrató alrededor de doscientos matones fuera de la ciudad. Todos usaban cascos y lentes de sol, y se rumorea que tienen historiales mafiosos. Cargaban con palas, rastrillos, tubos de hierro, y martillos. Estaban golpeando a los trabajadores como locos. Dos trabajadores murieron y catorce fueron llevados al hospital para ser tratados de emergencia”.
“Alrededor del mediodía del 26 de septiembre, docenas de trabajadores fueron a la fábrica a pedir una solución al asunto de las casas colectivas”, dijo Wong, un trabajador de la fábrica. “Cuando estaban a 45 metros de las puertas de la fábrica, 200 hombres armados salieron de la nada y comenzaron a golpear a cualquiera que veían. Hasta estaban golpeando mujeres y ancianos. Los policías estaban parados como a 10 metros, pero simplemente se quedaron allí observando. Dos trabajadores fueron golpeados hasta la muerte, y muchos más fueron heridos”.
“El resto de los trabajadores se llenó de ira cuando escucharon sobre esto”, agregó Wong. “La ira y frustración que se había estado acumulando con el tiempo explotó. El 27 de septiembre, todos marcharon por Changjian [una calle importante en Tongling] dirigiéndose hacia el centro de la ciudad. Llevaban banderas y gritaban cosas como, ¡Entreguen a los asesinos!, ¡Las vidas perdidas serán pagadas con sus vidas!, ¡Queremos a nuestros compañeros de trabajo de vuelta!, ¡Devuélvannos a nuestros compañeros de trabajo!, ¡Sangre por sangre!, y ¡Los asesinos deben ser castigados! Las intersecciones más importantes fueron bloqueadas por la protesta, y la gente que observaba la manifestación apoyaba igualmente a los trabajadores”. Los manifestantes comenzaron a dejar el área sólo después de que las autoridades vinieran y dijeran que la situación se resolvería.
Pero hasta la fecha, no se ha hecho nada para solucionar las quejas de los trabajadores. “Todavía no han resuelto el problema. Tal vez esta situación se alargará aún más”, agregó Wong.
La Gran Época contactó al Hospital Popular de Tongling, y un doctor confirmó que habían ingresado al hospital más de una docena de trabajadores de la fábrica heridos ese día, y además dijo que individuos gravemente heridos fueron puestos en la unidad de cuidados intensivos. Sin embargo, el departamento de policía de Tongling ha negado que tal confrontación si quiera haya sucedido. Nadie respondió las llamadas ni en la fábrica de metales ni en la sede del gobierno de la ciudad.
Un trabajador de la fábrica llamado Du explicó que Metales Fuxin de Tongling se estableció en 1970, y que en ese entonces el estado era dueño de la fábrica. “Los trabajadores perdieron todos sus beneficios y la seguridad de su trabajo luego de que la fábrica fue vendida. Los beneficios que quedaban fueron eliminados gradualmente por el dueño y el gobierno a través de lo que ellos llaman ‘reforma’. Su ‘reforma’ significa trabajar juntos para quitarnos nuestro dinero”.
“En ese entonces la fábrica le cobró a cada uno 50 mil yuanes (US$ 6.500) por las viviendas colectivas y prometieron mejorar la situación. Desde ese momento nada se ha hecho para cambiar las cosas. Esta golpiza es aparentemente una colaboración entre el dueño de la fábrica, el gobierno y los mafiosos. No veo que este problema esté resolviéndose”, concluyó Du.
El gobierno silencia a los medios de comunicación
Informantes le dijeron a La Gran Época que la fábrica definitivamente tiene algún tipo de conexión con el gobierno local, por que después del incidente, el gobierno local trabajó muy duro para encubrirlo. Pudieron silenciar a los medios de comunicación y cerrar los foros de internet.
Contactamos también al periódico local por teléfono, y dijeron directamente que habían recibido quejas de los trabajadores el día de la golpiza, pero el supervisor del periódico no permitía que las noticias fueran publicadas.
“Los foros de internet no dejaban que nadie publicara nada respecto a este asunto”, dijo Wong. “Cada vez que se publica algo lo eliminan en menos de diez minutos, así que pueden ver cuanto esfuerzo están poniendo para encubrir esto. Un administrador de un foro dijo que tenía órdenes de prevenir que este tema apareciera. Cualquier cosa relacionada con esto debe ser eliminada completamente”.
“Muchos oficiales del gobierno están siendo sobornados por el dueño de la fábrica”, agregó Wong. “Por eso es que están encubriendo este asunto. Nadie a nivel provincial se atreve a interferir con esto. Pero aún cuando puedan censurar Internet, no puedan prevenir que la gente hable. Estas noticias se están esparciendo rápidamente de boca en boca. No pueden cubrir esto completamente”.









