Investment Corp de China, una sociedad de inversión estatal para negocios fue abierta oficialmente. De acuerdo con diferentes informes, el organismo será responsable de manejar y mejorar las rentabilidades de los 200 mil millones de dólares de reservas en divisas del régimen. Según anunció Wang Ercheng, ministro de la organización del Comité Central del Partido Comunista durante una conferencia de prensa, los directores de la compañía serán el ex viceministro de Hacienda Lou Jiwei y el ex vicepresidente de la Asamblea Nacional para la reserva de seguridad social Gao Xiqing.
Inversión internacional agresiva
De acuerdo con un informe de la BBC de mayo, China gastó 3 mil millones de dólares por un 9,9 por ciento de las acciones en el grupo de Blackstone; y en julio, al unirse con propiedades de Temasek de Singapur y el Banco de Desarrollo de China (un banco de política estatal) gastó otros 3 mil millones de dólares por un 5 por ciento de las acciones del tercer prestamista más grande de Gran Bretaña, Barclays. Se comenta que la compañía está planeando invertir en Billiton de BHP para poder asegurarse un lugar en la industria de manejo de recursos de energía del mundo.
Se incrementan las preocupaciones de los gobiernos extranjeros
Las recientes transacciones del Sovereign Wealth Funds chino (SWFs) ya han llamado la atención de países europeos y de América. La canciller alemana Angela Merkel comentó que SWFs a menudo es manejada con motivos políticos. Aunque generalmente conocido por su compromiso de libre mercado, Merkel dijo que su gobierno estaba mirando las medidas de “proteger” compañías alemanas de las tomas de posesión extranjeras por SWFs, especialmente de China, Rusia y los Estados del Golfo. De acuerdo con un informe del Financial Times, Washington ha pedido al International Monetary Fund y al World Bank que establezcan una clave de buena práctica para SWFs. Debido al enorme superávit de la balanza comercial, las reservas de China, han superado a las de Japón, excediendo en 1,33 trillones de dólares a finales de junio, mientras que la tasa de inflación china se disparó en 10 años, el índice de precios al consumidor llegó a un 6,5 por ciento en agosto. China tiene que invertir fuera del continente para relajar su presión inflacionaria, como así también la presión de revalorizar su yuan.









