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Una canciller “sin pelos en la lengua”

A pesar de las presiones del régimen chino, Ángela Merkel, reclamó mejoras en los derechos humanos durante una visita a China. Fue elogiada por recibir al Dalai Lama y apoya abiertamente la antorcha de derechos humanos


Por Álvaro Colombres – La Gran Época
07.10.2007 09:10


Ángela Merkel, primer mandataria alemana. (Andreas Rentz/Getty Images)

A fines de agosto pasado, la primer mandataria alemana, Angela Merkel, visitó China. Para sorpresa de las autoridades chinas, Merkel continuamente sacó a colación el tema de los derechos humanos y se entrevistó con periodistas disidentes. Además de mostrar humildad, su correcta manera de actuar dejó una profunda lección a los funcionarios chinos.

Cuando visitó la ciudad de Nanjing, estaba programado que Merkel se hospedara en la suite presidencial del Hotel Galaxy de Sofitel en Nanjing. Sin embargo, rechazó el lujoso hotel para quedarse en una habitación estándar que costaba el 20% del precio de la suite que le habían reservado especialmente.

De igual manera, el desayuno en el banquete administrativo en el salón especial para VIPs que estaba dentro de la agenda de Merkel, tampoco la tuvo presente; en vez, la primer mandataria cenó en el hotel junto con la gente común, incluso en el mismo restaurante del hotel se negó a recibir el servicio especial y eligió comer lo convencional. También la vieron recoger un pedazo de pan que cayó de la mesa al suelo.

Aunque a los chinos sus acciones los dejaron sin habla, los alemanes no encuentran nada extraño el actuar de su mandataria. Merkel es conocida por hacer cola en el supermercado junto con la gente común, y por pedir ningún trato especial o privilegios debido a su cargo.

El ejemplar comportamiento de la Canciller alemana se difundió por los medios chinos, y generó que muchos cibernautas comenzaran a elogiar cómo su singular modo de ser expuso el ánimo de despilfarro de los burócratas chinos. Esto es porque cuando los oficiales chinos organizan banquetes, especialmente con fondos públicos, del pago de impuestos, etc., son conocidos por la extravagancia ilimitada de bebidas y detalles costosos. Según las estadísticas, el gasto generado de los fondos públicos por este tipo de eventos alcanza tanto como 79,52 mil millones de dólares anuales.

El ejemplar comportamiento de Merkel conmocionó a las autoridades chinas y les dejó una profunda lección; los funcionarios de los sistemas democráticos de países civilizados no necesitan llevar una vida extravagante, más aun cuando se están usando fondos públicos para hacer esto. La visita de Merkel a China fue más eficiente que una mera crítica realizada al régimen chino, con su ejemplo enseñó el comportamiento propio de un primer mandatario.

Elogios en Alemania

Seguidamente a su visita a China, la Canciller alemana se reunió, recientemente, con el Dalai Lama, a pesar de las presiones y el intento de bloqueo del régimen comunista chino.

“La Canciller reconoce al Dalai Lama como un líder religioso y afirmó el apoyo a sus esfuerzos para asegurar la identidad cultural del Tibet, y por su pedido no-violento de una autonomía religiosa y cultural,” expresó, Ulrich Wilhelm, vocero de Merkel.

Sin embargo, Alemania confirmó su adherencia a la política de una sola China.

Las autoridades chinas declararon que este incidente “daña las relaciones entre China y Alemania”, del mismo que “hería los sentimientos del pueblo chino”.

La decisión de Merkel de abrir las puertas de la cancillería al Dalai Lama cosechó elogios tanto de sus correligionarios como también en las filas de la oposición. El jefe del gobierno regional del estado de Hesse, el democristiano Roland Koch, elogió la decisión de la canciller de otorgar importancia a los problemas relacionados con los derechos humanos y su coherencia en mencionar este aspecto ante los jefes de estado más poderosos del planeta. En una reunión con el presidente de Estados Unidos George W. Bush, la canciller pidió el cierre de Guantánamo; y durante su último encuentro con el presidente de Rusia Vladimir Putin. Merkel denuncio la violación de los derechos humanos y de la libertad de prensa en Rusia.

El jefe del partido Liberal, Guido Westerwelle, por su parte, alabó el coraje demostrado por Merkel y aplaudió la política exterior de Merkel y de su ministro de Exteriores.