Justo antes del inicio del 17º Congreso Nacional del Partido Comunista Chino (PCCh), el régimen chino, bajo la excusa “garantizando la seguridad”, ha comenzado otra ronda de arrestos masivos a practicantes de Falun Gong y de activistas de derechos humanos.
Tal como ha sido revelado por practicantes de Falun Gong en China continental, desde comienzos de septiembre, la Oficina de Seguridad Pública de Beijing ha iniciado un esfuerzo a gran escala para forzadamente secuestrar a practicantes de Falun Gong desde sus hogares y lugares de trabajo. Estos secuestros a gran escala son similares a los que se realizaron el 20 julio de 1999 (comienzo de la persecución del PCCh a practicantes de Falun Gong en China), que fue un esfuerzo planificado y organizado. Beijing tomó el liderazgo en estas series de raptos, y desde entonces se ha extendido a toda China.
Los activistas de derechos humanos en China continental también han revelado que recientemente el PCCh ha reprimido severamente a disidentes políticos, activistas de derechos humanos y manifestantes que han venido a Beijing desde otras áreas. Es más, la conocida villa de manifestantes fue demolida.
Los analistas señalaron que los actuales arrestos a gran escala demuestran la debilidad del régimen del PCCh y la intensa pelea por el poder dentro de sus principales líderes.
Nueva ronda de secuestros a practicantes de Falun Gong
Desde comienzos de septiembre, la Oficina de Seguridad Pública de Beijing, ha secuestrado obligadamente a una gran cantidad de practicantes de Falun Gong desde sus hogares y lugares de trabajo sin un motivo razonable. En algunos casos, ambos esposos fueron raptados, dejando atrás a bebés llorando por su alimento y a pequeños niños que aún asisten a la escuela. Como fue revelado por un practicante de Falun Gong, quien se escapó de sus raptores, esta ronda de secuestros ha correspondido a un esfuerzo planificado y unificado. Todos los practicantes de cierta región, sin importar su profesión o estatus social, y si ya estaban o no bajo fuerte vigilancia, fueron secuestrados.
Un practicante de Falun Gong quien mantuvo su anonimato, dijo que desde el 10 hasta el 13 de septiembre, de cinco a seis practicantes quienes vivían cerca de su casa, fueron secuestrados con la excusa de que la policía necesitaba hablar con ellos.
Ya a comienzos de abril, el Ministerio de Seguridad Pública de China emitió en secreto una notificación que a los practicantes de Falun Gong, personas religiosas y otras 43 categorías de individuos dentro y fuera de China, se les prohíbe asistir a las Olimpíadas de Beijing 2008. En mayo, el Ministerio de Seguridad Pública ordenó reprimir más estrictamente a los disidentes políticos y especialmente a los practicantes de Falun. Gong, quienes por todo el país, fueron puestos bajo vigilancia y están siendo acosados y secuestrados. Ahora, justo antes del comienzo del 17º Congreso Nacional, el PCCh ha comenzado una nueva ronda de raptos a gran escala.
Según Minghui.net , los agentes de seguridad en algunas regiones fueron puerta a puerta para investigar a los practicantes de Falun Gong, y después iniciaron raptos masivos. En la estación de policía de Kaishantun, provincia de Jilin, la policía emitió una orden de que cada oficial de policía debe arrestar 3 practicantes de Falun Gong.
Amplia represión a disidentes
El activista de derechos humanos Liu Anjun publicó una carta en internet diciendo que el gobierno ha comenzado una amplia represión hacia activistas de derechos humamos y demandantes quienes van a Beijing desde otras ciudades y provincias. La represión nunca antes ha sido así de extensa y él mismo teme ser arrestado en cualquier momento.
En una entrevista con La Gran Época, el abogado de derechos humanos Ren Hua dijo que los manifestantes viven en sufrimiento; van a Beijing para exponer la corrupción de sus gobiernos locales, pero son arrestados e incluso sentenciados antes de ser enviados de regreso a sus estaciones locales de policía. Algunos gobiernos los encierran por lo menos por un año, hasta que hayan terminado los Juegos Olímpicos. El régimen está usando todo tipo de formas para reprimir a su pueblo. Durante las entrevistas con La Gran Época, algunos activistas de derechos humanos afirmaron que con la cercanía del 17º Congreso Nacional y de los Juegos Olímpicos, el régimen del PCCh ha llegado a un punto en que está extremadamente nervioso.
Según las noticias de BBC, la villa de manifestantes ubicada en el Distrito Fengtai de Beijing, enfrenta su demolición. A los demandantes se les pidió que se trasladarán del allí antes de mediodía del 19 de septiembre, ofreciendo como excusa que en esa ubicación se construirá una nueva estación de trenes. Pero, muchos creen que la verdadera razón para demolerlo es para echar a patadas a los manifestantes antes del comienzo del 17º Congreso Nacional del PCCh.
Últimamente, algunos usuarios de internet han enviado cartas a La Gran Época, aquí una declaración: “Puesto que durante los Juegos Olímpicos, algunas delegaciones se quedarán en universidades de Beijing, el gobierno ha solicitado a aquellas universidades que instalen centros de supervisión en todos los edificios y en cada sala. La Universidad Normal de Beijing, que está a cargo de ser anfitrión de la delegación de EEUU, ha recibido una orden de terminar las instalaciones de los centros de supervisión antes de la llegada de la delegación de EEUU”.
Liu Anjun, activista de derechos humanos de Beijing, piensa que es un momento muy crítico para el PCCh. El PCCh ha comenzado a perseguir a su pueblo usando las vías que Stalin usó durante el período de comunismo en la Unión Soviética. Con un pueblo chino que se da cuenta del valor de los derechos humanos, el PCCh ha comenzado a temer a su propio pueblo.
Zhang Jie, columnista de La Gran Época, señaló que los amplios arrestos demuestran tanto la debilidad del PCCh como la lucha de poder entre las autoridades de alto nivel. Dijo que cuando en el pasado la facción de Jiang Zemin tenía el poder, usaron al pueblo chino como rehenes para comerciar con la sociedad occidental. Ahora el Ministerio de Seguridad Pública, controlado por Zhou Yongkang, quien es miembro clave de la pandilla de Jiang, está arrestando a practicantes de Falun Gong y a activistas de derechos humanos. Ellos desean usar esto como herramienta para negociar con los actuales lideres del PCCh, dirigidos por Hu Jintao y Wen Jiabao. La “Diplomacia de rehenes” de la época de Jiang ahora ha cambiado a “Política interna de rehenes”.









