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Chocolate, el tesoro del Nuevo Mundo

Las civilizaciones mesoamericanas fueron las encargadas de dar la oportunidad al presente de conocer las bondades del cacao


La Gran Época
02.10.2007 13:40


Son numerosas las leyendas acerca de los poderes de un alimento que decían que animaba al alma a sonreír. El chocolate es una sustancia sobre la que se han vertido gran cantidad de matices y afirmaciones. Se ha especulado con su supuesto carácter adictivo, sobre su influencia en la aparición del acné, sobre sus propiedades curativas e incluso con sus propiedades afrodisíacas.

Lo que no se pone en duda en ninguna de estas innumerables teorías sobre el chocolate, es su delicioso sabor. Una parte muy amplia de la población de todo el mundo se declara apasionada de este dulce manjar, mientras que los recetarios de cualquier país lo incluyen en la elaboración de sus postres. Pero el chocolate no sólo está reservado como remate final, también toma presencia en la lista de entradas y como exótica guarnición en primeros y segundos platos.

La bebida que vino de las «Indias»

Fueron las culturas de un mundo que aún estaba por descubrir, las que celosamente cultivaban el cacao y disfrutaban de su degustación. Las civilizaciones mesoamericanas fueron las encargadas de dar la oportunidad al presente de conocer las bondades de una de las pastas alimenticias más sabrosas que existen. Los olmecas fueron, según un cuantioso número de expertos, los verdaderos artífices del primitivo cultivo del árbol del chocolate.

Las vainas del árbol del cacao eran concebidas por los mayas como auténticos regalos divinos, encontrándose representadas en muchas de las construcciones de piedra que levantaron en honor a sus dioses y también dentro del lenguaje jeroglífico utilizado en los libros que aún se conservan. El estatus que poseía el chocolate estaba claramente ligado a los rituales religiosos y a la posición jerárquica, siendo los reyes y las personas de alta alcurnia las únicas autorizadas a consumirlo. Por otra parte, su empleo médico, era otro de los puntos que acrecentaban su fama, usándose como reconstituyente y como cicatrizante.

Desde la comunidad médica, el reconocimiento del chocolate como algo más que un delicioso manjar llegó mucho antes de su explotación comercial. Allá por el siglo XII de nuestra era, las afirmaciones acerca de los efectos beneficiosos de esta vianda en nuestra salud, eran considerables. Un médico italiano llamado Blancardi lo describiría en el último cuarto del siglo XVII de la siguiente forma: «El chocolate no sólo tiene un sabor agradable, sino que es también un auténtico bálsamo para la boca, pues contribuye a mantener todas las glándulas y humores en un perfecto estado de salud».

Las experimentaciones con el chocolate llevaron a muchos a pensar incluso que en este residía la capacidad de paliar las digestiones difíciles. Algunos fueron más allá, de curar enfermedades tan graves como la tuberculosis. También hubo quien atribuyó al chocolate el poder de aliviar las penas y superar depresiones debido a la fenitelamina, una sustancia que provoca una sensación de alegría y energía. Igualmente, el chocolate estimula la memoria gracias al fósforo y al ácido fénico. En el lado contrario, estaban los que concedían al chocolate propiedades adictivas, alucinógenas e incluso mortales.

Por si todo esto fuera poco, un reciente estudio realizado por investigadores del Harvard School of Public Health ha descubierto en el fenol, un compuesto del chocolate, una fuente antioxidante muy importante de cara a la longevidad del ser humano. Las investigaciones continúan y se baraja la posibilidad de que el cacao pueda impedir la oxidación del colesterol de baja densidad en lipoproteínas y puede realzar la función inmune, conduciendo a una disminución del riesgo cardíaco y del cáncer.

Cocinar con chocolate

Para mantener las tabletas y demás productos de chocolate durante más tiempo y con todas sus propiedades y su sabor, es importante que no lo guardemos en la heladera. En el refrigerador, el chocolate está expuesto a olores extraños y está rodeado de humedad. Elegiremos un lugar seco donde el chocolate no esté sujeto a cambios bruscos de temperatura, manteniéndose entre 16º y 18º C. Así podremos disfrutar de él durante varios meses.

Si bien es cierto que la mayoría de las personas unen de forma irremediable el concepto de chocolate con el de la pastelería y los postres, el cacao puede servir de base para la elaboración de exquisitas recetas saladas, con carne fundamentalmente. La imaginación y la experimentación en la cocina son aspectos esenciales que deben primar a la hora de preparar o inventar platos, por eso le presentamos la receta de una ensalada con vinagreta de chocolate.

Ensalada con vinagreta de chocolate

Ingredientes:

1 escarola
200 grs. de queso de cabra,
2 pomelos rosas
2 rebanadas finas de pan
1 manzana granny smith o reineta

Aceite

Para la vinagreta:
1 trozo de chocolate negro
1/2 vaso de aceite
el jugo de 1/2 limón

Sal

Elaboración:

Para hacer la vinagreta, fundir el chocolate en la mitad del aceite sin parar de remover. Pasarlo enseguida a un recipiente frío, donde se acabarán de mezclar los ingredientes. Reservarlo. Después, cortar la escarola y el queso en dados. Pelar y cortar los gajos de los pomelos. Cortar el pan en dados, freírlos y escurrirlos en una servilleta de papel. Lavar y cortar la manzana y después cortarla en trozos pequeños. En el centro del plato poner un puñado de escarola; encima repartir los gajos de pomelo, el queso, el pan y la manzana. Aderezarlo con la vinagreta de chocolate que habíamos reservado.