Hailibu, el cazador de buen corazón

Una historia basada en un cuento tradicional de Mongolia
La Gran Época
Jue, 27 Sep 2007 12:29 +0000

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En las praderas de Mongolia había un cazador de buen corazón llamado Hailibu. Después de cazar, dividía y repartía la carne entre otros aldeanos y guardaba solo una pequeña porción para sí mismo. Debido a su consideración por los demás, ganó un profundo respeto entre los aldeanos.

Un día, mientras cazaba en los bosques, Hailibu escuchó gritos desesperados que provenían del cielo. Mirando hacia arriba, vio una pequeña criatura que había sido capturada por un buitre voraz. Rápidamente apuntó su flecha al predador. Herido por la flecha, el buitre dejó ir a su presa.

Hailibu miró a esta criatura de aspecto extraño que tenía un cuerpo como de víbora y dijo, “Pobre pequeña, ve a casa rápidamente”. La criatura le contestó, “respetable cazador, tu has salvado mi vida, por lo cual yo estoy extremadamente agradecida. Soy la hija del rey dragón y estoy segura de que mi padre te agradecerá con una gran recompensa. El tiene muchos grandes tesoros que tu puedes tomar. Si ninguno de esos tesoros te satisface, podrías pedirle una piedra preciosa que guarda en su boca. Cualquiera que tenga esta piedra en su boca podrá entender el lenguaje de todos los animales”.

El cazador Hailibu no estaba interesado en ningún tesoro, pero poder entender el lenguaje de los animales le resultaba muy atrayente. Le preguntó a la hija del dragón “¿Existe realmente esa piedra preciosa?” Ella contestó, “Si, pero lo que sea que oigas de los animales no debes decírselo a nadie. Si se lo dices a otros, te convertirás en una roca”.

El joven dragón llevó a Hailibu al océano. Mientras avanzaban dentro del océano las aguas se abrían a los lados, por lo cual Hailibu podía caminar como si fuera por una ancha avenida. Pronto emergió un palacio increíblemente brillante en donde el rey dragón residía.

El rey dragón estaba feliz de oír que Hailibu había salvado a su hija y le ofreció que tomara cualquier tesoro que él quisiera de su palacio. Luego de un momento de silencio, Hailibu le contestó, “Si tu quieres hacerme algún regalo, ¿podría pedir la piedra preciosa que guardas en tu boca?”.

El rey dragón bajo su cabeza y pensó por un momento. Luego tomó la piedra de su boca y se la entregó a Hailibu.

Antes de partir, la hija del dragón le volvió a repetir a Hailibu, “Respetable cazador, por favor recuerde no decirle a nadie lo que digan los animales. De otro modo, se convertirá inmediatamente en una roca”.

Con la piedra en su boca, Hailibu disfrutó aun más de cazar en el bosque. Podía entender el lenguaje de todas las bestias y de todos los pájaros y sabía qué animales cazar y en qué parte de la montaña. De esta forma podía cazar más animales y obtener más carne para darles a los aldeanos.

Varios años pasaron rápidamente.

Un día, escuchó en las montañas a un grupo de pájaros discutiendo con ansiedad. Escuchó atentamente. El pájaro líder dijo, “Tenemos que mudarnos a otro sitio rápidamente. Esta noche la montaña va a colapsar y causará que todas estas tierras se inunden. Mucha gente morirá”.

Hailibu estaba shockeado al escuchar esto. Rápidamente corrió a su casa y dijo efusiva y apresuradamente estas palabras, “Tenemos que irnos inmediatamente a otro sitio, no podemos quedarnos aquí por mas tiempo”. Todos estaban sorprendidos, “Vivimos muy bien aquí, ¿por que mudarnos?” Hailibu seguía repitiendo estas palabras, pero ninguno lo escuchaba. En llanto, suplicaba, “Por favor deben escucharme- puedo jurar que lo que digo es cierto. Créanme, debemos irnos ahora, de otra forma será muy tarde”.

Un viejo trató de calmar a Hailibu, “Tú eres un buen hombre y nunca has mentido. Hemos vivido aquí por generaciones pero ahora nos pides que nos mudemos. Debes decirnos el porqué, mudarnos no es algo fácil”.

Hailibu no encontró otra forma de salvar a los aldeanos. Se tranquilizó repentinamente y poniéndose serio dijo a los aldeanos, “Esta noche, la montaña colapsará y una gran inundación cubrirá esta tierra. Ven, los pájaros se han ido.” Entonces el contó como había obtenido la piedra preciosa, que había sido capaz de entender a las bestias y a los pájaros, que lo había mantenido en secreto dado que de otro modo se convertiría en una roca y finalmente, repitió las palabras de los pájaros acerca de volar lejos de estas tierras y del desastre inminente.

Mientras contaba esta historia, la parte inferior de su cuerpo, empezando por los pies, comenzó a convertirse en roca. Al terminar de contar la historia, ya se había transformado completamente en una roca.

Los aldeanos quedaron shockeados y en lágrimas. Gritaron su dolor, deseando haber escuchado antes a Hailibu. Llevándose lo esencial y reuniendo a su ganado, los aldeanos junto con sus abuelos y sus hijos, caminaron hacia otra tierra lejana. Mientras continuaban caminando ya entrada la noche, de pronto una gruesa nube cubrió el cielo y el viento comenzó a soplar fuertemente. Pronto la lluvia empezó a caer como nunca antes. En dirección a su aldea escucharon el rugido atronador de la montaña colapsando…

Generaciones ya han pasado. Se dice que los descendientes de esa aldea aun recuerdan a Hailibu, el cazador de buen corazón, y hablan de ir en busca de esa roca.

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