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Los intentos de una hija para liberar a su padre

Hace mas de 8 años Zhiwen Wang esta en una prisión china solo por no renunciar a sus creencias, su hija Danielle recorre el mundo pidiendo ayuda para liberarlo a él y a todos los prisioneros de conciencia


Por Glenn Mullins – La Gran Época
24.09.2007 16:34


Danielle Wang (derecha) estuvo en Sydney como parte de su campaña para liberar a su padre de una prisión en China. La residente australiana, Doris Chen (izquierda) tiene una madre que también se encuentra en prisión en China a causa de sus creencias espirituales. (James Burke/La Gran Época)

Mientras que muchas de las familias celebraban el día del padre en Australia, Danielle Wang, una joven de 28 años de edad de Austin, Texas, dio una conferencia de prensa en Sydney durante la reunión de la APEC para llamar la atención sobre el sufrimiento que experimenta su padre en una prisión china.

“El 20 de julio de 1999, mi padre fue arrastrado de su cama en Beijing y lanzado a prisión durante la madrugada”, dijo la Señorita Wang.

Su padre, un ingeniero civil de nombre Zhiwen Wang, era uno de los cuatro asistentes de la Asociación de Falun Dafa en Beijing—con roles voluntarios sus funciones consistían en ayudar a otros a aprender la popular práctica de Falun Dafa (también conocida como Falun Gong).

“Debido a que mi papá comenzó a practicar antes que muchos, mucha gente venía a preguntarle sobre la práctica o para aprender los ejercicios”, dijo la Señorita Wang. “El trabajaba voluntariamente como persona de contacto. Esta no era una posición gubernamental o un título oficial, pero era una forma de servicio voluntario. Cada día, había docenas de llamadas telefónicas y cartas”.

En 1992, el primer año en que Falun Gong se lanzó al público, ambos la señorita Wang y su padre comenzaron la práctica espiritual que consiste de cinco ejercicios de meditación y, como ella lo describió, una vida basada en los principios de “Verdad, Benevolencia, y Tolerancia”.

Para el año 1999 las autoridades chinas estimaron que más de 70 millones de personas estaban practicando Falun Gong, para ese entonces, la señorita Wang estaba estudiando en los Estados Unidos para convertirse en ingeniera civil como su padre. El 20 de julio de ese año, el aquel entonces líder del partido comunista Jiang Zemin instigó la persecución en contra de la popular práctica.

Cuando se le dijo a la señorita Wang que su padre había sido arrestado por la policía china, entró en un estado de desesperación. “Lloré tanto que perdí temporalmente la vista”. “¿Qué está pasando con el mundo? Me pregunté. La gente buena es la que esta siendo encarcelada y sentenciada. No podía aceptar esta dura realidad”.

Dos días después de Navidad vio a su padre en un canal de noticias junto con otros practicantes en la corte. Lo sentenciaron a 16 años de prisión por ser un practicante de Falun Gong.

“Luego, mis parientes me dijeron que no le permitieron cerrar los ojos por siete días y noches completas –contó Wang – usaron todas las formas de tortura…en un corto período de seis meses, había envejecido más de 10 años”.

La señorita Wang dijo que dos meses antes de la sentencia la policía china la había amenazado a través de sus parientes, diciendo que si hablaba públicamente sobre lo que está sucediendo en su país eso significaría que su padre sufriría más en prisión.

Por los años siguientes ella permaneció en silencio hasta que recibió una carta de su padre, una de las dos que ha recibido. “En esta carta, la cual escribió sin tener privacidad alguna, papá me enseñó que: En realidad, la vida es asombrosa. Hay felicidad, momentos placenteros y también dificultades. Si uno puede enfrentarlos directamente, y no verse sobrecargado o derrotado, el o ella será un maestro de la vida. Un hombre noble siempre es magnánimo. Un villano siempre está preocupado”.

Desde ese momento la señorita Wang ha roto su silencio, y ha hablado públicamente contándole al mundo sobre el encarcelamiento de su padre y sobre otros practicantes de Falun Gong que son prisioneros de conciencia y se encuentran detenidos en cárceles y campos de trabajo forzado a través de toda China.

A pesar de que han pasado más de ocho años desde que vió por ultima vez a su padre, la señorita Wang cree que él pronto será liberado sin cargo alguno.

Acompañándola en la conferencia de prensa estaba Doris Chen, una ciudadana australiana y practicante de medicina tradicional china, cuya madre de 58 años de edad, Zeng Aihua fue sentenciada en abril a tres años de prisión por haber sido vista con información sobre la persecución de Falun Gong.

El anfitrión de la conferencia de prensa, ex profesor de leyes en la Universidad de Beijing, Yuan Hongbin, hizo un llamado a los líderes participantes de la reunión de la APEC para “hacer que el régimen comunista chino detenga el genocidio en contra de los practicantes de Falun Gong”.

La conferencia de prensa y el foro fueron transmitidos en vivo a China por la radio Sonido de la Esperanza.

La página web de la señorita Wang, www.freezhiwen.org/sp ofrece más información sobre los esfuerzos para liberar a su padre.