Participando en una reunión casual con activistas de los derechos humanos, Zhang Wenhe fue secuestrado en la calle por agentes de seguridad nacional china en Beijing. Los testigos llamaron al incidente un “secuestro de pandilla” ya que Zhang fue acorralado por un grupo de 8 agentes.
Los activistas chinos de los derechos humanos han observado que con la cercanía de ambos, el 17mo Congreso Nacional del Comité del Partido Central y los Juegos Olímpicos, Beijing ha incrementado su vigilancia en los disidentes. El secuestro de Zhang a plena luz del día, dicen, es aún mayor prueba de la continua violación de los derechos humanos por parte del PCCh. Estos activistas urgen a la comunidad internacional y al Comité Olímpico Internacional a que presten mucha atención al empeoramiento de la situación de los derechos humanos en China. “Derechos Humanos y democracia sí, pero no Olimpíadas Fascistas Sangrientas,” declaró al unísono el grupo de activistas.
Zhang fue liberado alrededor de las 6 p.m. el 12 de septiembre. Explicó que la reunión por la cual fue arrestado era meramente una celebración del Festival de Medio otoño en China y una oportunidad de despedirse de un amigo que pronto viajaría al extranjero. “Pero no estaba permitido por las autoridades,” dijo. Los agentes de seguridad nacional no solo secuestraron a Zhang por la fuerza, alegando que organizó una “asamblea ilegal,” si no también lo insultaron verbalmente. De acuerdo con Zhang, los agentes lo amenazaron, diciendo que si se involucraba con cualquier actividad de derechos humanos, “sería mandado a un hospital mental o mandado a prisión y torturado por prisioneros”.
Zhang cree que su arresto fue parte de un esfuerzo a gran escala en Beijing para detener a los activistas de los derechos humanos y a los disidentes políticos y suprimir su agenda.
“Nosotros no desistiremos ni seremos movidos. Continuaremos adelante. Le diremos a más gente que reclamen y defiendan sus derechos. Queremos democracia y derechos humanos, no unas Olimpiadas fascistas sangrientas”, declaró Zhang.
Uno de los compañeros activistas de Zhang, Qi Zhiyong, dijo que antes de que lo arrestaran, él y Zhang simplemente estaban esperando la llegada de otros miembros del grupo. Repentinamente, un carro se detuvo frente a ellos y más o menos ocho agentes salieron fuera del vehículo. Agarraron a Zhang por el cuello y brazos y forzadamente lo arrastraron dentro del auto.
“Las autoridades están en un estado de nerviosismo extremo-están al borde de un colapso mental”, dijo el compañero activista Hu Jia. “Los agentes se asustaron simplemente al ver a gente reuniéndose para ir a comer. ¡No sé a que le temen tanto!”
De acuerdo con Hu, luego del 7 de Septiembre, las autoridades de Beijing han incrementado el número de agentes de seguridad nacional monitoreándolo a catorce, incluyendo a seis miembros del personal de la Oficina de Seguridad Nacional del Condado de Tongzhou y ocho del Equipo de Seguridad Nacional General. La noche antes, Hu dijo que uno de los agentes subió al 4to piso y durmió frente a la puerta de su casa.
Otro compañero activista, Liu Fenggang, explicó que los activistas democráticos de Beijing, activistas de los derechos humanos, y grupos religiosos han sido tratados de manera injusta por mucho tiempo. Mencionó que después de ser liberado de prisión en febrero, la policía lo ha acosado, monitoreado y ha limitado su libertad, y usualmente los encontraba justo frente a la puerta de su casa.
Liu hace un llamado a la sociedad internacional para tomar medidas para detener la tiranía del régimen Comunista Chino y condenar su comportamiento. “Especialmente antes de los juegos Olímpicos, la comunidad internacional debería hacer un mayor esfuerzo para detener las malignas acciones del PCCh”, comentó.
Hu repitió el mantra de sus compañeros disidentes políticos, “Si no hay derechos humanos, no hay Olimpíadas. Buscamos la democracia y los derechos humanos. Nos rehusamos a los Juegos de Cosecha Sangrienta”.









